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Estos muffins son riquísimos, pero -según mi marido- no muy dulces. Es verdad. Creo que estamos tan acostumbrados a comer cosas hiper dulces que cuando lo que probamos tiene menos azúcar, nos parece raro.

Efectivamente no son tan dulces como los muffins que colgué hace unos meses, pero son deliciosos y excelentes como opción para desayunar.

La receta es una versión de unos muffins de café de Heidi Swanson, una bloguera norteamericana. Su blog se llama “101 cookbooks” y comenzó escribiéndolo porque se dio cuenta que tenía más de 100 libros de cocina, pero cocinaba lo mismo una y otra vez. Así se decidió a dejar de comprar libros para empezar a hacer las recetas que ya tenía en su biblioteca y escribir sobre ellas, y sus resultados, en ese espacio.

Ahora ya tiene sus propios libros escritos. Su cocina es por sobre todas las cosas sana y natural. En el libro “Super Natural Cooking (2007)” (que es el que yo tengo) habla de cómo cambiar la despensa de los norteamericanos. Propone sustituir las harinas refinadas, aceites, azúcares, etc. por productos integrales, más nobles y saludables. Debido a su origen, acá no encontramos todas las opciones que propone, pero sí muchas (por suerte cada vez más) así que no es del todo imposible seguir sus consejos. Además de este libro, otros títulos de Swanson son “Super Natural Everyday (2011)” y “Cook: A Fresh Approach to the Vegetarian Kitchen (2004)”.

Los dejo con la receta de los muffins. Como les decía al principio, son levemente dulces e ideales para un rico desayuno. La masa es bastante líquida y quedan húmedos. Les recomiendo que los dejen enfriar bien antes de comer, o sea, háganlos con tiempo (al día siguiente son más sabrosos aún).

INGREDIENTES

2 T harina integral fina

2 cditas polvo para hornear

1/2 cdita sal

1 1/4 T nueces picadas

1 cda sopera panzona de cacao

100 g manteca

3/4 T azúcar rubio

2 huevos

2 cditas de vainilla

1 T yogur natural (yo uso el Claldy porque no tiene ni azúcar ni edulcorante)

puré de 3 bananas

Mezclar la harina, el polvo de hornear, la sal, las nueces y el cacao.

En otro bowl batir la manteca hasta que esté cremosa. Agregar el azúcar y luego los huevos de a uno.

Agregar la vainilla, el yogur y las bananas.

Incorporar los secos lentamente.

Verter la mezcla en moldes de muffins hasta los 3/4 de su altura.

Llevar a horno precalentado a 180ºC por 25 minutos. Es importante que tengan en cuenta que esta masa no solo tiene cacao sino que es de harina integral, por lo que será difícil que se den cuenta cuándo los muffins están dorados. Por las dudas luego de los primeros 20 minutos, pinchen uno de los muffins o vayan rigiéndose por el aroma.

Sacar del horno y enfriar sobre una rejilla hasta el momento de consumir. Los pueden guardar en tupper o lata hasta 3 o 4 días.

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El domingo preparé unos muffins para la tarde futbolera. Esta es una receta fácil y rápida de hacer. Les paso la receta básica y opciones para hacer variantes.

INGREDIENTES (para 24 unidades)

4 T harina

1 T azúcar

4 cditas polvo de hornear

1 pizca de sal

1 1/2 T leche

1 cdita de vainilla

100 g manteca

2 huevos

100 g chocolate semi amargo o chispas de chocolate

 

Mezclar los secos por un lado y la manteca derretida con los huevos batidos, la leche y la vainilla por otro.

Unir ambas preparaciones batiendo con batidora eléctrica.

Picar el chocolate y agregar a la mezcla.

Precalentar el horno a 180ºC y enmantecar y enharinar un molde para muffins.

Verter la mezcla hasta los 3/4 de la altura de los moldes y llevar al horno hasta que estén apenas dorados.

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Variantes:

– Se los puede hacer de vainilla solos, sin chips, o de frutas, por ejemplo agregando una taza de arándanos, manzana rallada, etc.

– También rellenos de mermelada o dulce de leche. Esto se logra llenando con masa hasta la mitad del molde, se coloca una cucharada del dulce elegido y se termina de llenar hasta los 3/4 de altura del molde.

– En lugar de esencia de vainilla, se puede agregar ralladura de limón o naranja.

– Se los puede hacer de chocolate -agregando dos cucharadas soperas de cacao a la masa- con chips de chocolate blanco o chocolate blanco picado, nueces, etc.

 

 

 

Cuando era chica, mi abuela María Lina me decía: “Hay que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo.” Básicamente porque, como todos sabemos, el desayuno es la comida más importante del día pero, además, porque todo lo que comamos inmediatamente antes de irnos a dormir, es probable que lo almacenemos bajo la categoría “rollitos”.

En mi caso, y desde que tengo recuerdo, mi comida favorita es el desayuno. No sólo porque me despierto realmente famélica, sino porque hay algo de ese momento en que uno está entre dormido y despierto, como en cámara lenta, que me invita a disfrutarlo y a comer cosas ricas.

