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Hace un año -a cinco días del civil de mi hermana- caminando con mi madre por Chucarro me encontré por casualidad con “La Petite Patisserie de Flor”. Vi el local y recordé haber probado algo de allí en un cumpleaños. Entonces cruzamos, compramos una variedad de cosas y nos llevamos el teléfono de Flor.

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Todo estaba delicioso. En su momento probamos scones, brownies, alguna mini torta, wraps y tartas… y quedamos fascinadas. Enseguida llamamos a Flor y, a pesar de la celeridad, accedió amablemente a hacer el catering del civil de mi hermana. Todo salió de maravillas y desde ese momento, es la primera persona en la que pensamos si tenemos algún evento.

En el local la propuesta está dirigida más que nada a la hora del té, con algunas opciones riquísimas para almorzar (por ejemplo wraps, tartas, empanadas). Está decorado con delicadeza y buen gusto con dos mesas para comer adentro y otro tanto para sentarse afuera.

Wraps, tartas, scones rellenos, cupcakes, brownies

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Las porciones son grandes y los precios aproximados, los siguientes:

-brownies (hay tres tipos), promedio $100

-pasta frola $75

-mini tortas (cheese cake, lemon pie, etc), $70

-scones de queso rellenos con lomito y queso (muuuuy recomendados), $45

-tartas saladas $120

Pueden pasar por el local y sacarse un antojo u organizar un evento y contratar su servicio de catering.

ADVERTENCIA: Todo es rico.

“La Petite Patisserie de Flor” está en Chucarro 1114 casi Masini.

Tels: 2709 7806/ 099 663 833

www.florbarros.com

Petite Patisserie de Flor – Facebook

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Hace unas semanas tuve una degustación de quesos, dulces y vinos en lo de una amiga. Hacía unos meses ella venía organizándola con mucha emoción y el resultado fue una noche espectacular y muy disfrutable. Después de esta noche fantástica, se me ocurrió mostrarles las fotos del evento, ya que la organización de esta anfitriona realmente vale la pena, y darles algunas ideas sobre cómo servir quesos.

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Nosotros acostumbramos comerlos antes del almuerzo o cena, como picada, o como una comida en sí misma; otros eligen comerlos después del postre. Sea en el orden que sea, son deliciosos. Les voy a pasar algunos piques de cómo armar un lindo plato o tabla mezclando quesos y frutas y eligiendo un vino que honre cada combinación.

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Para conservar quesos, si el consumo es diario, se recomienda mantenerlos fuera de la heladera con un paño humedecido con agua salada. Si no se consume de inmediato el queso, sí guardar en heladera, pero retirarlo 2 horas antes de servirlo.

Algunos quesos siempre se guardan en heladera -más allá del consumo- y son los frescos: mozzarella, feta y ricotta.

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Algunas ideas para combinar*:

– Queso de cabra semiduro con peras, endivias y pan baguette. Vino: Chardonnay.

– Roquefort con moras, avellanas y radicchio. Vino: Sauvignon Blanc.

– Queso de cabra para untar, damascos secos, miel y pan de nuez. Vino: Champagne.

– Queso feta, hojas de albahaca, tomates secos, aceitunas negras y aceite de oliva. Vino: Sauvignon Blanc.

– Brie con caramelo y nueces. Vino: Merlot.

– Queso de cabra blando con uvas frescas, higos secos, almendras tostadas y pan brioche. Vino: Malbec roble.

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Otras combinaciones*:

– Membrillo con queso colonia y pan.

– Queso azul con peras caramelizadas.

– Brie con rodajitas de manzana verde.

– Queso parmesano, champignones y espinaca fresca.

– Mozzarella fresca con tomates, olivas negras y albahaca.

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* Fuente: Revista El Gourmet #01, Julio 2006, Edición uruguaya.

Luego de una pausa en el relato de mi viaje, retomo para contarles de mi estadía en París.

Mucho ha sido escrito acerca de esta hermosa ciudad, por lo cual mi idea está lejos de ser una descripción de la misma, sino un relato de las comidas riquísimas que probé y de los lugares donde comí.

