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En días de calor como éste, una bebida que no falla es el té helado. Les voy a dejar la receta para un té helado de naranja, pero también pueden dejar enfriar cualquier té que les guste y agregarle unas rodajitas de algún cítrico y ramitas de alguna hierba.

TÉ HELADO CON NARANJA

3 cdas de té negro en hebras (yo usé un English Afternoon Tea, puede ser un ceylán o un Earl Grey o cualquiera que se les ocurra pueda quedar rico)

1 litro de agua caliente

1 litro de agua fría

Azúcar rubio

1 naranja

Hielo

Calentar un litro de agua para infusionar el té. Es importante que saquemos el té al cumplir los tres minutos de infusión, ya que, de lo contrario, la bebida quedará muy amarga. Otra cosa que es importante, es que si están utilizando saquitos de té no “estrangulen” el saquito al retirarlo del agua. Lo único que logramos es que todo lo amargo del té quede en nuestra taza o jarra, en este caso.*

Luego completar con otro litro pero de agua fría. Endulzar con dos o tres cucharadas de azúcar rubio y revolver hasta que disuelva.

Cortar la naranja en rodajas y colocarlas en la jarra. Agregar hielo y llevar a heladera por dos horas por lo menos.

* Este tip lo escuché de la tea blender Inés Berton en una entrevista que le hicieron aquí en Montevideo, hace ya un par de años.

El jueves me tocó compartir una mesa durante la cena con gente muy divertida e interesante. Dos de los comensales no podían consumir lactosa y lo habían descubierto hacía muy poco, por lo cual uno de los temas que tocamos fueron los lácteos. La mitad de los presentes estábamos al tanto del cambio en la pirámide alimenticia según la facultad de Salud Pública de Harvard, y decidí retomar este post (que hacía un par de meses estaba en mi bandeja de “drafts”).

Mi intención no es escribir un post de nutrición, sino plantear algunas opciones para preparar en casa si tenemos que o decidimos dejar de consumir lácteos. Al ser estas preparaciones caseras no podemos agregarles el calcio suficiente como para que sean de verdad sustitutos. Según Harvard, no se sabe con certeza cuál es la dosis diaria recomendada de calcio y sostienen que si bien los lácteos son una buena fuente, no son la única ni la mejor, ya que pueden generar alergias o aumentar el riesgo de enfermedades como el cáncer de próstata y ovarios. Además, los lácteos pueden tener muchas grasas saturadas y retinol (vitamina A) que en cantidades altas puede -paradójicamente- debilitar los huesos.

Si quisiéramos consumir la misma cantidad de calcio en un vaso de leche vegetal que en uno de leche de vaca, deberíamos recurrir a las marcas industrializadas (AdeS Natural y The Bridge de arroz o avena con extra calcio), pero son muchísimo más caras. Sino, se puede consumir calcio de otros alimentos como los vegetales de hojas verdes, el bróccoli, los porotos y el tofu, pero para esto hay que consultar con un nutricionista por las cantidades que cada uno debería consumir. Si fuera necesario, también existen los suplementos. Además de estos alimentos, Harvard recomienda el ejercicio para crear y mantener huesos fuertes.

Les voy a dejar una receta para hacer leche de nueces. En general, se conoce la de almendras, pero se puede hacer con cualquier nuez. Yo la hice con las comunes y quedó muy rica.

INGREDIENTES (para 4 tazas)

1 T nueces

1 cdita vainilla

1 -2 cditas de miel

3 tazas agua

Remojar las nueces en agua durante 3 horas mínimo.

Colar las nueces y descartar el agua.

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Colocar en una licuadora las nueces remojadas, la vainilla, la miel y las 3 T de agua.

Licuar y pasar por colador fino o paño.

Tenemos que guardarla en la heladera y dura hasta 2 días.

