Archives for posts with tag: limón

Este postre surgió un poco de imprevisto ya que mi intención era hacer unos lemon squares integrales y sin azúcar para mi cuñado, pero un engañoso huevo en mal estado arruinó mi lemon curd y en el apuro la base de estos cuadraditos terminó siendo este postre.

Lo ideal hubiera sido acompañarlo con alguna fruta fresca, tipo frutilla u otra fruta roja, además de la crema. Pero, repito, fue lo que salió en el momento.

Antes de pasarles la receta, les quiero decir que tengan cuidado con las cantidades de stevia. Si bien es natural, es muy concentrada y súper dulce. Confíen en las medidas que les paso y si prefieren, arranquen con menos cantidad y le van agregando de a muy poquito y probando hasta que esté a su gusto. La stevia es una gran aliada, pero hay que ser muy prudentes en las cantidades que usamos por lo que les decía anteriormente. Si van a experimentar, arranquen siempre de a poco.

SHORTBREAD INTEGRAL SIN AZÚCAR

1 T harina integral fina

1/4 T harina de almendras

2 cditas al ras de stevia

100 g manteca

1 pizca sal fina

ralladura de 1 limón

Para la crema:

4 cdas soperas bien de queso crema (Talar o Leader Price de tapa roja)

1 cdita al ras de stevia

Mezclar todos los ingredientes del shortbread y disponer en tortera redonda. Debido a la cantidad de manteca, no es necesario enmantecar o enharinar la tortera. Llevar a horno precalentado a 180ºC por 15 a 20 minutos.

Cortarlo en triángulos y servir con el queso crema endulzado y frutas frescas.

P1060523

P1060524

 

 

Advertisements

Esta infusión es una pavada total. Y para los amantes del jengibre -como yo-, una delicia.

Para hacerla solo pongan a hervir agua con unas rodajas de jengibre y luego de romper el hervor, déjenlo en el fuego tapado durante unos minutos más hasta que cambie el color a un tono amarillento y esté más concentrado. Yo hice aproximadamente 300 ml y usé 5 rodajas de jengibre. Queda bastante gustoso. Si lo prefieren más suave, pueden ponerle menos jengibre.

Para tomarlo puede ser con miel o agregarle hojitas de menta, zest de limón y/o jugo de limón. ¡Es ideal para estos primeros fríos!

P1060245

Este verano me propuse aprender a hacer asados. Toda la vida viví en casa con parrillero y tuve estufa a leña, pero más que prender el fuego para calentar el hogar, nunca lo había hecho para cocinar a la parrilla. Creo que siempre nos descansamos en que alguien hará el asado y además, por más que me gusta la carne, no soy fanática de los asados en sí mismos. Me encanta la reunión y el ambiente, pero la comida que generalmente se hace no es lo que más me gusta.

Por esta razón, decidí aprender yo misma e innovar un poco la clásica parrilla. Tuve al mejor maestro (mi cuñado) y además me llevé de viaje el libro “Siete fuegos” de Francis Mallmann. Más allá de los recientes episodios en torno a este chef argentino (ya sea el del festival gastronómico de Montreal o los problemas impositivos en Pueblo Garzón) y las eternas críticas que recibe, yo creo que es muy bueno en lo que hace, sus recetas son deliciosas y 100% factibles -que es muy importante-. La mayoría de las recetas de este libro se pueden hacer en horno común o sea que no es excluyente que tengan parrilla para tenerlo.

Después de la clase teórico-práctica acerca de cómo prender el fuego, qué madera usar (piña o ramitas, primero, después astilla para que prenda el fuego y leña de monte para que haga brasa) y cómo hacer “nudos” con el papel de diario colaboraban con un buen resultado, me vi encendiendo una verdadera fogata. Me encantó. Creo que desperté un costado piromaníaco…

En fin, hice tres asados donde la verdad es que fui más cabeza pensante y organizadora que ejecutora. Primero, ¡qué calor se pasa al lado de la parrilla! Y segundo, siempre los hombres querían tomar la posta del asado…  Como tanta experiencia no tengo y arruinar un asado es gravísimo, me aproveché un poco de esto. Siempre prendía el fuego y organizaba, pero terminaba dirigiendo la orquesta más que nada.

En el primer asado hicimos un pollo al limón con chimichurri siguiendo la receta del libro de Mallmann y zapallo al rescoldo (a las brasas, que según explica el chef argentino, deben cubrir en toda su superficie a la verdura entera).

