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Hoy tuve la dicha de compartir el almuerzo con mis compañeras de trabajo. Una de ellas había sugerido conocer “No es pecado” así que allí fuimos.

Se trata de un pequeño restaurant con un ambiente cálido y colorido ubicado en St. Gobain 1635 entre Costa Rica y Potosí.

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La carta se divide en ensaladas, sandwiches y wraps, platos calientes y postres. Y para tomar, hay refrescos, agua y aguas saborizadas caseras.

Los precios rondan los $150 las ensaladas, sandwiches y wraps $180, platos calientes entre $300 y $500 (salmón, por ejemplo) y postres $120-$150. Siempre hay una sopa del día y una tarta que se puede pedir con ensalada de verdes.

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Destaco que todas las ensaladas eran bien diferentes y tentadoras (algo que cuesta en general encontrar, ya que hay un furor del “colchón de verdes”). Algunas clásicas con un giro como la capresse y otras con cous cous, alcauciles o langostinos. Los platos eran muy ricos. Los presentes en nuestra mesa fueron salmón ahumado, ñoquis de boniatos con mozzarella y salsa de azafrán, sandwich de bondiola y risotto de zapallo, queso azul y pistachos. En el caso del risotto, me encantó la combinación de sabores, pero soy fanática de este plato y debo decir que le faltaba punto. Los postres fueron un éxito y también me gustó la variedad. Había creme brulée, volcán de chocolate, membrillos en almíbar con helado de mascarpone, cheesecake, mini lemon pie y tarteleta de manzana.

“No es pecado” abre de 12 a 20 hs de martes a sábado y es muy acogedor. Tiene pocas mesas por lo que tal vez conviene reservar.

 

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Este pan es muy popular en Estados Unidos y va ganando lugar en varios locales de comidas acá también. En general se rellena y se lo conoce por estar presente a la hora del brunch, pero bien se puede disfrutar como almuerzo o merienda. Además, es uno de los preferidos de mi marido y es por eso que lo preparé este domingo.

La verdad es que venía pateándolo para adelante porque el tema de la doble cocción me daba un poco de pereza. Pero una vez que lo hice, les cuento que son una pavada y el paso de hervirlos, previo al horno, es súper rápido y sencillo.

Como todos los panes, lo que necesita es dedicación y cariño. No es necesario que estemos permanentemente mirándolo. Se hace, se deja leudar, volvemos a amasar, dejamos unos minutos más y horno. Que sean varios pasos y que lleve tiempo de espera, desanima un poco, pero yo los aliento a que prueben hacer panes caseros, ¡son mucho más ricos y es muy gratificante!

INGREDIENTES (para 12 panes grandes)

1 kg harina

50 g levadura

25 g sal

550 ml agua tibia

100 ml aceite de oliva

1 huevo (para pintar)

semillas (en este caso, de sésamo)

Formar una corona con la harina sobre la mesada. Espolvorear la sal por el borde. En el centro, deshacer la levadura y agregar el agua y el aceite. Empezar a amasar desde adentro hacia afuera.

Si no están muy duchos con el tema de amasar, les sugiero poner los ingredientes en un bowl grande en lugar de sobre la mesada, porque es fácil que se escape el agua fuera de la corona y hagamos un gran enchastre.

Luego de incorporar los ingredientes y amasar hasta formar un bollo liso, dejar leudar en un bowl tapado hasta que duplique su volumen.

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Luego quitar el aire y cortar en 12 porciones. Formar los anillos y dejar leudar nuevamente.

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Para realizar la primera cocción, calentar agua en una olla y cuando esté hirviendo poner los panes durante un minuto y reservar. Luego pintar con un huevo batido y ponerles las semillas que hayan elegido.

Llevar los panes a horno precalentado a 200ºC durante 20 a 30 minutos, dependiendo del horno.

Estos panes se pueden rellenar como más les guste, desde manteca, jamón y queso hasta queso crema con ciboulette y salmón ahumado. ¡Espero que los prueben!

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Este mediodía frío, decidí combatirlo con una sopita de arvejas. La receta es de Jamie Oliver. Usa siempre la misma base de zanahorias, cebollas, apio y ajo y va cambiando los gustos. Es un éxito y súper fácil.

