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Hoy me levanté con unas ganas locas de comer panqueques. Confirmé que tenía todos los ingredientes y en un segundo estaba desayunando estos panqueques con miel. Hay personas que mueren con los panqueques con dulce de leche, yo prefiero los gorditos (tipo americanos) con miel.

Sin mucho preámbulo les dejo la receta. Es facílisima, por eso ni siquiera hago paso a paso.

INGREDIENTES:
225 g harina

1 cda sopera de polvo para hornear

1 cda de té de azúcar

1 pizca de sal

300 ml leche

2 huevos ligeramente batidos

30 g manteca derretida (y más para la sartén)

Poner todos los ingredientes en la licuadora y mezclar.

Calentar una sartén a fuego bajo. Derretir un poquito de manteca y verter la masa de manera que queden panqueques medianos (no del tamaño de la sartén como los finitos). Así van a hacer dos o tres panqueques a la vez.

Luego dar vuelta los panqueques para que se cocinen del otro lado.

Para servirlos apilarlos y rociarlos con miel.

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Como ya les he contado, me encanta desayunar. Hoy me levanté a media mañana y me preparé estos panqueques. Tengo entendido que en otras ciudades se consigue harina integral para pastelería, pero aquí no, así que estos panqueques no tienen la misma suavidad que tienen los clásicos con harina blanca refinada pero son riquísimos. Si consiguen harina integral para pastelería no duden en usar esa.

Ingredientes:

3/4 T harina integral

3 cdas azúcar rubio o miel

1 1/4 cditas de polvo de hornear

1/4 cdita de sal

1 T ricota

3 huevos

3/4 T yogur natural

ralladura de 1 limón

1/2 cdita vainilla

Mezclar los secos por un lado y los líquidos por otro e incorporarlos. Yo elegí licuarlos y la masa quedó más suave.

Luego calentar una sartén con un poco de manteca y verter de a cucharadas la masa para formar panqueques pequeños.

Es importante que los panqueques no sean muy grandes porque se deshacen fácilmente, entonces mientras sean manipulables con una espátula, será suficiente. Yo los hice de 10 cm más o menos de diámetro.

La masa da como para 12 panqueques, pero si hacen menos, pueden guardarla en la heladera.

En este desayuno, comí mis panqueques con miel por encima (bastante, me encanta!), moras y un jugo de naranja.

 

 

Me encanta la granola. Y más que nada, me gusta hacerla yo misma. Lo que me pasa es que nunca encuentro una que tenga todo lo que yo quiero, entonces la mejor solución fue empezar a hacerla en casa.

Lo bueno de la granola es que podemos ponerle de todo. Básicamente, tiene que tener avena arrollada, frutas secas y semillas. Partiendo de esta base, podemos hacer un montón de variedades de granola.

También hay distintas maneras de hacerla. A mi me gusta que el caramelo no sea homógeneo, entonces la rocío con azúcar rubio y miel y la llevo al horno, pero también se puede hacer, primero, un caramelo con estos dos ingredientes, incorporar los cereales, frutas y semillas (ya tostados) y luego desparramarlos en una placa siliconada hasta que enfríe. De esta manera queda todo acaramelado.

La granola se puede comer al desayuno con yogur y frutas, como un snack, en forma de barritas o como un postre – por ejemplo, tipo triffle con helado o mousse de limón, plantillas o algún bizcochuelo o torta en pedacitos y frutillas.

Una cosa importante a tener en cuenta es que la granola es saludable, porque tiene frutas secas, semillas y cereales pero no es light. Así que no crean que por comer granola al desayuno o a media tarde van a adelgazar. Por lo contrario, es súper calórica.

Les dejo los pasos e ingredientes para hacer la granola que hago siempre en casa, es facilísima.

GRANOLA CASERA

Colocar en una placa copos de maíz (más o menos 200 g).

Agregar avena arrollada, coco rallado, semillas de sésamo integral (frasco a la izquierda) y semillas de lino (en este caso puse doradas, es el frasco a la derecha).

Luego, picar en mitades nada más (es sólo para que no estén enteras) un puñado de almendras.

Mezclar los ingredientes (con la mano) y rociar con dos cucharadas de miel y dos de azúcar rubio.

