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Luego de una semana bastante tranquila en materia culinaria, esta tarde me dieron ganas de hacer una focaccia de papa y ajo para llevar a casa de mis suegros… acá va:

Ingredientes:

400 g harina 000 (puede ser oo también)

puré de una papa (entre 175-200 g)

30 g levadura fresca

1 cdita azúcar

agua tibia

aceite de oliva

1 cdita sal

4 dientes de ajo

ramitas de tomillo

Poner a hervir la papa en cubos.

Mientras tanto, deshacer los panes de levadura en un pequeño bowl y agregarle el azúcar, agua tibia y un chorrito de oliva.

Pisar la papa en un bowl y mezclar con la harina. formar un hueco y verter la esponja en el centro. En el borde colocar la sal y comenzar a mezclar la esponja con la harina y el puré desde adentro hacia afuera hasta formar una masa suave y elástica. Van a necesitar más agua y aceite de oliva, según lo que hayan utilizado en la esponja.

Dejar leudando en un lugar cálido sin corrientes de aire durante una hora más o menos.

Luego colocar en asadera con aceite de oliva y dejar leudar nuevamente.

Hacer pequeños huecos en la masa para colocar trozos de ajo. Disponer algunas ramitas de tomillo por encima y rociar con aceite de oliva.

Llevar a horno precalentado de 200ºC por 30 a 40 minutos.

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El sábado pasado vinieron amigos a cenar a casa. El menú fue focaccia de calabaza con humus, spaghetti alla carbonara y de postre, creme brulee de “Earl grey”. La noche fue un éxito. No podía ser de otra manera con tan buena compañía.

Les quiero dejar todas las recetas pero, primero les paso la de la focaccia y el humus, porque sino me va a quedar un post demasiado extenso.

La receta de este pan es de Juliana López May, de su programa “La huerta en tu casa” de Elgourmet.com. La verdad es que en la página no aparece completo el procedimiento, así que les voy a contar cómo la hice yo.

Para que la levadura trabaje bien, es muy importante la temperatura del agua donde vamos a disolverla, que tiene que estar tibia, ni fría ni caliente, tibia y que le demos algo para que se “alimente”, que puede ser azúcar o miel. Tengan esto en cuenta, y denle tiempo a la levadura a que actúe (no sean ansiosos).

FOCACCIA DE CALABAZA

Aceite de oliva

Agua tibia

1 ajo asado

1/2 kg de harina

Harina integral

1 cda de té de sal fina

30 g de levadura fresca

1 cda de miel

400 g de puré de calabaza

Romero

Semillas de calabaza

Sal gruesa

Disponer la harina en forma de corona y espolvorear con sal fina.

En el centro deshacer la levadura y poner la miel y el agua tibia.

Dejar el fermento leudar durante 15 minutos aproximadamente, hasta que forme una espuma (como en la foto).

Comenzar a mezclar con la mano desde adentro hacia afuera, agregando aceite de oliva y el puré de calabaza y ajo. El puré le va a dar mucha humedad a la masa, así que no vamos a tener que ponerle mucho aceite de oliva pero a medida que vayamos agregando la harina integral (yo usé dos tazas más o menos), vamos a ir equilibrando la masa con el aceite, controlando que no quede muy seca porque sino luego de cocida va a quedar apelmazada.

La receta original marca mezclar primero las harinas con la sal, realizar la corona, después unirla con el fermento, agregar el aceite de oliva y luego el puré. La cuestión es que al no saber cuánta harina integral llevaba el pan, preferí ir agregándola a ojo. Pero si quieren pueden arrancar de esta manera.

Luego de amasar y lograr una masa suave, dispongan el bollo en un bowl tapado con un repasador en un lugar cálido de la cocina, que no esté donde haya corriente. Cuando las masas tienen harina integral, no tenemos que amasar mucho.

Déjenla reposar por una hora aproximadamente, o hasta que duplique su volumen.

Cuando esté lista la masa, la colocamos en una asadera y la volvemos a dejar leudar por 15 minutos.

