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El sábado pasado vinieron amigos a casa. Mi querida amiga Uke y su marido Juanma, se ofrecieron a traer algo para picar, mi hermana y su novio traían la pasta y yo hice el postre.

Este post se lo dedico a la genia de Uke quién, inspirada en Juliana López May, nos agasajó con todas estas delicias. Miren la mesa que armó!

Los dejo con imágenes de la picada y el postre, que es una variante de la tarta de frutillas y chocolate blanco.

COPETÍN DE UKE

Pinchos de cebolla morada, camarones y durazno con aliño de aceite de oliva, jengibre, eneldo, limón, ajo, sal y pimienta negra.

Pinchos de provolone, alcaparras y aceitunas con aceite de oliva y ají molido.

Focaccia de tomates secos con tomillo y queso camembert.

TARTA DE CHOCOLATE Y FRUTAS ROJAS

Para la masa

200 g harina de trigo

100 g azúcar impalpable

100 g manteca

1 huevo

Para el relleno

300 g chocolate amargo

1 lata de leche condensada

Para cubrir

Frambuesas, moras y arándanos

Poner todos los ingredientes en el bowl y mezclarlos hasta formar una masa suave.

Colocar la masa en una tartera enmantecada y enharinada y pinchar con un tenedor.

Llevar al horno precalentado a 180 ºC durante más o menos 20 minutos.

Colocar la leche condensada en una ollita a fuego bajo. Cuando esté bien caliente (y ojo que no se queme), retirar del fuego y verter el chocolate picado. Dejar un minuto y unir.

Cuando la masa ya esté fría, verter la mezcla de chocolate. Dejar que tome temperatura ambiente y llevar a la heladera. Esta crema de chocolate es más firme que la ganache de chocolate blanco de la otra tarta, así que pueden darle menos tiempo en la heladera para poder disponer las frutas encima.

En la foto muestro la última porción que quedaba y está un poco derretida (ooops!), pero fue un éxito.

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A la vuelta del fin de semana en Colonia, mi esposo y yo nos desviamos un poco para parar en Colonia Suiza y surtirnos de quesos y otras cosas ricas. Paramos en “Los Fundadores”, una granja a la entrada de Nueva Helvecia (o Colonia Suiza) que nos había recomendado una prima mía, donde venden quesos, embutidos, mermeladas, dulces y conservas artesanales de muy buena calidad y a buen precio. Hay un montón de granjas que venden estos productos, pero éste es el que conozco y me parece bueno para recomendarles, si saben de otros que sean buenos, no dejen de contarme. (Para llegar a este local, deben ir por ruta 1 hasta la entrada a Nueva Helvecia, que tiene una suerte de rotonda, tomar la calle principal -si van hacia Montevideo es a la izquierda- y luego de pasar el pórtico de entrada a la ciudad, en seguida a mano izquierda, siguen unos metros y van a ver el cartel de la foto).

Además de una amplia variedad de estos productos, tienen unas galletitas de origen suizo que se llaman “brislet” que son deliciosas. Sale $50 la bolsita y vale la pena probarlas. 

El kg de queso Colonia y Parmesano, vale $220. Hay quesos colonia saborizados en hormas de un kilo, que valen lo mismo, quesos azules y quesos de cabra en aceite de oliva saborizados (éste último valía $190- sí, es caro, pero en general los quesos de cabra lo son…). Los dulces valen más o menos $90 los de medio kilo.

Nosotros compramos un trozo de queso parmesano riquísimo, una horma de colonia con hierbas que estaba rico, pero creo que era más rico el de horma grande que nos dieron a probar, un frasco de queso semi duro de cabra en aceite de oliva con albahaca (de Establecimiento Martilú, como los que se ven en la foto, arriba de la vitrina) y una mermelada de frutillas, frambuesas y cerezas.

La misma semana que volvimos, unos amigos nos invitaron a su casa y no quisimos caer con las manos vacías. Aproveché el queso de cabra que habíamos comprado e hice una ensalada tipo griega, que les dejo a continuación. Espero que les guste!