Llevar a un horno bajo de 130-140 ºC por 10 minutos nada más o hasta que sientan un aroma delicioso a semillas tostadas y caramelo.

Al quitar la fuente, agreguen pasas de uva y vuelvan a mover la granola para que se incorporen todos los ingredientes a la miel y azúcar e inmediatamente vuélquenla en una placa siliconada para que enfríe.

Cuando haya tomado temperatura ambiente, guarden la granola en un frasco hermético.

Hace un par de semanas leyendo el newsletter de Bla me llamó la atención un artículo acerca de una bebida en base a té frío, leche, frutas y tapioca, de origen Taiwanés, que se llama Bubble Tea o “Té de Burbujas” – por las perlas de tapioca que se asemejan a burbujas. (Vean el artículo aquí). 

El mix de los ingredientes me pareció que podía ser una opción interesante para desayunar, así que experimenté y el resultado fue bueno. Tienen que intentarlo un día que no tengan que salir a las corridas porque hay que esperar que se haga la tapioca y que se enfríe el té. Para endulzarlo pueden usar cualquier cosa, yo usé azúcar rubio y miel.

Acá va una versión de Bubble Tea, las combinaciones son infinitas…

(para 2 porciones)

1/4 T de tapioca

1 3/4 T agua (la relación es 7 (agua): 1 (tapioca))

1 T de té de ceylán frío

1 T de leche de soja (puede ser animal o vegetal)

1 T de jugo de mandarinas

1 cdita azúcar rubio

1 cdita miel

Hervir la tapioca en el agua durante 15 minutos, apagar el fuego y dejar reposar por 15 minutos más. La consistencia que van a obtener es gelatinosa.

Mientras tanto hacer el té elegido (yo usé negro, pero puede ser verde también).

Exprimir 2 mandarinas.

Cuando el té esté tibio, verterlo junto con la leche elegida, el jugo de frutas y el azúcar rubio en la licuadora. Mezclar.

Servir la tapioca fría en el fondo de los vasos donde se va a servir la bebida y sobre ésta, verter la mezcla de té. Rectificar dulzor y si quieren le pueden agregar la cucharadita de miel.

Se puede tomar con sorbitos gruesos o bebido con ayuda de una cuchara.

Hace unos meses el chef Pedro Lambertini inauguró su primer programa en Elgourmet.com llamado “U.N.O. Único, Natural y Orgánico” (los miércoles a las 20.30 hs). Es un programa que, en lo personal, me encanta, porque tiene unas recetas muy creativas donde se utilizan productos integrales, tofu, seitán, semillas, etc. y muchas frutas y verduras, lo cual me fascina.  

Este cocinero es el Chef Ejecutivo de “Natural Deli”, un restaurant y mini mercado ubicado en Buenos Aires que tiene un menú súper saludable y tentador donde las propuestas parecen deliciosas. En la página del local así como en el facebook del chef, podrán encontrar más información y recetas, además de las del canal.

En la cocina de mi casa había unas bananas dando vueltas hacía ya unos días, que estaban un poco negras de más, por lo cual decidí aprovecharlas para hacer un pan de banana. En la búsqueda de una receta tentadora, encontré la que les voy a pasar a continuación de Pedro Lambertini (de ahí la presentación).

Es una receta deliciosa, realmente. Les recomiendo que coman este pan al desayuno, porque así como es rico y sano, también es calórico, y lo pueden acompañar con un jugo de naranjas, como lo hice yo pero va bien con cualquier bebida, claro.

PAN INTEGRAL DE BANANAS Y NUECES PECAN

(De Elgourmet.com)

1/3 T aceite de canola

1 T azúcar negro (yo tenía rubio y quedó riquísmo igual)

3 bananas

1 cda bicarbonato de sodio

2 cdas de canela

1 cda extracto de vainilla

1 T harina 0000

1 T harina integral fina

2 huevos

1 cda miel

1 T nueces pecan (de más está decir que si no son “pecan” puede ser cualquier otra nuez o fruto seco)

1 cda queso crema

3 pizcas de sal

Poner en un bowl las harinas, la sal, el bicarbonato y la canela.

Picar las nueces pecan.

Pisar las bananas hasta hacer un puré y agregarles los huevos, el aceite, azúcar, vainilla, miel y queso crema. Integrar todos los ingredientes con un batidor e incorporar las nueces.