Luego la desgasificamos (presionándola levemente con los dedos), le rociamos aceite de oliva, el romero, las semillas de calabaza y la sal gruesa y la llevamos a un horno de 180º C por 25 minutos aproximadamente.

HUMUS

1 lata de garbanzos

1 diente de ajo

1 cdita de tahine (pasta de sésamo)

jugo de medio limón

aceite de oliva

pimentón

Procesar los garbanzos con el diente de ajo. Luego agregar el tahine y el jugo de limón.

Al momento de servir, rociar con aceite de oliva y pimentón.

Me encanta invitar amigos a mi casa. Cualquiera sea la hora o el día, y a excepción de contadas ocasiones cuando el trabajo me absorbe, los espero con algo especialmente hecho para ellos. Sea a la hora del almuerzo, el té o la cena, me encanta agasajar a mis invitados.

Cuando no hay mucha cosa planificada, a la hora de la cena, en general organizo un copetín o picada, en lo posible bastante completo, para evitar el delivery. En mi familia los copetines son adorados y sagrados, ya que mi mamá es una especialista y nos inculcó a todos el placer de esperar a nuestros amigos y familiares con cosas ricas para “picar”. 

Hace una semana, luego de varios años que no coincidíamos, me reuní con mis compañeras y queridísimas amigas de facultad. Después de recibirnos, nuestras vidas tomaron cursos diferentes que llevaron a tres de seis, a vivir en el exterior y así nuestras reuniones pasaron a ser más esporádicas y nunca lográbamos estar las seis juntas.

Pero por suerte, nos pudimos ver todas en mi casa hace unos días y, a razón de tal evento, las esperé con un copetín inspirado en algunas ideas del libro de Juliana (López May).  Los dejo con los datos de lo que comimos, todo es súper sencillo y delicioso.

Primero preparé unas aceitunas marinadas. Coloqué un puñado de verdes y negras en un bowl, agregué cáscara de naranja, semillas de coriandro, pimienta en grano, un diente de ajo machacado, 1 cdita de orégano seco y 1 rama de canela. Mezclé todo con la mano, y lo cubrí con aceite de oliva. Lo tapé y guardé en heladera por 8 horas más o menos (pero hay que servirlas a temperatura ambiente, así que recuerden sacarlas un rato antes).

Luego, corté un poco de ciboulette y lo mezclé con queso crema (que siempre tengo en la heladera -es súper útil, para desayunar, para saborizar e incorporar en un copetín o para sustituir la crema doble en algunas salsas o cremas-), corté unas zanahorias en bastoncitos y lavé unos rabanitos para untar con este queso. También podemos cortar unos tallos de apio. 

Además hice unas tostaditas con aceite de oliva. Esto es algo muy simple, sólo tenemos que cortar un pan que no tiene por qué ser fresco, sino que puede ser de algunos días atrás, lo rociamos con aceite de oliva y lo llevamos al horno o lo tostamos en una sartén. Además hice un puré de ajo muy fácil para untarle a las tostadas. Tomamos una cabeza de ajo, la cortamos como en la foto que aparece debajo, la rociamos con aceite de oliva y la llevamos al horno apoyando la cara que cortamos. Cuando esté blando, está listo. Para sacar el puré del ajo, debemos presionar levemente desde la punta hacia la cara que cortamos, y el mismo irá saliendo naturalmente, sin mucho trabajo. 

Por último, tosté unas nueces pecan con curry y aceite de oliva, siguiendo la receta de las frutas secas con curry y sal de mar y corté un poco de queso – colonia en este caso, podría haber sido cualquieraque nunca falta en ningún copetín. Al tostar las nueces o cualquier otra fruta seca, tenemos que considerar que se tuestan rápidamente, o sea que hay que estar atentos a que no se quemen, porque sino quedan amargas.

 

Con este menú y un rico vino (tinto e infaltable!), pasamos una noche espectacular, poniéndonos al día de nuestras vidas y recordando momentos inolvidables y divertidísimos de cuando estudiábamos juntas. ¡Que se repita!