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Esta receta surgió a partir de un curry de verduras con el que nos agasajó una amiga en su casa. La ajusté a lo que tenía en casa y resultó en este plato delicioso de verduras al curry con leche de coco.

INGREDIENTES:

1 boniato grande

3 zanahorias medianas o 2 grandes

1 berenjena

2 cebollas

1/2 morrón

2 dientes de ajo

450 g pulpa de tomate

250 ml leche de coco

2 zapallitos

2 cdas curry

aceite de oliva

Sal y pimienta

Quinoa o arroz para acompañar (si eligen arroz, el basmati le va bárbaro)

PROCEDIMIENTO:

Precalentar el horno a 200ºC. Cortar el boniato, las zanahorias y la berenjena en cubos grandes. Rociar una asadera con aceite de oliva. Disponer las verduras cortadas y rociar con 1 cucharada de curry. Llevar al horno por aproximadamente 30 minutos o hasta que estén cocidas las zanahorias.

Por otro lado, picar las cebollas, el morrón y el ajo y dorarlo en aceite de oliva (consideren que van a usar la misma sartén para todos los ingredientes, así que tiene que tener cierta profundidad). Agregar la otra cucharada de curry, la pulpa de tomates, la leche de coco y 100 ml de agua. Dejar hervir por unos minutos.

Cuando las verduras del horno estén listas, verterlas en la sartén y agregar los zapallitos en cubos. Dejar cocinar a fuego medio por unos 15 minutos.

Retirar del fuego y listo para servir.

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El pasado jueves 15 de agosto una de mis chefs preferidas vino a Uruguay a dar una clase de cocina, presentar un libro y cocinar un almuerzo en el restorán Jacinto.  Yo me anoté en la clase y la experiencia fue espectacular. Ella es tal como la imaginaba: sencilla, amable y espontánea.

Hacía una semana me había anotado junto con mi querida Uke a la primera clase (de varias, según entendí) de Juliana en Montevideo y aún no tenía su último libro “Mis sabores preferidos”. Cuatro días después el divino de mi marido me lo regaló, y allá caímos en Jacinto (Peatonal Sarandí esquina Alzáibar) las dos ilusionadísimas de conocerla, 15 minutos antes que comenzara la clase y con nuestros libros bajo el brazo para que nos firmara.

mis sabores preferidos

Nos ubicamos en la primera fila, pedimos una copa de Malbec de Emilia Nieto Senetiner y esperamos con ansias conocer a Juliana. Mientras esperábamos que llegaran todas las inscriptas a la clase, ella conversó con todas y nos convidaron con dos tipos de mini bruschettas: unas con aceite de oliva, tomates cherry, mozzarella de búfala y albahaca y las otras con aceite de oliva, zucchinis rallados, ralladura de limón y menta.

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Fue una clase demostrativa e interactiva, muy descontracturada en la que pudimos ver, oler y tocar todo lo que preparó.

El menú consistía de una entrada, plato principal, postre e infusión.

La entrada era una ensalada de quinoa con zanahorias caramelizadas, cebolla colorada, cilantro y queso de cabra con una vinagreta de aceite de oliva y lima acompañada de una galletita de zanahoria, cebolla y sésamo, deliciosa.

El plato principal eran unas cintas con salsa de hongos (portobello, champignon y del bosque hidratados) y pan crocante con almendras, limón y tomillo que sirvió con parmesano y rúcula fresca.

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De postre preparó una torta húmeda de polenta, limón, almendras y peras caramelizadas que era una explosión de sabor. Para acompañarla hizo rápidamente un queso crema endulzado con azúcar impalpable. Y, por último, una infusión de limón y naranja con jengibre, cedrón y menta que sirvió caliente junto con el postre.

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Luego, cenamos y nos fuimos con todas las recetas; felices y con ganas de volver a la próxima clase.

Hoy les voy a dejar la receta de las galletitas que las preparó Uke ayer y le quedaron riquísimas.

GALLETAS DE ZANAHORIA Y SÉSAMO

INGREDIENTES:

1 cebolla blanca mediana rallada finita

1 zanahoria grande rallada finita

1/2 T de semillas de sésamo tostado

1 T aceite de oliva

50 g manteca

sal

harina (cantidad suficiente)

PROCEDIMIENTO:

Precalentar el horno a 180ºC.

Rallar la cebolla y zanahoria y agregar las semillas, manteca, aceite de oliva y sal.

Luego agregar harina de a poco hasta obtener una masa suave y maleable.

Estirar formando galletas desparejas o “lenguas deformes alargadas” (así dice en la receta, eran como triángulos alargados).

Colocar sobre una placa de horno, pinchar y hornear hasta que estén doradas.

Dejar enfriar sobre una rejilla por completo para que no se humedezcan al guardarlas.

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Algunos tips que nos dejó para estas galletas fueron que luego de cocidas las podemos congelar y que esta misma masa puede utilizarse para hacer grisines o masa de tarta.