INGREDIENTES (para 2 porciones)

1 zanahoria mediana

1 cebolla chica

1 tallo de apio (no el más grueso)

1 diente de ajo

aceite de oliva

3 T de arvejas congeladas

1/2 litro de caldo de verduras o de gallina

sal y pimienta negra

pipas (semillas de girasol)

Picar en cubitos la zanahoria, la cebolla, el apio y el ajo. Dorar con el aceite de oliva durante 10 minutos. Salpimentar.

Agregar el caldo hirviendo y las arvejas (sin descongelar). Dejar que hierva y mantener calentando por unos minutos.

Licuar y servir con pipas por encima.

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Este plato lo preparé hace ya varios meses a unos amigos que vinieron a cenar a casa. Pero la verdad es que es perfecto para días de frío y realmente de-li-cio-so.

INGREDIENTES (para 4 personas)

20 g hongos secos

150 g hongos portobello

150 g hongos champignon

2 dientes de ajo

200 ml vino blanco

500 g spaguetti (u otra pasta seca que les guste)

500 ml crema de leche

200 g queso parmesano

Albahaca fresca

Aceite de oliva

Sal

Pimienta negra

PROCEDIMIENTO

Limpiar y cortar los hongos frescos e hidratar los secos en agua caliente.

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Cortar los hongos hidratados y reservar el líquido.

Calentar una sartén con aceite de oliva. Incorporar los ajos picados y los hongos. Agregar el vino y el agua de los hongos secos y bajar el fuego. Dejar hasta que se reduzca el alcohol.

Por otro lado, preparar la pasta según las instrucciones del paquete (¡siempre al dente!).

Agregar la crema a la sartén con los hongos y calentar hasta que hierva la preparación.

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Sazonar con sal y pimienta.

Incorporar la pasta y mezclar bien.

Añadir tres cuartas partas del parmesano y toda la albahaca y volver a mezclar.

Pasar a una fuente (linda, acuérdense que en ella van a servir su pasta) y espolvorear con lo que resta del queso.

Llevar a horno precalentado a 200ºC hasta que se dore el queso y haga burbujas. Servir.

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La semana pasada luego de escribir el post acerca de tapas españolas, se me ocurrió reunir las verduras que tenía en casa en una escalivada. La almorcé con una porción de quinoa, que es sanísima y súper nutritiva. Acá va la receta…

(para 4 porciones)

1 berenjena chica

1 cebolla morada

1 tomate tipo americano

1/2 morrón verde

aceite de oliva

sal

pimienta negra

1 T quinoa

Cortamos todas las verduras en tiras, las rociamos con aceite de oliva y agregamos pimienta negra recién molida.

Llevamos a un horno precalentado a 200ºC por 20 minutos aproximadamente.

Retiramos, salamos y dejamos de lado mientras preparamos la quinoa.

Antes de cocer, tenemos que lavar bien la quinoa. Luego la colocamos junto con 2 T de agua en una olla, condimentamos y dejamos que se cueza hasta que absorba el líquido. Podemos condimentarla con lo que querramos: sal, pimienta, hierbas, saborizantes, etc.

Finalmente, mezclamos la quinoa con las verduras y al plato!

¿Quién dijo que las lentejas son sólo para el invierno? Les voy a dejar una receta deli de una ensalada de lentejas con arroz integral, tomate y cilantro que almorcé hace unos días. La probé por primera vez en lo de mi amiga Nati, con arroz blanco y perejil, pero tenía arroz integral y cilantro y quedó buenísima también.

Podemos preparar el arroz y las lentejas con anticipación y armarla en el momento, o dejarla preparada para llevar al trabajo y comer algo súper sano y nutritivo.

ENSALADA DE LENTEJAS

1 taza de lentejas

1 taza de arroz integral

2 tomates

cilantro fresco a gusto

Las lentejas deben remojarse en el doble de su volumen de agua durante 8 horas. Luego deben deshechar el agua, llenar una olla con agua y hervirlas hasta que estén tiernas. Si tienen a mano, o quieren comprar, es recomendable que agreguen al agua de cocción un trozo de alga (kombu o wakame preferiblemente), para mejorar la digestibilidad de las legumbres.