Agregar los secos a los líquidos y emulsionar todo.

Llevar a horno de 160 ºC en molde para budín enmantecado y enharinado por 35 a 40 minutos.

 

Seguramente en los últimos años, hayan escuchado el nombre de este “superalimento” que es la quinoa. Se ha puesto bastante de moda, probablemente por su origen, ya que la vuelta a las cocinas típicas regionales ha sido el factor común de las tendencias gastronómicas, pero seguramente también porque tiene excelentes cualidades nutritivas.

La quinoa se utiliza en la cocina desde los incas quienes la llamaban el “grano madre” ya que lo consideraban sagrado por las virtudes que tenía y porque crecía bajo las condiciones climáticas más adversas.

Este grano no es un cereal, pero se lo llama “pseudocereal” porque tiene mucho almidón y se usa similarmente a los cereales. Las características que hacen que la quinoa tenga tan alto valor y calidad nutritiva son que tiene un gran contenido de proteína, superior al de la leche de vaca, la soja y la carne, pero además esta proteína es de gran calidad biológica porque tiene un alto contenido de aminoácidos esenciales. Cabe señalar que, también, tiene un alto contenido calórico: 400 calorías cada100 g.

Todos deberíamos incorporar la quinoa en nuestras dietas, pero debido a sus propiedades es especial para mujeres embarazadas, niños, deportistas, celíacos (no contiene gluten) y vegetarianos y veganos, ya que es un excelente sustituto de la proteína animal. 

Podemos encontrar quinoa en cualquier supermercado o tiendas de productos orgánicos y naturales.

A la hora de cocinarla, podemos usarla en grano o en harina. Si utilizan el grano, es muy sencillo de trabajar, como si fuera arroz, lo único importante es lavarlo antes de consumirlo porque tiene una película que le da un sabor amargo. 

En esta oportunidad les voy a dejar una receta para hacer a la hora del desayuno, para arrancar el día con mucha energía. Es ideal para aquellos días que tenemos la agenda complicada. Esta receta es muy sencilla y de por sí dulce, así que no es necesario agregar miel o azúcar o cualquier edulcorante, y por favor: los jugos tienen que ser naturales.

Gacha de quinoa (o Quinoa porridge) – 1 porción

½ taza de quinoa lavada

½ taza de jugo de naranja

½ taza de jugo de manzana

Poner los jugos en una sartén u ollita a fuego medio-bajo junto con la quinoa y dejarlo cocinar revolviendo de vez en cuando. Va a llevar unos12 a15 minutos aproximadamente, vean en la imagen el aspecto de la quinoa cocida, para tener como referencia.

Cuando era chica, mi abuela María Lina me decía: “Hay que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo.” Básicamente porque, como todos sabemos, el desayuno es la comida más importante del día pero, además, porque todo lo que comamos inmediatamente antes de irnos a dormir, es probable que lo almacenemos bajo la categoría “rollitos”.

En mi caso, y desde que tengo recuerdo, mi comida favorita es el desayuno. No sólo porque me despierto realmente famélica, sino porque hay algo de ese momento en que uno está entre dormido y despierto, como en cámara lenta, que me invita a disfrutarlo y a comer cosas ricas.

En mis épocas de liceo, hacíamos cadena caminando con mis amigas para ir al colegio que era a dos cuadras de mi casa, por lo cual era la última a quien pasaban a buscar. Siempre, siempre, siempre las hacía esperar. Tengo un problema con el manejo de los tiempos, lo reconozco… El tema es que aunque no me despertara en hora, no podía dejar de desayunar. Era parte de ese ritual al que nunca estuve dispuesta a renunciar.

En esos momentos, mi deleite matutino era un café con leche con tostadas con manteca y miel. Con los años, mi desayuno ha ido cambiando, pero no mi amor por este momento del día. Reconozco que entre semana, tengo que apurarme, pero los sábados y domingos, disfruto de estirar este momento hasta el mediodía en pijamas, tomando mate.

Hoy en día mi menú varía, depende de la estación del año o del antojo que tenga en el momento. En general en verano, tomo un rico jugo de frutas recién hecho o también un buen licuado, y en invierno vuelvo a la bebida caliente. Me gustan mucho los cereales integrales, la granola y el pan integral, por lo cual cualquiera de los tres van variando y metiéndose en mi desayuno.