El segundo asado fue clásico, clásico -era el del 31-, pero hice un pan de campo con aceite de oliva (va la receta al final), una salsa criolla para picar mientras salían los chorizos y la molleja, una ensalada de zucchinis, limón, albahaca, menta y parmesano (todas recetas de Siete Fuegos) y una ensalada de tomate, pepino, queso danbo y aceitunas.

Salsa criolla

 

Ensalada de tomate, pepino, danbo y aceitunas

El tercer asado fue en el que dos mentes femeninas dominaron y solo ocuparon un rincón de la parrilla con unas picanhas -deliciosas, por cierto- y el resto con verduras y una plancha que usamos para hacer la entrada o picada que constaba de pan “a la chapa”, tomates asados con aceto, cebollas salteadas y ajo asado. La primera impresión a los ojos masculinos fue que el asado era pura verdura y que faltaban las papas chips (?!), pero la verdad es que les encantó todo a todos.

Cebollas a la plancha

Parrilla

PAN DE CAMPO (del libro “Siete Fuegos” de Francis Mallmann)

15 g levadura fresca

1 T agua tibia

500 g harina

1 cda sal gruesa

1 cda azúcar

1/2 T aceite de oliva

Disolver la levadura en media taza de agua tibia.

Poner la harina, la sal y el azúcar en un bol, añadir la levadura disuelta, el aceite de oliva y la media taza restante de agua tibia y mezclar hasta que se unan.

P1050797

Agregar hasta una taza más de harina, según sea necesario, para formar una masa que no sea pegajosa. Pasarse a la mesada enharinada y amasar durante 10 a 12 minutos, hasta que la consistencia sea lisa y elástica. Transferir a un bol enharinado, cubrirla con un lienzo húmedo y dejar en un lugar cálido para que leve durante aproximadamente una hora, hasta que duplique su volumen.

Enharinar una superficie de trabajo. Aplastar la masa con el puño. Extenderla para formar un rectángulo de aproximadamente 20 cm de ancho por 38 cm de largo y 2 cm de espesor. Humedecer la superficie ligeramente con un poco de agua y arrollarla a lo largo para formar un cilindro, emparejando los lados con las palmas de las manos. Colocar en una placa enharinada, cubrir con un lienzo húmedo y dejar levar nuevamente alrededor de una hora, hasta que casi se haya duplicado.

Hacer 4 o 5 cortes en diagonal de 1 cm de profundidad, en la parte superior de la masa. Humedecer con agua y espolvorear con un poquito de harina.

P1050798

Llevar a horno de barro o común precalentado a 180º por 45 minutos hasta que la corteza esté crocante y el pan suene hueco al golpearlo en la base. Dejar enfriar sobre una rejilla.

P1050800

 

 

El pasado jueves 15 de agosto una de mis chefs preferidas vino a Uruguay a dar una clase de cocina, presentar un libro y cocinar un almuerzo en el restorán Jacinto.  Yo me anoté en la clase y la experiencia fue espectacular. Ella es tal como la imaginaba: sencilla, amable y espontánea.

Hacía una semana me había anotado junto con mi querida Uke a la primera clase (de varias, según entendí) de Juliana en Montevideo y aún no tenía su último libro “Mis sabores preferidos”. Cuatro días después el divino de mi marido me lo regaló, y allá caímos en Jacinto (Peatonal Sarandí esquina Alzáibar) las dos ilusionadísimas de conocerla, 15 minutos antes que comenzara la clase y con nuestros libros bajo el brazo para que nos firmara.

mis sabores preferidos

Nos ubicamos en la primera fila, pedimos una copa de Malbec de Emilia Nieto Senetiner y esperamos con ansias conocer a Juliana. Mientras esperábamos que llegaran todas las inscriptas a la clase, ella conversó con todas y nos convidaron con dos tipos de mini bruschettas: unas con aceite de oliva, tomates cherry, mozzarella de búfala y albahaca y las otras con aceite de oliva, zucchinis rallados, ralladura de limón y menta.

la foto 2

 

la foto 2

Fue una clase demostrativa e interactiva, muy descontracturada en la que pudimos ver, oler y tocar todo lo que preparó.

El menú consistía de una entrada, plato principal, postre e infusión.