Al mismo tiempo pueden ir preparando el arroz. El arroz integral tiene una relación agua-arroz diferente a la del arroz blanco, así que deberán colocar por una taza de arroz integral, dos tazas y media de agua.

Luego que las lentejas estén cocidas y el arroz listo, verter en una fuente e incorporar los tomates picados en cubitos chiquitos. Condimentar y agregar el cilantro a gusto.

Espero que la disfruten, a mi me encanta!

 

A la vuelta del fin de semana en Colonia, mi esposo y yo nos desviamos un poco para parar en Colonia Suiza y surtirnos de quesos y otras cosas ricas. Paramos en “Los Fundadores”, una granja a la entrada de Nueva Helvecia (o Colonia Suiza) que nos había recomendado una prima mía, donde venden quesos, embutidos, mermeladas, dulces y conservas artesanales de muy buena calidad y a buen precio. Hay un montón de granjas que venden estos productos, pero éste es el que conozco y me parece bueno para recomendarles, si saben de otros que sean buenos, no dejen de contarme. (Para llegar a este local, deben ir por ruta 1 hasta la entrada a Nueva Helvecia, que tiene una suerte de rotonda, tomar la calle principal -si van hacia Montevideo es a la izquierda- y luego de pasar el pórtico de entrada a la ciudad, en seguida a mano izquierda, siguen unos metros y van a ver el cartel de la foto).

Además de una amplia variedad de estos productos, tienen unas galletitas de origen suizo que se llaman “brislet” que son deliciosas. Sale $50 la bolsita y vale la pena probarlas. 

El kg de queso Colonia y Parmesano, vale $220. Hay quesos colonia saborizados en hormas de un kilo, que valen lo mismo, quesos azules y quesos de cabra en aceite de oliva saborizados (éste último valía $190- sí, es caro, pero en general los quesos de cabra lo son…). Los dulces valen más o menos $90 los de medio kilo.

Nosotros compramos un trozo de queso parmesano riquísimo, una horma de colonia con hierbas que estaba rico, pero creo que era más rico el de horma grande que nos dieron a probar, un frasco de queso semi duro de cabra en aceite de oliva con albahaca (de Establecimiento Martilú, como los que se ven en la foto, arriba de la vitrina) y una mermelada de frutillas, frambuesas y cerezas.

La misma semana que volvimos, unos amigos nos invitaron a su casa y no quisimos caer con las manos vacías. Aproveché el queso de cabra que habíamos comprado e hice una ensalada tipo griega, que les dejo a continuación. Espero que les guste!

ENSALADA GRIEGA

3 tomates

1 pepino

aceitunas negras (cuantas quieran)

200 g queso (en este caso de cabra semiduro, pero en general es feta)

Cortar el pepino en rodajas, el tomate en gajos y poner en un bol. Agregar las aceitunas y el queso y mezclar.

En este caso, no condimenté la ensalada, porque como el queso ya tenía aceite de oliva y albahaca, no era necesario, pero se puede condimentar con aceite de oliva, vinagre y hierbas como orégano y perejil, sal y pimienta.

Además la ensalada “joriátiki” o “campesina” (como la llaman en la cocina griega) lleva 2 morrones verdes y 1 cebolla, pero preferí no ponerle.

Hoy les voy a dejar una sopa que es un almuerzo espectacular. Súper nutritivo y sano e ideal para amantes de las lentejas. Yo la hice la noche anterior y la recalenté (en ollita) al momento de comerla, como a todos los guisos y preparaciones con legumbres que recalentados son más ricos. Recuerden que hay que dejar remojando las lentejas en agua durante 8 horas antes de hacerlas, así que manejen esos tiempos también.

La receta es de un libro de uno de mis chefs preferidos, Jamie Oliver, que se llama “Jamie’s Food Revolution” (“La Revolución de la Comida de Jamie”). Jamie Oliver es un chef inglés que ha tenido varios programas de televisión y ha publicado muchísimos libros, siempre con el objetivo de querer motivar a las personas a cocinar más. Con el tiempo se ha puesto nuevos objetivos como por ejemplo enseñar a los niños y cocineras de las escuelas a disfrutar el acto de cocinar y a alimentarse mejor.