En esta primera entrega de París, les recomiendo dos lugares donde comprar cosas ricas y en la próxima, van algunos platos deliciosos que probé.

París tiene una boulangerie (panadería) o una patisserie (pastelería) cada dos pasos. Y en cualquier bar o café, podemos pedir un croissant que se deshaga en nuestras bocas. La presencia de la manteca en la comida francesa es una marca registrada, pero tiene otra liviandad que la nuestra. Tal vez es el romance de la ciudad que nos hace relativizarla, pero la verdad es que los panes, croissants y pasteles franceses son una delicadeza que da placer a nuestros paladares.

El primer día, caminando por el barrio de nuestro hotel, descubrimos una boulangerie-patisserie espectacular y muy conocida, llamada Eric Kayser. Los panes franceses, en general – por supuesto que los de este lugar también – no sólo son riquísimos sino que tienen un aspecto increíble (y sino miren estas fotos!).

Aquí compramos un eclair de chocolate (es como una bomba de forma alargada y rellena de chocolate), macarons de pistacho, frutilla y limón (de-li-cio-sos!), una madeleine (magdalena) de chocolate, un pain aux chocolat (pan con chocolate) y una cookie. Todo estaba buenísimo y hay un montón de panaderías y pastelerías en París, pero Eric Kayser es muy recomendable. Solamente en París hay 19 sucursales, hay además en otras ciudades y también otros países. La de la imagen, es la de Rue Monge y St. Germain, si están por ahí, no dejen de entrar.

Otra cosa que abunda en las calles parisinas, son las queserías (fromageries). El último día en esta ciudad, compramos en Laurent Dubois varios quesos para la cena de Año Nuevo en Amsterdam.

Con una amiga actuando de traductora, hice caso a las recomendaciones de la chica que trabajaba allí y compré un Mont d’or aux truffles Perigord (foto) que según esta persona es un “ícono de las festividades”. Se trata de un queso blando del estilo del brie o camembert que se come con cuchara, ya que es bastante líquido. Se guarda en un recipiente de madera donde se deja madurar y se forma el hongo blanco en su cubierta. En este caso, tenía unas trufas negras de la región de Perigord, que se consiguen sólo en época de fiestas, y de ahí que fueran características de estas fechas.

Además compré un Brie de Meaux ,que es un clásico en París, y un Brie de chevre aux figues (brie de cabra con higos) que eran realmente deliciosos.

Siendo las 8 de la mañana, me vi tentada con un yogur de vainilla Le Fierbois que bien podría haber servido de postre, ya que tenía un sabor y una cremosidad espectaculares. Nunca había probado un yogur tan rico!

Para terminar con este post larguísimo, no quiero dejar de contarles que prácticamente todos los días de la semana hay ferias increíbles de frutas, verduras, quesos, pescado, etc. en París, pero si no se topan con ninguna en sus paseos, pueden ir directamente a la calle Montorgueil. No se trata de una “feria” propiamente, pero si les divierte caminar entre mercados y tiendas del rubro, allí se reúnen panaderías, carnicerías, pescaderías, pastelerías, queserías, chocolaterías, verdulerías y tiendas de objetos para la cocina.

El pasado 23 de diciembre, junto con mi marido y una pareja de amigos, emprendimos un viaje a Europa que duraría tres semanas.

El primer destino fue Madrid, donde pasamos la Nochebuena y Navidad con amigos. Debido al cansancio con que llegamos y el corto plazo hasta la hora de la cena, no hubo nada de cocina, sino preparación de un abundante copetín que no necesitó de un plato fuerte. Pasadas las 12 y con regalos de amigos invisibles de por medio, salimos por las calles de la capital española por unos tragos.

La verdad es que no había mucho festejo, ya que Madrid está llena de inmigrantes locales y extranjeros que habían partido a sus ciudades natales para estar en familia. Y  quienes sí estaban allí, habían optado por permanecer en sus casas.