La entrada era una ensalada de quinoa con zanahorias caramelizadas, cebolla colorada, cilantro y queso de cabra con una vinagreta de aceite de oliva y lima acompañada de una galletita de zanahoria, cebolla y sésamo, deliciosa.

El plato principal eran unas cintas con salsa de hongos (portobello, champignon y del bosque hidratados) y pan crocante con almendras, limón y tomillo que sirvió con parmesano y rúcula fresca.

la foto 2

De postre preparó una torta húmeda de polenta, limón, almendras y peras caramelizadas que era una explosión de sabor. Para acompañarla hizo rápidamente un queso crema endulzado con azúcar impalpable. Y, por último, una infusión de limón y naranja con jengibre, cedrón y menta que sirvió caliente junto con el postre.

la foto 3

 

la foto 4

Luego, cenamos y nos fuimos con todas las recetas; felices y con ganas de volver a la próxima clase.

Hoy les voy a dejar la receta de las galletitas que las preparó Uke ayer y le quedaron riquísimas.

GALLETAS DE ZANAHORIA Y SÉSAMO

INGREDIENTES:

1 cebolla blanca mediana rallada finita

1 zanahoria grande rallada finita

1/2 T de semillas de sésamo tostado

1 T aceite de oliva

50 g manteca

sal

harina (cantidad suficiente)

PROCEDIMIENTO:

Precalentar el horno a 180ºC.

Rallar la cebolla y zanahoria y agregar las semillas, manteca, aceite de oliva y sal.

Luego agregar harina de a poco hasta obtener una masa suave y maleable.

Estirar formando galletas desparejas o “lenguas deformes alargadas” (así dice en la receta, eran como triángulos alargados).

Colocar sobre una placa de horno, pinchar y hornear hasta que estén doradas.

Dejar enfriar sobre una rejilla por completo para que no se humedezcan al guardarlas.

la foto 3

Algunos tips que nos dejó para estas galletas fueron que luego de cocidas las podemos congelar y que esta misma masa puede utilizarse para hacer grisines o masa de tarta.

 

 

Esta ensalada la hice ayer después de que mi marido me llamara al mediodía para avisarme que estaba volviendo de una mañana a puro deporte. Así fue como se me ocurrió hacerle una comida saludable y nutritiva para recuperarse de la jornada.

INGREDIENTES:

1 T de quinoa

300 g calabacín

Hojas de espinaca

Un puñado de almendras

1 limón

Aceite de oliva

Sal marina gruesa

Por un lado, corté la calabaza en cubos y la llevé al horno con aceite de oliva y sal marina gruesa. También pueden agregarle unas hierbas para saborizar.

Después preparé la quinoa. Como mencioné en otro post, es muy importante lavar la quinoa tres veces antes de cocinarla. Yo la coloco en un cernidor y debajo del chorro de agua de la canilla. La muevo mucho -bastante- mientras la lavo y luego la pongo en una cacerola con el doble de volumen de agua. (Está lista cuando queda hinchada como en la foto).

Luego de que la calabaza y quinoa están listas, solo queda pasarlas a un bowl, agregarle unas hojas de espinaca, almendras tostadas y saladas cortadas en trozos grandes y zest de limón. Rectificar sazón y agregar un chorro de aceite de oliva.

Esta ensalada es muy sencilla y sabrosa, y fundamentalmente a prueba de paladares tradicionales como el de mi esposo.

P1050532

El domingo pasado fue mi cumpleaños y nuevamente me encargué de los postres. Esta vez hice una lemon pie y una cheesecake de dulce de leche (la receta va en el siguiente post).

LEMON PIE

La receta del relleno es la que hace mi abuela y es una crema bien ácida -que es como me gusta a mí. La masa es una clásica masa dulce y el merengue, suizo, que queda perfecto en estos postres.

Para la masa:

300 g harina

150 g manteca

2 yemas

80 g azúcar

1 cdita vainilla

Cernir la harina y agregar la manteca mezclando hasta formar un arenado.

P1050421

Incorporar las yemas, el azúcar y la vainilla y formar la masa.

Forrar el molde de una tartera y llevar a la heladera por 30 minutos.

Luego, pinchar la masa con un tenedor, forrar con papel aluminio y llevar a horno precalentado a 180º por 20 minutos.

P1050422

P1050424

Para el relleno:

1 huevo

3 yemas

1 T azúcar

100 g manteca

ralladura de 1 limón

jugo de 1 limón grande

P1050429

Unir todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. Llevar a baño maría hasta que espese.