En 2009 Jamie lanza su programa “The ministry of food” (”El Ministerio de la Comida”) donde comienza su lucha contra los malos hábitos alimenticios de los británicos y contra la obesidad, intentando dejar de lado la comida para llevar y los fast food para educarlos en la comida casera, saludable y deliciosa. A su vez, fomenta a sus amigos y familiares a que aprendan sus recetas y las pasen a sus conocidos, a modo de “evangelizar” los buenos hábitos alimenticios.

Continúa su labor en el programa “Jamie Oliver’s Food Revolution” (“La Revolución de la Comida de Jamie Oliver”) donde expande su tarea a los estadounidenses y gana, debido a su excelente trabajo, un premio TED en el 2010. (Vale la pena que escuchen su discurso, lo pueden encontrar con subtítulos en 42 idiomas, éste es el link.)

El libro “Jamie’s Food Revolution” empieza con una introducción que incluye una promesa donde el dueño del libro debe prometer aprender una receta de cada capítulo y enseñársela personalmente a dos o más amigos o familiares quienes luego deberán pasarla también.

Por este blog, les paso la primera receta, no es cara a cara, pero espero que por lo menos tres de ustedes la hagan y me lo comenten, así habré cumplido mi promesa!

SOPA DE LENTEJAS Y ESPINACA

(Para 6 personas)

2 zanahorias

2 tallos de apio

2 cebollas medianas

2 dientes de ajo

1 ¾ l caldo de verduras o pollo

aceite de oliva

un trozo de 2cm de raíz de jengibre

chile fresco a gusto

10 tomates cherry

2 T de lentejas

7 T de espinaca

sal gruesa (si es marina mejor)

pimienta

1 T de yogur natural

Pelar las zanahorias y cortarlas en rodajas. Cortar los apios. Pelar y picar las cebollas y el ajo. Poner el caldo en una olla y calentarlo hasta que hierva. Poner dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén a fuego medio, agregar las verduras cortadas y revolver con cuchara de madera. Cocinar por 10 minutos con la tapa inclinada, hasta que las zanahorias estén blandas y la cebolla dorada.

Mientras tanto pelar y cortar en rodajas el jengibre. Quitarle las semillas al chile y cortarlo. Quitarle los cabitos a los tomates y cortarlos a la mitad.

Agregarle el caldo hirviendo a la sartén junto con las lentejas, el jengibre, el chile y los tomates. Revolver y llevar a punto de hervor. Disminuir el fuego y dejar hirviendo por 10 minutos más con la tapa puesta o hasta que las lentejas estén cocidas. Agregar la espinaca cortada y continuar cocinando por 30 segundos más.

Para servir la sopa:

Sazonar con sal y pimienta. Se puede servir así o se puede licuar (yo no la licué, pero es a su gusto). Servir con una cucharada de yogur.

Espero que la prueben y les guste tanto como a mi.

 

Después de un fin de semana tan lindo con mis amigas, mi marido y yo decidimos irnos también a Colonia. Con algunas semanas de anticipación hicimos la reserva para nuestra estadía en la Posada del Virrey y el viernes pasado, después de un día gris y lluvioso, que no nos daba muchas esperanzas de buen clima, salimos hacia nuestro destino.

Si están pensando en ir a Colonia, les recomiendo que reserven con anticipación porque por suerte, es un destino súper visitado, y si quieren ir a alguna posada en particular, es conveniente que sean precavidos y hagan sus reservas de antemano.

La Posada del Virrey es espectacular. Es sencilla pero está decorada con muy buen gusto, y la ubicación es excelente.

La noche que llegamos paseamos por el centro histórico y nos encontramos con la grata sorpresa de que en varios restaurantes había música en vivo. Elegimos quedarnos en “El Drugstore” un local muy pintoresco, decorado con mesas y sillas en colores primarios y telas a lunares y con las paredes llenas de afiches muy coloridos de cuadros y cine. Una pareja estaba tocando bossa nova divinamente así que no dudamos en sentarnos allí. 

