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A la vuelta del fin de semana en Colonia, mi esposo y yo nos desviamos un poco para parar en Colonia Suiza y surtirnos de quesos y otras cosas ricas. Paramos en “Los Fundadores”, una granja a la entrada de Nueva Helvecia (o Colonia Suiza) que nos había recomendado una prima mía, donde venden quesos, embutidos, mermeladas, dulces y conservas artesanales de muy buena calidad y a buen precio. Hay un montón de granjas que venden estos productos, pero éste es el que conozco y me parece bueno para recomendarles, si saben de otros que sean buenos, no dejen de contarme. (Para llegar a este local, deben ir por ruta 1 hasta la entrada a Nueva Helvecia, que tiene una suerte de rotonda, tomar la calle principal -si van hacia Montevideo es a la izquierda- y luego de pasar el pórtico de entrada a la ciudad, en seguida a mano izquierda, siguen unos metros y van a ver el cartel de la foto).

Además de una amplia variedad de estos productos, tienen unas galletitas de origen suizo que se llaman “brislet” que son deliciosas. Sale $50 la bolsita y vale la pena probarlas. 

El kg de queso Colonia y Parmesano, vale $220. Hay quesos colonia saborizados en hormas de un kilo, que valen lo mismo, quesos azules y quesos de cabra en aceite de oliva saborizados (éste último valía $190- sí, es caro, pero en general los quesos de cabra lo son…). Los dulces valen más o menos $90 los de medio kilo.

Nosotros compramos un trozo de queso parmesano riquísimo, una horma de colonia con hierbas que estaba rico, pero creo que era más rico el de horma grande que nos dieron a probar, un frasco de queso semi duro de cabra en aceite de oliva con albahaca (de Establecimiento Martilú, como los que se ven en la foto, arriba de la vitrina) y una mermelada de frutillas, frambuesas y cerezas.

La misma semana que volvimos, unos amigos nos invitaron a su casa y no quisimos caer con las manos vacías. Aproveché el queso de cabra que habíamos comprado e hice una ensalada tipo griega, que les dejo a continuación. Espero que les guste!

ENSALADA GRIEGA

3 tomates

1 pepino

aceitunas negras (cuantas quieran)

200 g queso (en este caso de cabra semiduro, pero en general es feta)

Cortar el pepino en rodajas, el tomate en gajos y poner en un bol. Agregar las aceitunas y el queso y mezclar.

En este caso, no condimenté la ensalada, porque como el queso ya tenía aceite de oliva y albahaca, no era necesario, pero se puede condimentar con aceite de oliva, vinagre y hierbas como orégano y perejil, sal y pimienta.

Además la ensalada “joriátiki” o “campesina” (como la llaman en la cocina griega) lleva 2 morrones verdes y 1 cebolla, pero preferí no ponerle.

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Después de un fin de semana tan lindo con mis amigas, mi marido y yo decidimos irnos también a Colonia. Con algunas semanas de anticipación hicimos la reserva para nuestra estadía en la Posada del Virrey y el viernes pasado, después de un día gris y lluvioso, que no nos daba muchas esperanzas de buen clima, salimos hacia nuestro destino.

Si están pensando en ir a Colonia, les recomiendo que reserven con anticipación porque por suerte, es un destino súper visitado, y si quieren ir a alguna posada en particular, es conveniente que sean precavidos y hagan sus reservas de antemano.

La Posada del Virrey es espectacular. Es sencilla pero está decorada con muy buen gusto, y la ubicación es excelente.

La noche que llegamos paseamos por el centro histórico y nos encontramos con la grata sorpresa de que en varios restaurantes había música en vivo. Elegimos quedarnos en “El Drugstore” un local muy pintoresco, decorado con mesas y sillas en colores primarios y telas a lunares y con las paredes llenas de afiches muy coloridos de cuadros y cine. Una pareja estaba tocando bossa nova divinamente así que no dudamos en sentarnos allí. 

Pedimos unas croquetas de queso con romero que estaban muy ricas, una tortilla de papas, que a mi gusto estaba un poco pasada de punto y no muy sabrosa, y mi esposo pidió unos ñoquis con salsa filetto, que estaban bien.

No quiero explayarme mucho en este lugar porque tenía muy buena onda, y como decía antes, es muy pintoresco, pero el servicio y la comida no me convencieron. Creo que debo ir nuevamente para definir si me gustó o no, a pesar de los músicos que, repito, eran geniales.

