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Hace unas semanas tuve una degustación de quesos, dulces y vinos en lo de una amiga. Hacía unos meses ella venía organizándola con mucha emoción y el resultado fue una noche espectacular y muy disfrutable. Después de esta noche fantástica, se me ocurrió mostrarles las fotos del evento, ya que la organización de esta anfitriona realmente vale la pena, y darles algunas ideas sobre cómo servir quesos.

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Nosotros acostumbramos comerlos antes del almuerzo o cena, como picada, o como una comida en sí misma; otros eligen comerlos después del postre. Sea en el orden que sea, son deliciosos. Les voy a pasar algunos piques de cómo armar un lindo plato o tabla mezclando quesos y frutas y eligiendo un vino que honre cada combinación.

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Para conservar quesos, si el consumo es diario, se recomienda mantenerlos fuera de la heladera con un paño humedecido con agua salada. Si no se consume de inmediato el queso, sí guardar en heladera, pero retirarlo 2 horas antes de servirlo.

Algunos quesos siempre se guardan en heladera -más allá del consumo- y son los frescos: mozzarella, feta y ricotta.

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Algunas ideas para combinar*:

– Queso de cabra semiduro con peras, endivias y pan baguette. Vino: Chardonnay.

– Roquefort con moras, avellanas y radicchio. Vino: Sauvignon Blanc.

– Queso de cabra para untar, damascos secos, miel y pan de nuez. Vino: Champagne.

– Queso feta, hojas de albahaca, tomates secos, aceitunas negras y aceite de oliva. Vino: Sauvignon Blanc.

– Brie con caramelo y nueces. Vino: Merlot.

– Queso de cabra blando con uvas frescas, higos secos, almendras tostadas y pan brioche. Vino: Malbec roble.

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Otras combinaciones*:

– Membrillo con queso colonia y pan.

– Queso azul con peras caramelizadas.

– Brie con rodajitas de manzana verde.

– Queso parmesano, champignones y espinaca fresca.

– Mozzarella fresca con tomates, olivas negras y albahaca.

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* Fuente: Revista El Gourmet #01, Julio 2006, Edición uruguaya.

Ayer tuve un té de mujeres y me tocaba llevar algo dulce. En el momento de cocinar, fue súper difícil decidir qué hacer, porque todo lo chocolatoso me daba mucho calor! Me gustaba la idea de hacer algo frutal, así que vichando el libro de Juliana López May, se me ocurrió hacer su receta de tarta de ciruelas.

La masa es exactamente igual a la de la tarta de frutillas y chocolate blanco y a la de chocolate amargo y frutas rojas, y el relleno es súper fácil: pura fruta.

Les dejo los ingredientes y el procedimiento y espero que la prueben. Después me cuentan!

TARTA DE CIRUELAS

Ingredientes:

200 g harina 0000

100 g azúcar impalpable

100 g manteca

1 huevo

1 kg ciruelas

azúcar granulado para espolvorear

manteca

Unir la harina, el azúcar impalpable, la manteca y el huevo y formar la masa. Dejar reposar en la heladera por media hora.

Precalentar el horno a 180ºC.

Lavar las ciruelas y cortarlas por la mitad. Quitarles el carozo y realizar un corte en cada mitad (como en la foto).

Pasados los 30 minutos en la heladera, retirar la masa y forrar un molde previamente enmantecado y enharinado. Llevar 10 minutos al horno. Retirar.

Disponer las ciruelas de manera concéntrica, bien apretadas unas a otras, y poner algunos cubitos de manteca y espolvorear con el azúcar granulado.

Llevar nuevamente al horno hasta que las ciruelas estén cocidas. Inmediatamente luego de sacar del horno, volver a espolvorear con azúcar.

Esta tarta pueden comerla a la hora del té o también como postre, con una bocha de helado de vainilla, crema batida o queso crema.

Hace un par de días estuve conversando con una amiga que me contaba que sus ensaladas no salen del tomate y la lechuga, y pensé que es una lástima porque las ensaladas son divertidísimas de hacer y nunca nos vamos a aburrir de comerlas porque existen miles de posibilidades.

Entonces se me ocurrió escribir este post, a modo de ayuda para aquellas personas que recién incursionan en el mundo de la cocina o de las ensaladas puntualmente.

Las ensaladas que comemos deberían responder a la estación del año en que estamos. Un buen ejemplo, para mi, es la ensalada de fruta. Estamos todos acostumbrados a que sea de manzana, banana y naranja, y que la frutilla, el kiwi y durazno, aparezcan en algunas versiones más osadas.

¿Por qué en una época como ésta, no hacer una ensalada de cerezas, ciruelas y duraznos? ¿O una de ananá, mango y kiwi? ¿Frutillas, frambuesas y peras? ¿Sandía, melón y uvas? Hay que aprovechar!

Existe una infinidad de combinaciones de frutas para armar ensaladas y me parece que lo mejor es ir probando y aprovechando según la estación, que es cuando más frescas están y más nutrientes tienen.

En el libro “Jamie’s Food Revolution”, Jamie Oliver plantea su filosofía de cómo hacer una gran ensalada.

Propone que, al ir de compras, lo hagamos sin ataduras, pensando en las verduras de estación y pensando en combinar algo suave, algo crocante, hierbas, verdura, queso y un agregado, que pueden ser semillas o nueces tostadas, croutons, etc, que no sólo agregan sabor, sino también textura y en el caso de las semillas y nueces, calcio, proteínas y vitaminas, de acuerdo a cuál se utilice.

Bajo el concepto de “pick and mix” (elige y mezcla), Jamie nos invita a hacer una ensalada deliciosa escogiendo de cada categoría mencionada, una opción.

A estas categorías, les haría una variante. En lugar de “quesos”, elegiría la categoría “cremosos” donde ubicaría las proteínas, porque podemos usar huevo, quesos, tofu o legumbres y por qué no carnes: atún, salmón, pollo, entre otros.

Entonces, resumiendo, podemos darle un giro a la clásica ensalada de tomate y lechuga de varias maneras:

– LO SUAVE: lechuga mantecosa.

– LO CROCANTE: lechuga romana o crespa.

– HIERBAS: tal vez albahaca o perejil (frescos, claro).

– VERDURA: tomate, puede ser el clásico tipo “americano”, perita o cherry.

– CREMOSO: cubos de queso danbo o colonia.

– AGREGADOS: maní tostado, castañas de cajú, semillas de sésamo… etc, etc.

No quiero ser reiterativa, pero las opciones son infinitas. Podría escribir miles de posts acerca de las ensaladas, pero prefiero darles las herramientas para incursionar en casa y luego, ejemplos concretos de ensaladas que pruebo y hago.

En el caso de las hierbas, es cuestión de probar cuáles nos gustan más y con qué nos gusta comerlas (albahaca, perejil, menta, cilantro, eneldo, romero, tomillo, orégano, etc, etc, etc).

Además, podemos incorporar arroz, pasta, quinoa o cous cous y experimentar con “agregados” como aceitunas, pasas de uva, orejones o tomates secos.

También podemos incorporar frutas frescas y combinarlas con vegetales, o hacer ensaladas tibias, pero piano, piano. Empecemos “tuneando” la clásica ensalada que hacemos diariamente y eligiendo frutas y verduras de estación. Van a ver que enloquecen con las posibilidades!