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Ayer vinieron unos amigos y mi hermana y mi cuñado a casa y disfrutamos de una rica cena y una charla muy divertida.

Como plato principal se me ocurrió hacer uno de mis platos preferidos: risotto; y como tenía calabacín en casa, lo aproveché para la cena.

INGREDIENTES (para 6 personas):

480 g arroz carnaroli (o arborio)

1 y media cebollas

3 dientes de ajo

150 g manteca

1,5 T vino blanco

1,5 l caldo de verduras

600 – 700 g calabacín (la verdad es que lo puse a ojo y no estoy segura del peso, pero como referencia tomen eso)

tomillo

150 g queso parmesano

queso brie

sal y pimienta

Cortar la calabaza en cubos y llevarla al horno con aceite de oliva, sal, pimienta y unas ramitas de tomillo.

Cuando esté cocida, sacar del horno y hacer un puré (sin el tomillo). Reservar.

Picar la cebolla y el ajo y rehogar en 100 g de manteca.

Agregar el arroz y dejar que se transparente.

Agregar el vino blanco y revolver. Luego de que haya evaporado el alcohol, agregar de a dos cucharones el caldo caliente y revolver. Cuando se absorba, agregar más caldo y revolver otra vez. Siempre de a poco; es el secreto del risotto.

Luego de que se haya absorbido el último cucharón de caldo (o que esté en el punto el risotto), apagar el fuego y agregar el resto de la manteca, el parmesano rallado y el puré de calabaza. Revolver nuevamente. Rectificar sal y pimienta.

Para servir, agregarle un trozo generoso de brie y una ramita de tomillo. También le pueden agregar unas almendras tostadas cortadas groseramente.

Espero que les haya gustado esta receta y, por sobre todas las cosas, ¡que la hagan!

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El pasado domingo me tocó cocinar la cena para mi familia. Una de las cosas más divertidas y desafiantes en la cocina es hacer algo rico con lo que tenemos a disposición en la cocina. La verdad es que en esta oportunidad, lo logramos. Hablo en plural, porque mientras los “grandes” miraban el partido de Uruguay contra Méjico por el mundial de la categoría sub-17, mis sobrinos hicieron de ayudantes de cocinero, como distracción durante la transmisión.  

La cuestión es que tenía un poco de vino tinto que había quedado de dos noches atrás, de una reunión con mis amigas de facultad, también tenía queso crema, cebolla, caldo de verduras y ciboulette, y a pesar de que no era Carnaroli, tenía arroz blanco.

Por ende, decidí hacer un risotto al vino tinto.  

Honestamente, no entiendo el misterio detrás de hacer un buen risotto. Lo único que se necesita para lograrlo, además de los ingredientes, obviamente, es tener paciencia y dedicación por 20 minutos (más o menos). La elaboración en sí es sencillísima. La clave es agregar el líquido de a poco, he aquí la paciencia.

También es muy importante el arroz. El ideal, como les decía, es el Carnaroli porque es de grano más gordito y tiene más almidón, lo que hace que sea más cremoso (condición fundamental en el risotto).

Hay un montón de sabores para incorporar en un risotto. En este caso usé vino tinto, pero puede ser con blanco, por supuesto, además usé ciboullete, pero podemos usar cualquier hierba que tengamos a mano y por último, para darle un toque de cremosidad, usé el queso blanco, pero también podríamos usar algún puré de verdura o un queso blando. Las variantes son infinitas. 

Los dejo con los ingredientes y pasos para este risotto. Espero que lo prueben y hagan todas las alternativas que se les ocurra.

Risotto al vino tinto

Ingredientes (para 6 personas):

3 tazas de arroz

4 1/2 tazas de caldo de verduras

1 1/2 tazas de vino tinto

2 cebollas

3 cdas soperas de queso crema

aceite de oliva

ciboullette

Procedimiento: 

Dorar la cebolla picada y el arroz en aceite de oliva (o manteca) a fuego medio.

Después agregar el vino tinto, revolver y esperar a que se vaya absorbiendo. Luego debemos ir echando con el cucharón, de a una o dos veces, el caldo caliente, siempre revolviendo y, a medida que se vaya absorbiendo, agregamos una o dos cucharadas más. Así hasta que se termine el caldo. 

El arroz no se debe revolver, ya que al hacerlo, despide mucho almidón y puede quedarnos una masa pesada, `pero en el caso del risotto, sí tenemos que revolver porque buscamos cremosidad.

Luego de haber agregado todo el líquido, apagamos el fuego y rectificamos sabor agregando sal y pimienta a gusto.

Finalmente, agregamos el queso crema, el queso rallado y ciboullette y mezclamos.