Al otro día amanecimos con un día espectacular, soleado, y con un desayuno riquísimo y muy completo, con jugo de naranja natural, yogur, chocolatada, café y leche, croissants, panes saborizados, cereales, frutas y tortas dulces además de quesos, jamón, manteca y variedad de dulces, servido en una sala comedor con aires de campo.

Luego preparamos un mate y salimos a recorrer Colonia.

Al mediodía teníamos antojo de parrilla – algo rarísimo en mí- y decidimos saciarlo en “Marlo” (Calle del Comercio entre Calle del Colegio y De la Playa) una parrillada muy linda puesta, que tenía unos pizarrones a la entrada que despertaban el instinto carnívoro de cualquiera. La carta se centraba en distintos tipos de carne (de vaca, cerdo, pollo y pescado), acompañamientos y empanadas caseras. El servicio fue muy bueno: nos atendieron enseguida, nos aconsejaron bien y los platos vinieron en tiempo justo.

 Los dos comimos carne vacuna que estaba muy buena. Los precios eran razonables y como plus, pudimos tomar cerveza artesanal “Mastra” embotellada y etiquetada especialmente para el local. Además contaban con varias marcas de cervezas importadas a buen precio.

 Hay un montón de parrilladas en Colonia que no conozco, pero si están con ganas de parrilla y no saben dónde ir, yo les recomiendo “Marlo”.

El fin de semana pasado fui a Colonia con mis amigas. No tengo recuerdo de cuándo fue la última vez que había estado ahí. Es increíble cómo uno se olvida de los lugares maravillosos que tiene su país. Cuando nos vamos de viaje, desgastamos los zapatos recorriendo todos los rincones de un país ajeno. Escurrimos los planos de las ciudades hasta el punto en que ni siquiera los locales conocen los lugares a los que fuimos, y sin embargo, cuando tenemos lugares de ensueño a la vuelta de la esquina, nos olvidamos que existen.

La cuestión es que volví enamorada de Colonia del Sacramento. Nos quedamos en un hotel muy bien ubicado, a pasos del centro histórico. Tuvimos la dicha de que el clima fuera perfecto, y pudimos caminar por las calles de adoquín todo el sábado y domingo.

Descubrimos puntos de venta de alimentos artesanales, como “Buen Suspiro”, casas de té como “Amada Café” o “1717”que es un café con una onda mucho más contemporánea que el primero que parece de muñecas, y restaurantes como “La Bodeguita”.

Lo más aprovechable de las instalaciones de “La Bodeguita” es la terraza. Si tienen la suerte de ir a Colonia y que les toque un lindo día, les recomiendo que vayan y se sienten a disfrutar de la vista al río. La comida era riquísima. Altamente recomendables los raviolones de tinta de calamar con salmón y el chivito. Yo pedí unos raviolones de calabaza que estaban increíbles, pero nobleza obliga aclarar que no vienen con “salsa” de brócoli y espinaca, sino con un puré de estas verduras (delicioso, pero hubo desilusión porque nos esperábamos algo más cremoso).

Después de almorzar, cuando ya había refrescado un poquito, nos refugiamos en “Amada Café”. Este lugar es un deleite, está decorado de forma muy romántica y vintage, y cada detalle está muy bien cuidado. Tomé un té “Dilmah”, una marca originaria de Sri Lanka, sabor “Peppermint and English toffee” (menta y caramelo inglés) que era espectacular, realmente delicioso. Para comer, pedí unos alfajorcitos de maicena, muy ricos con un dejo alimonado en la masa que me encantó y un brownie que era más una tortita tipo “square” de chocolate que un brownie estrictamente, pero era rico. También era muy rica la pasta frola, pero la torta de manzana y el lemon pie no eran buenos. La torta de manzana tenía un crumble que no era crumble, y era demasiado dulce, mientras que la tarta de limón tenía leche condensada en la crema y se perdía el sabor ácido de la fruta que, en mi opinión, es lo más rico.

En nuestras caminatas pasamos por unas posadas que tenían una pinta increíble (creo que mi próximo viaje a Colonia, voy a intentar hospedarme en una de ellas), muchísimos restaurantes y bares divinos y tiendas de ropa lindísimas pero un poco caras. Había mucha gente, en su mayoría extranjeros, pero en su medida justa, no estaba desbordada ni mucho menos.

En conclusión, tuvimos un fin de semana único: el lugar es alucinante, el clima fue súper ameno, la comida muy rica, pero lo mejor fue la compañía. Gracias amigas!