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Ahora les voy a dejar dos opciones para sustituir quesos: el de untar y parmesano. Personalmente AMO los quesos, pero de vez en cuando hago alguna variante más que nada en su versión untable, que es la que paso a continuación. Esta receta es para hacer un queso de castañas de cajú. La receta es básica, pero le pueden agregar tomates secos hidratados, hongos hidratados, pasta de aceitunas, hierbas, ajo, limón, en fin, cualquier sabor extra.

INGREDIENTES:

2 T castañas de cajú

1 T agua

Sal marina a gusto

Dejar las castañas en remojo por 2 horas.

Colar y descartar el agua.

Licuar las castañas con la sal e ir agregando el agua hasta obtener la consistencia que deseen.

Por otro lado, existe el rawmesan (unión de las palabras en inglés raw -crudo- y parmesan -parmesano-) que es una variante en la cocina cruda del parmesano. Se puede hacer con varios ingredientes: semillas de girasol molidas, cúrcuma, sal marina y pimienta; o nueces molidas, levadura nutricional, hierbas molidas, especias y sal marina; o nueces y semillas de girasol molidas, levadura nutricional y sal marina; o la mezcla que más les guste. Sirve para condimentar pastas, sopas, ensaladas, etc.

Esta infusión es una pavada total. Y para los amantes del jengibre -como yo-, una delicia.

Para hacerla solo pongan a hervir agua con unas rodajas de jengibre y luego de romper el hervor, déjenlo en el fuego tapado durante unos minutos más hasta que cambie el color a un tono amarillento y esté más concentrado. Yo hice aproximadamente 300 ml y usé 5 rodajas de jengibre. Queda bastante gustoso. Si lo prefieren más suave, pueden ponerle menos jengibre.

Para tomarlo puede ser con miel o agregarle hojitas de menta, zest de limón y/o jugo de limón. ¡Es ideal para estos primeros fríos!

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Con motivo del casamiento de una gran amiga, mis amigas y yo decidimos escaparnos al campo. Más específicamente a San José. Al darme cuenta que el Food Revolution Day (Día de la Revolución de la comida organizado por el chef  inglés Jamie Oliver) coincidía con nuestra estadía,  me comuniqué con mi querida amiga Maripi -otra amante de la gastronomía- y organizamos un almuerzo especial para celebrar esta revolución. La consigna para este día era que la comida fuera 100% fresca y casera y que nuestras comensales se fueran a casa con la idea de que pueden cocinar todo casero y rico.

Así, finalizado el fin de semana, varias escribieron para contarnos que se habían aventurado con el pan, la tarta o alguna otra de las preparaciones. Por ende: ¡misión cumplida!

El menú fue el siguiente:

ENTRADA: 
Picada de pan de campo, queso colonia y salamín (¡éste no era muy sano que digamos!).
Chips de remolacha
Humus y tapenade de aceitunas negras.
PLATO FUERTE: 
Lomo al trapo 
Bifes anchos 
Papas y boniatos 
(Todo hecho a la parrilla, claro, porque es la especialidad de Maripi)
Ensalada de espinaca, peras al horno, nueces y queso azul.
POSTRE:
Tarta de manzanas
 

PAN DE CAMPO

500 g harina

100 g grasa vacuna

25 g levadura fresca

15 g sal fina

270 ml agua tibia

Formar una corona con la harina. En el centro poner la grasa y la levadura, y en el borde de la corona, la sal. Lentamente, agregar el agua en el centro y mezclar de adentro hacia afuera. La cantidad de agua varía. Ustedes verán si les pide un poco más. Tiene que quedar una masa suave y húmeda. Que no les quede un mazacote.

Una vez que terminan de amasar, coloquen el bollo en un bowl y déjenlo reposar hasta que duplique su volumen en un lugar cálido fuera de corrientes de aire.

Luego desgasificar y dar forma a gusto (puede ser la que aparece en la foto o cortes en paralelo o cualquiera que se les ocurra). Llevar a horno a 200ºC y dejar que tome color. Está listo cuando al golpear la base, suena hueco.

CHIPS DE REMOLACHA

Rociar una asadera con aceite de oliva y disponer la remolacha cortada en láminas bien finitas. Llevar a fuego directo o brasas hasta que queden crocantes.