ENSALADA GRIEGA

3 tomates

1 pepino

aceitunas negras (cuantas quieran)

200 g queso (en este caso de cabra semiduro, pero en general es feta)

Cortar el pepino en rodajas, el tomate en gajos y poner en un bol. Agregar las aceitunas y el queso y mezclar.

En este caso, no condimenté la ensalada, porque como el queso ya tenía aceite de oliva y albahaca, no era necesario, pero se puede condimentar con aceite de oliva, vinagre y hierbas como orégano y perejil, sal y pimienta.

Además la ensalada “joriátiki” o “campesina” (como la llaman en la cocina griega) lleva 2 morrones verdes y 1 cebolla, pero preferí no ponerle.

Me encanta invitar amigos a mi casa. Cualquiera sea la hora o el día, y a excepción de contadas ocasiones cuando el trabajo me absorbe, los espero con algo especialmente hecho para ellos. Sea a la hora del almuerzo, el té o la cena, me encanta agasajar a mis invitados.

Cuando no hay mucha cosa planificada, a la hora de la cena, en general organizo un copetín o picada, en lo posible bastante completo, para evitar el delivery. En mi familia los copetines son adorados y sagrados, ya que mi mamá es una especialista y nos inculcó a todos el placer de esperar a nuestros amigos y familiares con cosas ricas para “picar”. 

Hace una semana, luego de varios años que no coincidíamos, me reuní con mis compañeras y queridísimas amigas de facultad. Después de recibirnos, nuestras vidas tomaron cursos diferentes que llevaron a tres de seis, a vivir en el exterior y así nuestras reuniones pasaron a ser más esporádicas y nunca lográbamos estar las seis juntas.

Pero por suerte, nos pudimos ver todas en mi casa hace unos días y, a razón de tal evento, las esperé con un copetín inspirado en algunas ideas del libro de Juliana (López May).  Los dejo con los datos de lo que comimos, todo es súper sencillo y delicioso.

Primero preparé unas aceitunas marinadas. Coloqué un puñado de verdes y negras en un bowl, agregué cáscara de naranja, semillas de coriandro, pimienta en grano, un diente de ajo machacado, 1 cdita de orégano seco y 1 rama de canela. Mezclé todo con la mano, y lo cubrí con aceite de oliva. Lo tapé y guardé en heladera por 8 horas más o menos (pero hay que servirlas a temperatura ambiente, así que recuerden sacarlas un rato antes).

Luego, corté un poco de ciboulette y lo mezclé con queso crema (que siempre tengo en la heladera -es súper útil, para desayunar, para saborizar e incorporar en un copetín o para sustituir la crema doble en algunas salsas o cremas-), corté unas zanahorias en bastoncitos y lavé unos rabanitos para untar con este queso. También podemos cortar unos tallos de apio. 

Además hice unas tostaditas con aceite de oliva. Esto es algo muy simple, sólo tenemos que cortar un pan que no tiene por qué ser fresco, sino que puede ser de algunos días atrás, lo rociamos con aceite de oliva y lo llevamos al horno o lo tostamos en una sartén. Además hice un puré de ajo muy fácil para untarle a las tostadas. Tomamos una cabeza de ajo, la cortamos como en la foto que aparece debajo, la rociamos con aceite de oliva y la llevamos al horno apoyando la cara que cortamos. Cuando esté blando, está listo. Para sacar el puré del ajo, debemos presionar levemente desde la punta hacia la cara que cortamos, y el mismo irá saliendo naturalmente, sin mucho trabajo. 

Por último, tosté unas nueces pecan con curry y aceite de oliva, siguiendo la receta de las frutas secas con curry y sal de mar y corté un poco de queso – colonia en este caso, podría haber sido cualquieraque nunca falta en ningún copetín. Al tostar las nueces o cualquier otra fruta seca, tenemos que considerar que se tuestan rápidamente, o sea que hay que estar atentos a que no se quemen, porque sino quedan amargas.

 

Con este menú y un rico vino (tinto e infaltable!), pasamos una noche espectacular, poniéndonos al día de nuestras vidas y recordando momentos inolvidables y divertidísimos de cuando estudiábamos juntas. ¡Que se repita!