En mis épocas de liceo, hacíamos cadena caminando con mis amigas para ir al colegio que era a dos cuadras de mi casa, por lo cual era la última a quien pasaban a buscar. Siempre, siempre, siempre las hacía esperar. Tengo un problema con el manejo de los tiempos, lo reconozco… El tema es que aunque no me despertara en hora, no podía dejar de desayunar. Era parte de ese ritual al que nunca estuve dispuesta a renunciar.

En esos momentos, mi deleite matutino era un café con leche con tostadas con manteca y miel. Con los años, mi desayuno ha ido cambiando, pero no mi amor por este momento del día. Reconozco que entre semana, tengo que apurarme, pero los sábados y domingos, disfruto de estirar este momento hasta el mediodía en pijamas, tomando mate.

Hoy en día mi menú varía, depende de la estación del año o del antojo que tenga en el momento. En general en verano, tomo un rico jugo de frutas recién hecho o también un buen licuado, y en invierno vuelvo a la bebida caliente. Me gustan mucho los cereales integrales, la granola y el pan integral, por lo cual cualquiera de los tres van variando y metiéndose en mi desayuno.

En esta oportunidad, les voy a contar de dos desayunos puntualmente. Uno otoñal, básico pero lleno de vitaminas (como me gusta a mi) y otro también delicioso, pero de puro antojo.

Hace un par de días, aproveché la época de raíces y cítricos que nos da el otoño, y me hice un jugo delicioso de zanahoria y naranja. Les voy a pasar cómo me gusta a mi, porque les cuento que la verdad es que no me gusta endulzar los jugos y licuados, ni el café o té solos. Si fueran a endulzar éste o cualquier otro jugo de frutas y/o verduras, les recomiendo que usen productos sin refinar y, en lo posible, orgánicos, como por ejemplo azúcar rubio o negro o miel. También se puede hacer un almíbar con azúcar rubio y especias o hierbas que les gusten y lo utilizan para endulzar sus bebidas.

No estoy en contra de endulzar con azúcar refinado, de hecho, va a haber un montón de recetas en este blog para glotones como yo, simplemente les cuento una opción más sana para comer azúcares sin cocer.

 Jugo de zanahorias y naranjas:

(para una persona)

 1 zanahoria pelada

Jugo de 2 naranjas bien dulces

Exprimir las naranjas, cortar la zanahoria y pasarla por la juguera. Mezclar ambos jugos y endulzar a gusto.

Otra bebida que me fascina es el chai. Lo conocí en Barcelona, cuando estaba de visita en lo de mi querida amiga Gaby. Evidentemente no porque fuera algo típicamente catalán, sino porque había más variedades de bebidas a la hora de elegir. A continuación les copio la receta de chai que a mi me gusta. Les cuento que no es una bebida especial para la mañana, de hecho es un té muy reconfortante que va bárbaro en la tarde.

Si no quisiéramos hacer esta versión casera de Chai, podemos adquirirlo en supermercados en su versión en saquito de las marcas Twinings (“Indian Chai” de la línea Voyage) e Inti zen (“Chaman Chai”). Mi favorito cuando compraba en saquito era el de la marca Carmencita (me pareció mucho más especiado que los demás) pero hace unos meses ya que no veo esa variedad en los supermercados. Otra variedad de chai que podemos conseguir es en hebras en La Tienda del Té, bajo el nombre de “Oriental Chai”. No lo he probado, pero de todas maneras le recomiendo a los amantes del té que se den una vuelta por ahí (Roque Graseras esquina Scoseria) porque van a encontrar una gran variedad de tés espectaculares. Si lo prueban, no duden en contarme qué les pareció.

Todos los ejemplos que señalé tienen té negro. La versión que les paso no tiene ningún té, pero si prefieren pueden agregarle negro o verde, como gusten.

 Té Chai

4 tazas de agua

3 semillas de cardamomo

1 cdita de pimienta negra

2 ramas de canela

4 rodajas de jengibre

3 clavos de olor

Leche (puede ser animal o vegetal)

Poner todas las especias a hervir tapadas por 20 minutos. Luego colar, poner la leche a elección y calentar. Quitar del fuego y endulzar con miel a gusto.

Da para varias tazas. Si es para una sola persona, se puede guardar en la heladera tapado y sin agregarle ni la miel ni la leche, y cada vez que se vaya a tomar se calienta con la leche elegida.

Les dejo de yapa la receta de los muffins que aparecen en la foto que van muy bien con este chai.

 Muffins de zanahoria y pasas de uva

 1 ½ T harina

1 cda de té polvo de hornear

½ cda de té bicarbonato de sodio

pizca de sal

½ cdita canela en polvo

½ cdita jengibre en polvo

150 gmanteca

1 T azúcar rubio

1 huevo

2 cdas de té yogur natural

¼ cdita esencia de vainilla

1 ½ T zanahoria rallada

½ T pasas de uva rubias

Mezclar los secos en un bowl y apartar. En otro bowl mezclar la manteca derretida con el azúcar, el huevo, el yogur y la vainilla. Agregar las zanahorias y las pasas a la mezcla de líquidos. Alternar los ingredientes secos con los líquidos. Verter en moldes de muffins o magdalenas y llevar a horno precalentado a 200ºC por 25 a 30 minutos.

Espero que disfruten de estas recetas. Hasta la próxima!