Me fascinó la iluminación de las calles con motivos y colores invernales, que luego confirmé era un factor común en todas las ciudades europeas.

El 25, sin embargo, había bastante actividad en la calle. Locales abiertos, gente caminando por la calle y hasta ligamos un espectáculo al aire libre en la plaza de la parada de metro “Ópera”, donde una cantante estaba interpretando villancicos en compañía de un pianista.

A la noche, el barrio más divertido para ir de tapas es “La Latina” y allí fue donde tapeamos y bebimos “cañas” (le llaman así a lo que nosotros llamamos “liso” (de cerveza, claro)). Caminamos por la Cava Baja, que es una calle que reúne muchos bares de tapeo y donde nos sentamos a degustar algunas exquisiteces.

Algunos de los platos que probamos fueron:

1. Pimientos del Padrón: Son unos pimientos verdes de mediano tamaño que se doran en aceite de oliva con sal gruesa. El dicho dice que “unos pican y otros no”. La realidad es que dentro de una porción, seguramente sólo uno pique… pero mucha suerte a quién le toque, son muuuy picantes!

2. Gambas al ajillo: Servidas en olla de barro con el aceite hirviendo (hay que comerlas antes que dejen de chirrear).

3. Tortilla de papas: La mejor del mundo. Mi desafío es lograr el sabor de la tortilla española. Son más esponjosas, sabrosas y tiernas que las que estamos acostumbrados a comer acá.

4. Plato de Jamón Ibérico: En un local de jamones ubicado en esta misma calle, nos explicaron que el corte más rico es la paleta del ibérico de bellota (para tener en cuenta).

5. Croquetas de papa y jamón (crudo, claro)

6. Huevos estrellados: Es un plato que viene con papas fritas y huevo frito: una bomba, pero delicioso. En Madrid nos lo sirvieron con chorizo y pimientos del padrón y en Barcelona lo comimos con jamón crudo.

7. Papas bravas: Las que conocemos, a veces en gajos con piel, otras en cubos peladas, con salsa tipo mayonesa con picante.

Existen muchos tipos de tapas, de hecho en Barcelona probamos otras a las que llaman “tostas” y son panes tostados de un lado y rociados con aceite de oliva y ajo, del otro, con diferentes sabores encima: salmón y roquefort, camembert y jamón crudo o escalivada (entre muchísimos otros).

La escalivada es uno de mis sabores preferidos que se hace con morrón, cebolla, berenjena, tomate y ajo cortados, cocidos al horno con aceite de oliva y sal. La escalivada también se come como ensalada sobre verdes y con un queso cremoso. En el viaje comí una ensalada así con queso de cabra muy buena y las tostas de la imagen, también con queso de cabra. En Montevideo, “Mediterráneo” (Maldonado 1766 esq. Yaro) ofrece una ensalada escalivada espectacular.

En Barcelona, todo, todo, todo, se come con pan con tomate que es una rodaja de pan a la cual se le pasa un diente de ajo y tomate con bastante presión, como deshaciéndolo. En algunos lugares, nos lo trajeron listo y en otros los tres ingredientes por separado para que cada uno se lo prepare.

Todos estos platos son facilísimos de hacer y no requieren de mucha más información que las fotos, que son, de por sí, bastante explicativas, así que si quieren hacer unas tapas en casa, podemos empezar por éstas que son súper sencillas. Aquí no conseguimos pimientos del Padrón, pero podemos sustituirlos por otros, aunque no aplique el dicho…

Hace un par de días estuve conversando con una amiga que me contaba que sus ensaladas no salen del tomate y la lechuga, y pensé que es una lástima porque las ensaladas son divertidísimas de hacer y nunca nos vamos a aburrir de comerlas porque existen miles de posibilidades.

Entonces se me ocurrió escribir este post, a modo de ayuda para aquellas personas que recién incursionan en el mundo de la cocina o de las ensaladas puntualmente.

