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Esta ensalada la hice ayer después de que mi marido me llamara al mediodía para avisarme que estaba volviendo de una mañana a puro deporte. Así fue como se me ocurrió hacerle una comida saludable y nutritiva para recuperarse de la jornada.

INGREDIENTES:

1 T de quinoa

300 g calabacín

Hojas de espinaca

Un puñado de almendras

1 limón

Aceite de oliva

Sal marina gruesa

Por un lado, corté la calabaza en cubos y la llevé al horno con aceite de oliva y sal marina gruesa. También pueden agregarle unas hierbas para saborizar.

Después preparé la quinoa. Como mencioné en otro post, es muy importante lavar la quinoa tres veces antes de cocinarla. Yo la coloco en un cernidor y debajo del chorro de agua de la canilla. La muevo mucho -bastante- mientras la lavo y luego la pongo en una cacerola con el doble de volumen de agua. (Está lista cuando queda hinchada como en la foto).

Luego de que la calabaza y quinoa están listas, solo queda pasarlas a un bowl, agregarle unas hojas de espinaca, almendras tostadas y saladas cortadas en trozos grandes y zest de limón. Rectificar sazón y agregar un chorro de aceite de oliva.

Esta ensalada es muy sencilla y sabrosa, y fundamentalmente a prueba de paladares tradicionales como el de mi esposo.

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Ayer vinieron unos amigos y mi hermana y mi cuñado a casa y disfrutamos de una rica cena y una charla muy divertida.

Como plato principal se me ocurrió hacer uno de mis platos preferidos: risotto; y como tenía calabacín en casa, lo aproveché para la cena.

INGREDIENTES (para 6 personas):

480 g arroz carnaroli (o arborio)

1 y media cebollas

3 dientes de ajo

150 g manteca

1,5 T vino blanco

1,5 l caldo de verduras

600 – 700 g calabacín (la verdad es que lo puse a ojo y no estoy segura del peso, pero como referencia tomen eso)

tomillo

150 g queso parmesano

queso brie

sal y pimienta

Cortar la calabaza en cubos y llevarla al horno con aceite de oliva, sal, pimienta y unas ramitas de tomillo.

Cuando esté cocida, sacar del horno y hacer un puré (sin el tomillo). Reservar.

Picar la cebolla y el ajo y rehogar en 100 g de manteca.

Agregar el arroz y dejar que se transparente.

Agregar el vino blanco y revolver. Luego de que haya evaporado el alcohol, agregar de a dos cucharones el caldo caliente y revolver. Cuando se absorba, agregar más caldo y revolver otra vez. Siempre de a poco; es el secreto del risotto.

Luego de que se haya absorbido el último cucharón de caldo (o que esté en el punto el risotto), apagar el fuego y agregar el resto de la manteca, el parmesano rallado y el puré de calabaza. Revolver nuevamente. Rectificar sal y pimienta.

Para servir, agregarle un trozo generoso de brie y una ramita de tomillo. También le pueden agregar unas almendras tostadas cortadas groseramente.

Espero que les haya gustado esta receta y, por sobre todas las cosas, ¡que la hagan!

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El día que le cociné estos ñoquis a unos amigos que vinieron a cenar a mi casa, no pude sacar fotos del procedimiento ni de los platos terminados, pero no quería dejar de compartir esta receta con ustedes en este 29 porque son riquísimos y muy fáciles.

Yema: 1 unidad
Calabaza: 1 kg
Sal y pimienta: a gusto
Manteca: 50 g
Harina: 1 ¼ Tazas

Hacer un puré de calabaza y agregarle los demás ingredientes. Mezclar hasta que quede homogéneo. Es una masa bastante líquida, por lo que, para hacer los ñoquis, debemos tomar la masa con cucharita y volcarla en agua hirviendo (no caliente, hirviendo). Están listos cuando suben como cualquier otro ñoqui.
Para la manteca de salvia, colocar dos cucharadas soperas de manteca con tres o cuatro hojitas de salvia. Luego que se derrita, colocar los ñoquis en la sartén para que tomen el sabor. Luego, servir y a disfrutar.

El sábado pasado vinieron amigos a cenar a casa. El menú fue focaccia de calabaza con humus, spaghetti alla carbonara y de postre, creme brulee de “Earl grey”. La noche fue un éxito. No podía ser de otra manera con tan buena compañía.

Les quiero dejar todas las recetas pero, primero les paso la de la focaccia y el humus, porque sino me va a quedar un post demasiado extenso.

La receta de este pan es de Juliana López May, de su programa “La huerta en tu casa” de Elgourmet.com. La verdad es que en la página no aparece completo el procedimiento, así que les voy a contar cómo la hice yo.

Para que la levadura trabaje bien, es muy importante la temperatura del agua donde vamos a disolverla, que tiene que estar tibia, ni fría ni caliente, tibia y que le demos algo para que se “alimente”, que puede ser azúcar o miel. Tengan esto en cuenta, y denle tiempo a la levadura a que actúe (no sean ansiosos).

FOCACCIA DE CALABAZA

Aceite de oliva

Agua tibia

1 ajo asado

1/2 kg de harina

Harina integral

1 cda de té de sal fina

30 g de levadura fresca

1 cda de miel

400 g de puré de calabaza

Romero

Semillas de calabaza

Sal gruesa

Disponer la harina en forma de corona y espolvorear con sal fina.

En el centro deshacer la levadura y poner la miel y el agua tibia.

Dejar el fermento leudar durante 15 minutos aproximadamente, hasta que forme una espuma (como en la foto).

Comenzar a mezclar con la mano desde adentro hacia afuera, agregando aceite de oliva y el puré de calabaza y ajo. El puré le va a dar mucha humedad a la masa, así que no vamos a tener que ponerle mucho aceite de oliva pero a medida que vayamos agregando la harina integral (yo usé dos tazas más o menos), vamos a ir equilibrando la masa con el aceite, controlando que no quede muy seca porque sino luego de cocida va a quedar apelmazada.

La receta original marca mezclar primero las harinas con la sal, realizar la corona, después unirla con el fermento, agregar el aceite de oliva y luego el puré. La cuestión es que al no saber cuánta harina integral llevaba el pan, preferí ir agregándola a ojo. Pero si quieren pueden arrancar de esta manera.

Luego de amasar y lograr una masa suave, dispongan el bollo en un bowl tapado con un repasador en un lugar cálido de la cocina, que no esté donde haya corriente. Cuando las masas tienen harina integral, no tenemos que amasar mucho.

Déjenla reposar por una hora aproximadamente, o hasta que duplique su volumen.

Cuando esté lista la masa, la colocamos en una asadera y la volvemos a dejar leudar por 15 minutos.

Luego la desgasificamos (presionándola levemente con los dedos), le rociamos aceite de oliva, el romero, las semillas de calabaza y la sal gruesa y la llevamos a un horno de 180º C por 25 minutos aproximadamente.

HUMUS

1 lata de garbanzos

1 diente de ajo

1 cdita de tahine (pasta de sésamo)

jugo de medio limón

aceite de oliva

pimentón

Procesar los garbanzos con el diente de ajo. Luego agregar el tahine y el jugo de limón.

Al momento de servir, rociar con aceite de oliva y pimentón.