HUMUS

TAPENADE DE ACEITUNAS

Mixear aceitunas negras con un poco de oliva.

LOMO AL TRAPO

Humedecer el trapo o tela a utilizar.

Estirarlo sobre la mesada y disponer sal gruesa (mucha, un paquete) sobre el trapo.

Colocar el lomo sobre la sal y enrrollarlo.

Atar los extremos y llevar sobre las brasas (arriba de la parrilla se ven los bifes anchos).

Luego de retirarlo de las brasas, quitar con cuidado el trapo y quitar la sal.

ENSALADA DE ESPINACA, PERAS, ROQUEFORT Y NUECES

Cortar las peras en gajos y llevar en una asadera al horno con unos trocitos de manteca.

Sobre las hojas de espinaca, colocar las peras, las nueces y desgranar el queso.

TARTA DE MANZANAS

Masa:

200 g harina

100 g azúcar impalpable

100 g manteca

1 huevo

Relleno:

1 kg manzanas verdes

Jugo de dos limones

azúcar rubio

Mezclar todos los ingredientes de la masa, formar un bollo suave y liso y llevar a la heladera por 30 minutos.

Cortar las manzanas en rodajas, rociarlas con el jugo de limón y con cuatro cucharadas panzonas de azúcar rubio. Llevar a heladera por 30 minutos también.

Luego forrar la tortera con la masa, disponer las manzanas encima y llevar a horno precalentado a 180ºC por 40 minutos.

Al momento de servir espolvorear con azúcar impalpable y canela, si les gusta.

La primera noche en la capital francesa, encontramos un restaurant cerquita del hotel donde nos estábamos hospedando, que terminó siendo nuestro preferido en el barrio.

Se trataba de un lugar muy típico, con una carta que tenía solamente platos franceses. Probamos la clásica soupe al’ognion (sopa de cebolla), fondue y raclette. La raclette es una comida que está compuesta por queso, papa, pan y embutidos. El queso se lleva a la mesa con un calentador que va derritiéndolo (ver fotos) para verterlo sobre las papas y el jamón, salame, etc.

En Montevideo, podemos comprar una “racletera” en Tienda Inglesa. No se trata de los clásicos implementos para derretir el queso, pero es una versión útil que permite una comida dinámica y sin mucha preparación previa para compartir con amigos. Se puede conseguir una racletera de 6, 8 o 12 personas, son eléctricas y en general, todas funcionan de la misma manera: tienen una parrilla de teflón, donde se pueden dorar los embutidos y cualquier otro ingrediente que les tiente, y debajo, hay unas bandejas -también de teflón- donde irá el queso para derretir (yo, en general, uso fontina).

Volviendo a la cena en París…

De postre pedimos una mousse de chocolate que estaba riquísima, unos crepes y una tarte tatin de manzana deliciosos.

Para tomar, pedimos un chardonnay para comer con la fondue, previa recomendación del mozo. Y en otra oportunidad, pedimos un vino tinto de Cotes du Rhone.

Otro plato típico para probar en cualquier bar o cafetería en París, es el facilísimo-de-hacer Croque Madame. Se trata de un sandwich tostado, relleno con jamón y queso, que lleva un huevo frito por encima cubierto con queso grillado. También existe el Croque Monsieur que es como el anterior pero sin el huevo.

Además de estos platos probamos, en una feria de invierno en el barrio de La Defence, una comida deliciosa, llamada tartiflette. Al consultarle al señor que la estaba cocinando, nos contó que es un plato típico de Alsacia que se cocina en una especie de paellera y consta de papa, cebolla, queso, panceta, ciboullete y vino blanco. También un plato súper invernal y fácil de preparar.

Otra de las cosas que probamos en esta feria, fue el tan popular vin chaud (vino caliente). Esta bebida la vimos también en Alemania y República Checa. Se trata de un vino tinto bien dulce, especiado (lo probé con anís y canela pero podríamos utilizar también clavo de olor, jengibre, cardamomo, etc) y perfumado con naranja. Para hacerlo, se vierte el vino en una cacerola junto con las especias, algunas rodajas de naranja y miel o azúcar y se deja tomar temperatura y consolidar los sabores.