Las ensaladas que comemos deberían responder a la estación del año en que estamos. Un buen ejemplo, para mi, es la ensalada de fruta. Estamos todos acostumbrados a que sea de manzana, banana y naranja, y que la frutilla, el kiwi y durazno, aparezcan en algunas versiones más osadas.

¿Por qué en una época como ésta, no hacer una ensalada de cerezas, ciruelas y duraznos? ¿O una de ananá, mango y kiwi? ¿Frutillas, frambuesas y peras? ¿Sandía, melón y uvas? Hay que aprovechar!

Existe una infinidad de combinaciones de frutas para armar ensaladas y me parece que lo mejor es ir probando y aprovechando según la estación, que es cuando más frescas están y más nutrientes tienen.

En el libro “Jamie’s Food Revolution”, Jamie Oliver plantea su filosofía de cómo hacer una gran ensalada.

Propone que, al ir de compras, lo hagamos sin ataduras, pensando en las verduras de estación y pensando en combinar algo suave, algo crocante, hierbas, verdura, queso y un agregado, que pueden ser semillas o nueces tostadas, croutons, etc, que no sólo agregan sabor, sino también textura y en el caso de las semillas y nueces, calcio, proteínas y vitaminas, de acuerdo a cuál se utilice.

Bajo el concepto de “pick and mix” (elige y mezcla), Jamie nos invita a hacer una ensalada deliciosa escogiendo de cada categoría mencionada, una opción.

A estas categorías, les haría una variante. En lugar de “quesos”, elegiría la categoría “cremosos” donde ubicaría las proteínas, porque podemos usar huevo, quesos, tofu o legumbres y por qué no carnes: atún, salmón, pollo, entre otros.

Entonces, resumiendo, podemos darle un giro a la clásica ensalada de tomate y lechuga de varias maneras:

– LO SUAVE: lechuga mantecosa.

– LO CROCANTE: lechuga romana o crespa.

– HIERBAS: tal vez albahaca o perejil (frescos, claro).

– VERDURA: tomate, puede ser el clásico tipo “americano”, perita o cherry.

– CREMOSO: cubos de queso danbo o colonia.

– AGREGADOS: maní tostado, castañas de cajú, semillas de sésamo… etc, etc.

No quiero ser reiterativa, pero las opciones son infinitas. Podría escribir miles de posts acerca de las ensaladas, pero prefiero darles las herramientas para incursionar en casa y luego, ejemplos concretos de ensaladas que pruebo y hago.

En el caso de las hierbas, es cuestión de probar cuáles nos gustan más y con qué nos gusta comerlas (albahaca, perejil, menta, cilantro, eneldo, romero, tomillo, orégano, etc, etc, etc).

Además, podemos incorporar arroz, pasta, quinoa o cous cous y experimentar con “agregados” como aceitunas, pasas de uva, orejones o tomates secos.

También podemos incorporar frutas frescas y combinarlas con vegetales, o hacer ensaladas tibias, pero piano, piano. Empecemos “tuneando” la clásica ensalada que hacemos diariamente y eligiendo frutas y verduras de estación. Van a ver que enloquecen con las posibilidades!

Las sales saborizadas son una pavada y una buenísima opción para darle un toque diferente a las comidas. Se pueden hacer con todo: hierbas, semillas, frutas o verduras secas, hongos, algas, etc. Lo importante es que los ingredientes estén secos, porque así la sal dura más. Por ejemplo, si quieren hacer una sal con aceitunas negras, las cortan en juliana, las llevan a horno bajo de 100-110ºC por 45 a 60 minutos y cuando están crocantes las sacan. Lo mismo con los hongos, tomates secos, etc. En cada ingrediente chequeen el tiempo de horno porque no todos llevan el mismo tiempo.

Para moler todo, lo más práctico es usar un molinillo de café. Si no tienen, pueden usar un mortero, pero lleva bastante más tiempo y paciencia. Sino pueden usar una procesadora pero de mucha potencia.

En esta oportunidad hice una sal marina de romero y limón (pueden usar sal común también).