En esta oportunidad, les voy a contar de dos desayunos puntualmente. Uno otoñal, básico pero lleno de vitaminas (como me gusta a mi) y otro también delicioso, pero de puro antojo.

Hace un par de días, aproveché la época de raíces y cítricos que nos da el otoño, y me hice un jugo delicioso de zanahoria y naranja. Les voy a pasar cómo me gusta a mi, porque les cuento que la verdad es que no me gusta endulzar los jugos y licuados, ni el café o té solos. Si fueran a endulzar éste o cualquier otro jugo de frutas y/o verduras, les recomiendo que usen productos sin refinar y, en lo posible, orgánicos, como por ejemplo azúcar rubio o negro o miel. También se puede hacer un almíbar con azúcar rubio y especias o hierbas que les gusten y lo utilizan para endulzar sus bebidas.

No estoy en contra de endulzar con azúcar refinado, de hecho, va a haber un montón de recetas en este blog para glotones como yo, simplemente les cuento una opción más sana para comer azúcares sin cocer.

 Jugo de zanahorias y naranjas:

(para una persona)

 1 zanahoria pelada

Jugo de 2 naranjas bien dulces

Exprimir las naranjas, cortar la zanahoria y pasarla por la juguera. Mezclar ambos jugos y endulzar a gusto.

Otra bebida que me fascina es el chai. Lo conocí en Barcelona, cuando estaba de visita en lo de mi querida amiga Gaby. Evidentemente no porque fuera algo típicamente catalán, sino porque había más variedades de bebidas a la hora de elegir. A continuación les copio la receta de chai que a mi me gusta. Les cuento que no es una bebida especial para la mañana, de hecho es un té muy reconfortante que va bárbaro en la tarde.

Si no quisiéramos hacer esta versión casera de Chai, podemos adquirirlo en supermercados en su versión en saquito de las marcas Twinings (“Indian Chai” de la línea Voyage) e Inti zen (“Chaman Chai”). Mi favorito cuando compraba en saquito era el de la marca Carmencita (me pareció mucho más especiado que los demás) pero hace unos meses ya que no veo esa variedad en los supermercados. Otra variedad de chai que podemos conseguir es en hebras en La Tienda del Té, bajo el nombre de “Oriental Chai”. No lo he probado, pero de todas maneras le recomiendo a los amantes del té que se den una vuelta por ahí (Roque Graseras esquina Scoseria) porque van a encontrar una gran variedad de tés espectaculares. Si lo prueban, no duden en contarme qué les pareció.

Todos los ejemplos que señalé tienen té negro. La versión que les paso no tiene ningún té, pero si prefieren pueden agregarle negro o verde, como gusten.

 Té Chai

4 tazas de agua

3 semillas de cardamomo

1 cdita de pimienta negra

2 ramas de canela

4 rodajas de jengibre

3 clavos de olor

Leche (puede ser animal o vegetal)

Poner todas las especias a hervir tapadas por 20 minutos. Luego colar, poner la leche a elección y calentar. Quitar del fuego y endulzar con miel a gusto.

Da para varias tazas. Si es para una sola persona, se puede guardar en la heladera tapado y sin agregarle ni la miel ni la leche, y cada vez que se vaya a tomar se calienta con la leche elegida.

Les dejo de yapa la receta de los muffins que aparecen en la foto que van muy bien con este chai.

 Muffins de zanahoria y pasas de uva

 1 ½ T harina

1 cda de té polvo de hornear

½ cda de té bicarbonato de sodio

pizca de sal

½ cdita canela en polvo

½ cdita jengibre en polvo

150 gmanteca

1 T azúcar rubio

1 huevo

2 cdas de té yogur natural

¼ cdita esencia de vainilla

1 ½ T zanahoria rallada

½ T pasas de uva rubias

Mezclar los secos en un bowl y apartar. En otro bowl mezclar la manteca derretida con el azúcar, el huevo, el yogur y la vainilla. Agregar las zanahorias y las pasas a la mezcla de líquidos. Alternar los ingredientes secos con los líquidos. Verter en moldes de muffins o magdalenas y llevar a horno precalentado a 200ºC por 25 a 30 minutos.

Espero que disfruten de estas recetas. Hasta la próxima!