(Si están “duchos” con el fuego, no es necesario cocinar esta crema a baño maría. Lo pueden hacer a fuego directo bien bajo y revolviendo permanentemente en forma de ochos).

Para el merengue suizo:

3 claras

2 T azúcar

Mezclar en una cacerola las claras con el azúcar utilizando una cuchara de madera. Usar fuego bajo y revolver constantemente hasta que se despegue la mezcla del fondo -es decir, que vean el fondo cada vez que revuelven.

Batir hasta formar picos.

Armado:

Una vez fría la masa, verter la crema de limón caliente. Cuando entibie el relleno, cubrir con el merengue.

Si quieren hacer este postre un día antes, les recomiendo que luego de que el relleno haya enfriado, cubran la tarta con film y dejen el merengue para el día siguiente.

P1050438

¿El resultado? ¡Un éxito! Y si no me creen miren la foto, no me dio el tiempo para sacarla antes de que atacaran todos…

photo (2)

Todos tenemos recetas súper fáciles que sabemos que gustan y nos pueden sacar de un apuro cuando esperamos amigos en casa y no tuvimos tiempo para mucha innovación. En mi caso, son recetas para el té en general, porque para la cena, lo que casi siempre tengo en la despensa es lo básico para armar un risotto. Pero para la hora del té, mis básicos pueden ser alfajorcitos de maicena, una pasta frola, scones, un budín de limón, una torta de naranja, brownies o unas masitas de vainilla que tengo que pasarles porque son una pavada y muy ricas. Todas recetas de “clásicos” de la hora del té que dependiendo de los ingredientes que tenga, saco de la manga.

Además, desde que empecé este blog siento la obligación de cocinar cuando vienen amigos o voy a lo de alguien, porque me preguntan “Con qué nos vas a esperar?” o “Qué vas a traer?” y luego de cada post, aquellos no involucrados en la historia que cuento me “reprochan” (cariñosamente, claro): “Cuándo nos vas a hacer eso a nosotros?”. Y me encanta! Por eso, hago el esfuerzo por cocinar siempre.

Hace dos fines de semana, vinieron mis amigas “de inglés” a casa a tomar el té con los bombones de sus hijos. Las esperé con un budín de limón, básico, básico, pero que fue un éxito. El día estaba espectacular así que les preparé un té helado con naranja para acompañar este budín.

BUDÍN DE LIMÓN

180 g manteca a temperatura ambiente

130 g azúcar

3 huevos

250 g harina 0000

1 cdita de polvo de hornear

Ralladura de 1 limón

Jugo de 1 limón

Batir la manteca blanda con una cuchara de madera, agregar el azúcar e incorporar los huevos de uno mezclando sin batir. Agregar la ralladura y el jugo de limón y, por último, la harina y el polvo de hornear tamizados.

Colocar la preparación en un molde de budín previamente enmantecado y enharinado. Llevar a horno precalentado a 180ºC durante los primeros 10 minutos y luego bajar el fuego a 170ºC y hornear por 30 minutos más.

Cuando esté listo retirar del horno y enfriar sobre rejilla.

Para la cobertura

Jugo de 1 limón

400 g azúcar impalpable

Mezclar ambos ingredientes hasta formar una crema espesa. Cuando el budín haya enfriado, cubrirlo con este baño y dejarlo que endurezca.

TÉ HELADO CON NARANJA

3 cdas de té negro en hebras (yo usé un English Afternoon Tea, puede ser un ceylán o un Earl Grey o cualquiera que se les ocurra pueda quedar rico)

1 litro de agua caliente

1 litro de agua fría

Azúcar rubio

1 naranja

Hielo

Calentar un litro de agua para infusionar el té. Es importante que saquemos el té al cumplir los tres minutos de infusión, ya que, de lo contrario, la bebida quedará muy amarga. Otra cosa que es importante, es que si están utilizando saquitos de té no “estrangulen” el saquito al retirarlo del agua. Lo único que logramos es que todo lo amargo del té quede en nuestra taza o jarra, en este caso.*

Luego completar con otro litro pero de agua fría. Endulzar con dos o tres cucharadas de azúcar rubio y revolver hasta que disuelva.

Cortar la naranja en rodajas y colocarlas en la jarra. Agregar hielo y llevar a heladera por dos horas por lo menos.