Ingredientes:

1/2 T de sal marina gruesa

ralladura de un limón

un puñado de romero seco

Rallamos el limón y llevamos la ralladura a horno suave hasta que se seque.

Luego colocamos todos los ingredientes en un mortero (o molinillo o procesadora) y molemos.

Luego la envasamos y la tenemos lista para usar cuando queramos.

Esta sal la podemos usar para condimentar un arroz blanco con aceite de oliva, un pescado o pollo, una ensalada, lo que sea. Yo la usé para condimentar unos papines hervidos a los que les puse aceite de oliva y la sal saborizada por encima.

Además hice un aderezo con yogur deli que les dejo a continuación y va bárbaro con los papines:

1 cda panzona de yogur natural (sin azúcar ni edulcorante)

1 cda de jugo de limón

1/2 cdita de tahine (no se pasen porque es amargo)

un chorrito de aceite de oliva

sal de romero y limón

A la vuelta del fin de semana en Colonia, mi esposo y yo nos desviamos un poco para parar en Colonia Suiza y surtirnos de quesos y otras cosas ricas. Paramos en “Los Fundadores”, una granja a la entrada de Nueva Helvecia (o Colonia Suiza) que nos había recomendado una prima mía, donde venden quesos, embutidos, mermeladas, dulces y conservas artesanales de muy buena calidad y a buen precio. Hay un montón de granjas que venden estos productos, pero éste es el que conozco y me parece bueno para recomendarles, si saben de otros que sean buenos, no dejen de contarme. (Para llegar a este local, deben ir por ruta 1 hasta la entrada a Nueva Helvecia, que tiene una suerte de rotonda, tomar la calle principal -si van hacia Montevideo es a la izquierda- y luego de pasar el pórtico de entrada a la ciudad, en seguida a mano izquierda, siguen unos metros y van a ver el cartel de la foto).

Además de una amplia variedad de estos productos, tienen unas galletitas de origen suizo que se llaman “brislet” que son deliciosas. Sale $50 la bolsita y vale la pena probarlas. 

El kg de queso Colonia y Parmesano, vale $220. Hay quesos colonia saborizados en hormas de un kilo, que valen lo mismo, quesos azules y quesos de cabra en aceite de oliva saborizados (éste último valía $190- sí, es caro, pero en general los quesos de cabra lo son…). Los dulces valen más o menos $90 los de medio kilo.

Nosotros compramos un trozo de queso parmesano riquísimo, una horma de colonia con hierbas que estaba rico, pero creo que era más rico el de horma grande que nos dieron a probar, un frasco de queso semi duro de cabra en aceite de oliva con albahaca (de Establecimiento Martilú, como los que se ven en la foto, arriba de la vitrina) y una mermelada de frutillas, frambuesas y cerezas.

La misma semana que volvimos, unos amigos nos invitaron a su casa y no quisimos caer con las manos vacías. Aproveché el queso de cabra que habíamos comprado e hice una ensalada tipo griega, que les dejo a continuación. Espero que les guste!

ENSALADA GRIEGA

3 tomates

1 pepino

aceitunas negras (cuantas quieran)

200 g queso (en este caso de cabra semiduro, pero en general es feta)

Cortar el pepino en rodajas, el tomate en gajos y poner en un bol. Agregar las aceitunas y el queso y mezclar.

En este caso, no condimenté la ensalada, porque como el queso ya tenía aceite de oliva y albahaca, no era necesario, pero se puede condimentar con aceite de oliva, vinagre y hierbas como orégano y perejil, sal y pimienta.

Además la ensalada “joriátiki” o “campesina” (como la llaman en la cocina griega) lleva 2 morrones verdes y 1 cebolla, pero preferí no ponerle.

Queridos todos, les cuento que si quieren probar el té chai de Carmencita que les comenté, lo pueden encontrar en Mercado Verde (www.mercadoverde.com.uy). Es una tienda de productos naturales y orgánicos divina. Está en Pocitos (Jaime Zudáñez esq. Franzini) y Carrasco. Saludos!