Pedimos unas croquetas de queso con romero que estaban muy ricas, una tortilla de papas, que a mi gusto estaba un poco pasada de punto y no muy sabrosa, y mi esposo pidió unos ñoquis con salsa filetto, que estaban bien.

No quiero explayarme mucho en este lugar porque tenía muy buena onda, y como decía antes, es muy pintoresco, pero el servicio y la comida no me convencieron. Creo que debo ir nuevamente para definir si me gustó o no, a pesar de los músicos que, repito, eran geniales.

Al otro día amanecimos con un día espectacular, soleado, y con un desayuno riquísimo y muy completo, con jugo de naranja natural, yogur, chocolatada, café y leche, croissants, panes saborizados, cereales, frutas y tortas dulces además de quesos, jamón, manteca y variedad de dulces, servido en una sala comedor con aires de campo.

Luego preparamos un mate y salimos a recorrer Colonia.

Al mediodía teníamos antojo de parrilla – algo rarísimo en mí- y decidimos saciarlo en “Marlo” (Calle del Comercio entre Calle del Colegio y De la Playa) una parrillada muy linda puesta, que tenía unos pizarrones a la entrada que despertaban el instinto carnívoro de cualquiera. La carta se centraba en distintos tipos de carne (de vaca, cerdo, pollo y pescado), acompañamientos y empanadas caseras. El servicio fue muy bueno: nos atendieron enseguida, nos aconsejaron bien y los platos vinieron en tiempo justo.

 Los dos comimos carne vacuna que estaba muy buena. Los precios eran razonables y como plus, pudimos tomar cerveza artesanal “Mastra” embotellada y etiquetada especialmente para el local. Además contaban con varias marcas de cervezas importadas a buen precio.

 Hay un montón de parrilladas en Colonia que no conozco, pero si están con ganas de parrilla y no saben dónde ir, yo les recomiendo “Marlo”.

Una de las comidas más reconfortantes, especialmente en días fríos, invernales, es la sopa. Toda mi vida me encantó la sopa, al igual que a mi hermana, Sofía, lo cual es raro, porque mi madre es una especia de Mafalda adulta que detesta la sopa. Así que de chicas, tomábamos sopa, pero no era uno de los platos más inspirados de mi mamá, todo lo contrario, no salíamos del caldo con arroz o cabellos de ángel – quiero creer que más de uno tuvo un flashback al leer este tipo de pasta. Tal vez por esta razón, es que nos gusta tanto la sopa, porque cuando la descubrimos, pasó a ser uno de nuestros platos de cabecera.

Hoy mismo se me ocurrió hacer una sopita de verduras a la hora del almuerzo, llegué con un poco de frío y me pareció ideal. La idea de esta sopa es que es sana y fácil, ideal para esta hora del día. La receta es para una persona.

Sopa de boniato, puerro y tomate

2 tazas de caldo de verduras (si es casero, genial, sino usen uno bajo en sodio, que es más sano)

1/2 taza de boniato cortado en cubos

1/2 taza de puerro cortado en rodajas

1/2 taza de tomate cortado en cubos

perejil (o alguna hierba fresca que les guste)

pimienta negra recién molida

Colocar un cucharón de caldo en una ollita y rehogar el boniato y el puerro hasta que se absorba el líquido. Luego agregar el resto del caldo y dejarlo unos minutos hasta que se haga el boniato (que es lo que más demora). Luego, vertemos el tomate cortado en cubitos y dejamos dos o tres minutos. Le ponemos pimienta y la hierba elegida  y está lista.

Noten que esta receta es una muy liviana y sana, la idea es que sea light. Si quisiéramos, podemos agregarle sal y acompañarla con una tostada y algunas hebras de queso derretido en la sopa, pero nos estaríamos alejando un poco del concepto de “liviano”. También podemos agregarle unos fideos de arroz, que son sanísimos y se cuecen enseguida, no necesitan más que tres minutos.

Espero que la prueben y disfruten. Nos vemos en la próxima.