* Este tip lo escuché de la tea blender Inés Berton en una entrevista que le hicieron aquí en Montevideo, hace ya un par de años.

Este fin de semana estuvo muy quieto en cuanto a mi actividad culinaria ya que mi marido y yo nos fuimos con amigos al campo y, como es costumbre, el menú fue planificado y ejecutado por los hombres y no fue otro que “asado”. Por ende, las mujeres nos dedicamos a conversar y disfrutar del clima espectacular que tuvimos estos últimos dos días.

Por eso, les voy a dejar un plato súper sencillo que preparé para un almuerzo de la semana pasada que fue lenguado con limón y cebolla acompañado de cous cous.

No soy una gran cocinera de pescado, básicamente porque no siempre me gustó. Cuando era una niña, me obligaban a comerlo, lo cual generó en mí un cierto rechazo hasta que fui adulta. Ahí recién, descubrí los mariscos y eventualmente el pescado y ahora, me encanta. No sólo por su sabor, sino porque es muy sano y fácil de cocinar.

Últimamente estoy comprando un lenguado fresquísimo que me traen a casa, prácticamente directo del barco pesquero. Es una delicia absoluta y sale $220 el kilo. Lo recibo fileteado y envasado al vacío.  Los chicos que lo venden, aún no se establecieron físicamente en un local, por lo cual no les puedo dejar un contacto, pero ni bien lo tenga, se los voy a pasar.

Hoy los dejo con imágenes y paso a paso de esta receta. Es muy simple, ideal para un almuerzo rápido ya que no requiere de mucha preparación y el pescado se cuece rápido.

LENGUADO CON LIMÓN Y CEBOLLA

Disponer los filetes de lenguado en una fuente previamente rociada con aceite de oliva.

Cortar medio limón y una cebolla en rodajas y poner encima del pescado.  Rociar con el jugo del medio limón que queda, salpimentar y agregarle perejil picado.

Llevar a horno moderado por 20 minutos aproximadamente o hasta que la carne esté blanca y se separe fácilmente.

Para el cous cous:

Poner a hervir una taza de agua. Disponer una taza de cous cous en un bowl y cuando hierva el agua, echarla sobre éste.

Condimentar a gusto y servir.

* Las maneras de condimentar cous cous son infinitas. Esta vez no quise agregarle sabores muy invasivos porque el pescado estaba hecho de una manera muy sencilla. Pero podemos agregarle cualquier sabor que nos guste y también hidratarlo con, por ejemplo, caldo en lugar de agua.

Las sales saborizadas son una pavada y una buenísima opción para darle un toque diferente a las comidas. Se pueden hacer con todo: hierbas, semillas, frutas o verduras secas, hongos, algas, etc. Lo importante es que los ingredientes estén secos, porque así la sal dura más. Por ejemplo, si quieren hacer una sal con aceitunas negras, las cortan en juliana, las llevan a horno bajo de 100-110ºC por 45 a 60 minutos y cuando están crocantes las sacan. Lo mismo con los hongos, tomates secos, etc. En cada ingrediente chequeen el tiempo de horno porque no todos llevan el mismo tiempo.

Para moler todo, lo más práctico es usar un molinillo de café. Si no tienen, pueden usar un mortero, pero lleva bastante más tiempo y paciencia. Sino pueden usar una procesadora pero de mucha potencia.

En esta oportunidad hice una sal marina de romero y limón (pueden usar sal común también).

Ingredientes:

1/2 T de sal marina gruesa

ralladura de un limón

un puñado de romero seco

Rallamos el limón y llevamos la ralladura a horno suave hasta que se seque.

Luego colocamos todos los ingredientes en un mortero (o molinillo o procesadora) y molemos.

Luego la envasamos y la tenemos lista para usar cuando queramos.

Esta sal la podemos usar para condimentar un arroz blanco con aceite de oliva, un pescado o pollo, una ensalada, lo que sea. Yo la usé para condimentar unos papines hervidos a los que les puse aceite de oliva y la sal saborizada por encima.

Además hice un aderezo con yogur deli que les dejo a continuación y va bárbaro con los papines:

1 cda panzona de yogur natural (sin azúcar ni edulcorante)

1 cda de jugo de limón

1/2 cdita de tahine (no se pasen porque es amargo)

un chorrito de aceite de oliva

sal de romero y limón