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Ayer vinieron amigos a cenar. Ella es experta catadora de mousse de chocolate, por lo cual ese era el postre sin lugar a dudas. Los esperamos con un copetín con aceitunas rellenas de limón, unas galletitas de ajo y un queso blanco con ralladura de limón, pomelo y ciboulette picado.

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Para cenar preparé una focaccia clásica y dividí la masa en dos para rellenarla con unas verduritas asadas que tenía listas en la heladera y un queso camembert. Además, hice una ensalada para acompañar.

(Recetas para 6 personas)

FOCACCIA

25 g levadura fresca

1 cdita azúcar

2 cdas de agua tibia

500 g harina

1 cdita sal

1 1/2 T agua a temperatura ambiente

2 cdas aceite de oliva

Deshacer la levadura en un pequeño bowl. Agregar el azúcar y el agua tibia y dejar espumar por aproximadamente 10 minutos.

Disponer la harina en forma de aro en un bowl. Espolvorear la sal sobre la harina. Colocar el fermento en el centro junto con el agua y el aceite emulsionados.

Amasar hasta lograr un bollo liso y suave. Dejar leudar cubierto por un repasador por dos horas o hasta que duplique su volumen.

Para hacer una focaccia clásica, una vez leudada, disponer la masa en una asadera y volver a dejar leudar. Luego rociar con aceite de oliva, sal gruesa y ramitas de romero u otra hierba y llevar a horno precalentado fuerte hasta que esté dorada y crujiente. Al sacarla del horno, si la golpeamos, tiene que sonar hueco.

Para hacer la focaccia rellena, luego de haber leudado, dividir la masa en dos. Disponer una mitad en la asadera y dejar leudar. Luego disponer el relleno (en este caso, las verduritas y el queso camembert) y tapar con la otra mitad. Hacer cortes en el medio para que se vea el relleno.

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Dejar leudar la tapa, rociar con aceite de oliva, sal gruesa y agregar alguna ramita (en este caso, tomillo) y llevar a horno precalentado fuerte hasta que esté bien dorada.

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ENSALADA DE RÚCULA, PALTA Y PEPINO

Hojas de rúcula

1 pepino

1 palta

1 cebolla colorada

1 puñado de almendras

1 limón

Disponer los ingredientes en un bowl. Rociar con jugo de limón -especialmente la palta- y agregar las almendras. Condimentar a gusto y servir.

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MOUSSE DE CHOCOLATE

180 g chocolate amargo

50 g manteca

2 huevos

70 g azúcar

50 g crema doble

Derretir el chocolate con la manteca a baño María.

Colocar las claras junto con el azúcar en una ollita y disolver el azúcar revolviendo constantemente sin que toque el fuego. Retirar mientras esté tibio (no caliente) y batir hasta lograr un merengue.

Por otro lado, una vez tibio el chocolate, agregar las dos yemas y mezclar.

Batir a medio punto la crema doble e incorporar al chocolate.

Incorporar con movimientos envolventes 1/3 del merengue. Una vez que la mezcla esté homogénea, agregar el resto del merengue y continuar incorporando con movimientos envolventes.

Servir en copas o vasitos y llevar a la heladera como mínimo por 2 horas.

El resultado: ¡una bomba!

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Me encanta invitar amigos a mi casa. Cualquiera sea la hora o el día, y a excepción de contadas ocasiones cuando el trabajo me absorbe, los espero con algo especialmente hecho para ellos. Sea a la hora del almuerzo, el té o la cena, me encanta agasajar a mis invitados.

Cuando no hay mucha cosa planificada, a la hora de la cena, en general organizo un copetín o picada, en lo posible bastante completo, para evitar el delivery. En mi familia los copetines son adorados y sagrados, ya que mi mamá es una especialista y nos inculcó a todos el placer de esperar a nuestros amigos y familiares con cosas ricas para “picar”. 

Hace una semana, luego de varios años que no coincidíamos, me reuní con mis compañeras y queridísimas amigas de facultad. Después de recibirnos, nuestras vidas tomaron cursos diferentes que llevaron a tres de seis, a vivir en el exterior y así nuestras reuniones pasaron a ser más esporádicas y nunca lográbamos estar las seis juntas.

Pero por suerte, nos pudimos ver todas en mi casa hace unos días y, a razón de tal evento, las esperé con un copetín inspirado en algunas ideas del libro de Juliana (López May).  Los dejo con los datos de lo que comimos, todo es súper sencillo y delicioso.

Primero preparé unas aceitunas marinadas. Coloqué un puñado de verdes y negras en un bowl, agregué cáscara de naranja, semillas de coriandro, pimienta en grano, un diente de ajo machacado, 1 cdita de orégano seco y 1 rama de canela. Mezclé todo con la mano, y lo cubrí con aceite de oliva. Lo tapé y guardé en heladera por 8 horas más o menos (pero hay que servirlas a temperatura ambiente, así que recuerden sacarlas un rato antes).

Luego, corté un poco de ciboulette y lo mezclé con queso crema (que siempre tengo en la heladera -es súper útil, para desayunar, para saborizar e incorporar en un copetín o para sustituir la crema doble en algunas salsas o cremas-), corté unas zanahorias en bastoncitos y lavé unos rabanitos para untar con este queso. También podemos cortar unos tallos de apio. 

Además hice unas tostaditas con aceite de oliva. Esto es algo muy simple, sólo tenemos que cortar un pan que no tiene por qué ser fresco, sino que puede ser de algunos días atrás, lo rociamos con aceite de oliva y lo llevamos al horno o lo tostamos en una sartén. Además hice un puré de ajo muy fácil para untarle a las tostadas. Tomamos una cabeza de ajo, la cortamos como en la foto que aparece debajo, la rociamos con aceite de oliva y la llevamos al horno apoyando la cara que cortamos. Cuando esté blando, está listo. Para sacar el puré del ajo, debemos presionar levemente desde la punta hacia la cara que cortamos, y el mismo irá saliendo naturalmente, sin mucho trabajo. 

Por último, tosté unas nueces pecan con curry y aceite de oliva, siguiendo la receta de las frutas secas con curry y sal de mar y corté un poco de queso – colonia en este caso, podría haber sido cualquieraque nunca falta en ningún copetín. Al tostar las nueces o cualquier otra fruta seca, tenemos que considerar que se tuestan rápidamente, o sea que hay que estar atentos a que no se quemen, porque sino quedan amargas.

 

Con este menú y un rico vino (tinto e infaltable!), pasamos una noche espectacular, poniéndonos al día de nuestras vidas y recordando momentos inolvidables y divertidísimos de cuando estudiábamos juntas. ¡Que se repita!