 

 

Esta ensalada la hice ayer después de que mi marido me llamara al mediodía para avisarme que estaba volviendo de una mañana a puro deporte. Así fue como se me ocurrió hacerle una comida saludable y nutritiva para recuperarse de la jornada.

INGREDIENTES:

1 T de quinoa

300 g calabacín

Hojas de espinaca

Un puñado de almendras

1 limón

Aceite de oliva

Sal marina gruesa

Por un lado, corté la calabaza en cubos y la llevé al horno con aceite de oliva y sal marina gruesa. También pueden agregarle unas hierbas para saborizar.

Después preparé la quinoa. Como mencioné en otro post, es muy importante lavar la quinoa tres veces antes de cocinarla. Yo la coloco en un cernidor y debajo del chorro de agua de la canilla. La muevo mucho -bastante- mientras la lavo y luego la pongo en una cacerola con el doble de volumen de agua. (Está lista cuando queda hinchada como en la foto).

Luego de que la calabaza y quinoa están listas, solo queda pasarlas a un bowl, agregarle unas hojas de espinaca, almendras tostadas y saladas cortadas en trozos grandes y zest de limón. Rectificar sazón y agregar un chorro de aceite de oliva.

Esta ensalada es muy sencilla y sabrosa, y fundamentalmente a prueba de paladares tradicionales como el de mi esposo.

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La semana pasada luego de escribir el post acerca de tapas españolas, se me ocurrió reunir las verduras que tenía en casa en una escalivada. La almorcé con una porción de quinoa, que es sanísima y súper nutritiva. Acá va la receta…

(para 4 porciones)

1 berenjena chica

1 cebolla morada

1 tomate tipo americano

1/2 morrón verde

aceite de oliva

sal

pimienta negra

1 T quinoa

Cortamos todas las verduras en tiras, las rociamos con aceite de oliva y agregamos pimienta negra recién molida.

Llevamos a un horno precalentado a 200ºC por 20 minutos aproximadamente.

Retiramos, salamos y dejamos de lado mientras preparamos la quinoa.

Antes de cocer, tenemos que lavar bien la quinoa. Luego la colocamos junto con 2 T de agua en una olla, condimentamos y dejamos que se cueza hasta que absorba el líquido. Podemos condimentarla con lo que querramos: sal, pimienta, hierbas, saborizantes, etc.

Finalmente, mezclamos la quinoa con las verduras y al plato!

Seguramente en los últimos años, hayan escuchado el nombre de este “superalimento” que es la quinoa. Se ha puesto bastante de moda, probablemente por su origen, ya que la vuelta a las cocinas típicas regionales ha sido el factor común de las tendencias gastronómicas, pero seguramente también porque tiene excelentes cualidades nutritivas.

La quinoa se utiliza en la cocina desde los incas quienes la llamaban el “grano madre” ya que lo consideraban sagrado por las virtudes que tenía y porque crecía bajo las condiciones climáticas más adversas.

Este grano no es un cereal, pero se lo llama “pseudocereal” porque tiene mucho almidón y se usa similarmente a los cereales. Las características que hacen que la quinoa tenga tan alto valor y calidad nutritiva son que tiene un gran contenido de proteína, superior al de la leche de vaca, la soja y la carne, pero además esta proteína es de gran calidad biológica porque tiene un alto contenido de aminoácidos esenciales. Cabe señalar que, también, tiene un alto contenido calórico: 400 calorías cada100 g.

Todos deberíamos incorporar la quinoa en nuestras dietas, pero debido a sus propiedades es especial para mujeres embarazadas, niños, deportistas, celíacos (no contiene gluten) y vegetarianos y veganos, ya que es un excelente sustituto de la proteína animal. 

Podemos encontrar quinoa en cualquier supermercado o tiendas de productos orgánicos y naturales.

A la hora de cocinarla, podemos usarla en grano o en harina. Si utilizan el grano, es muy sencillo de trabajar, como si fuera arroz, lo único importante es lavarlo antes de consumirlo porque tiene una película que le da un sabor amargo. 

En esta oportunidad les voy a dejar una receta para hacer a la hora del desayuno, para arrancar el día con mucha energía. Es ideal para aquellos días que tenemos la agenda complicada. Esta receta es muy sencilla y de por sí dulce, así que no es necesario agregar miel o azúcar o cualquier edulcorante, y por favor: los jugos tienen que ser naturales.

Gacha de quinoa (o Quinoa porridge) – 1 porción

½ taza de quinoa lavada

½ taza de jugo de naranja

½ taza de jugo de manzana

Poner los jugos en una sartén u ollita a fuego medio-bajo junto con la quinoa y dejarlo cocinar revolviendo de vez en cuando. Va a llevar unos12 a15 minutos aproximadamente, vean en la imagen el aspecto de la quinoa cocida, para tener como referencia.