Hace un par de semanas leyendo el newsletter de Bla me llamó la atención un artículo acerca de una bebida en base a té frío, leche, frutas y tapioca, de origen Taiwanés, que se llama Bubble Tea o “Té de Burbujas” – por las perlas de tapioca que se asemejan a burbujas. (Vean el artículo aquí). 

El mix de los ingredientes me pareció que podía ser una opción interesante para desayunar, así que experimenté y el resultado fue bueno. Tienen que intentarlo un día que no tengan que salir a las corridas porque hay que esperar que se haga la tapioca y que se enfríe el té. Para endulzarlo pueden usar cualquier cosa, yo usé azúcar rubio y miel.

Acá va una versión de Bubble Tea, las combinaciones son infinitas…

(para 2 porciones)

1/4 T de tapioca

1 3/4 T agua (la relación es 7 (agua): 1 (tapioca))

1 T de té de ceylán frío

1 T de leche de soja (puede ser animal o vegetal)

1 T de jugo de mandarinas

1 cdita azúcar rubio

1 cdita miel

Hervir la tapioca en el agua durante 15 minutos, apagar el fuego y dejar reposar por 15 minutos más. La consistencia que van a obtener es gelatinosa.

Mientras tanto hacer el té elegido (yo usé negro, pero puede ser verde también).

Exprimir 2 mandarinas.

Cuando el té esté tibio, verterlo junto con la leche elegida, el jugo de frutas y el azúcar rubio en la licuadora. Mezclar.

Servir la tapioca fría en el fondo de los vasos donde se va a servir la bebida y sobre ésta, verter la mezcla de té. Rectificar dulzor y si quieren le pueden agregar la cucharadita de miel.

Se puede tomar con sorbitos gruesos o bebido con ayuda de una cuchara.

Queridos todos, les cuento que si quieren probar el té chai de Carmencita que les comenté, lo pueden encontrar en Mercado Verde (www.mercadoverde.com.uy). Es una tienda de productos naturales y orgánicos divina. Está en Pocitos (Jaime Zudáñez esq. Franzini) y Carrasco. Saludos!

Hace algunos meses, cuando empecé a investigar acerca de los food blogs, leí un artículo de un food blogger muy conocido que, debido a su éxito, escribía algunos tips para quienes quisiéramos empezar un blog de comida. Recuerdo uno que me quedó grabado: nunca empezar un blog pidiendo disculpas por no haber escrito en un tiempo. Primero, porque suena a que es una tarea pesada, o un compromiso escribir, cuando para los bloggers es un placer hacerlo, y segundo porque no hay excusas para no escribir ni siquiera una vez por semana en un blog de comida, ya que por lo menos tres veces por día, algo, tenemos que comer.

Bueno, confieso que en mi caso, debo empezar por una disculpa. No quiero que parezca que me cuesta o me da pereza escribir (todo lo contrario) pero la verdad que han sido unas semanas hermosas, pero atareadísimas, ya que me casé y recién llego de mi luna de miel. Los últimos detalles de los preparativos hicieron que mientras estuve en Montevideo, no haya preparado ni siquiera una sopa instantánea! Así que, disculpas pedidas, comienzo mi nuevo post acerca de mi estadía en Méjico.

El destino específicamente fue Tulum, en el estado de Quintana Roo, a una hora en auto de Playa del Carmen. La verdad que es un lugar paradisíaco, donde además comimos riquísimo.

En la mayoría de los restaurantes mientras decidíamos qué comer y esperábamos nuestros platos, nos servían totopos con guacamole y frijoles refritos. Una moza, a quien consulté por el guacamole, me comentó que lo hacían solo con palta o aguacate, lima o limón, cebolla y tomate. Nada de salsa picante ni cilantro, que en general son los ingredientes que encuentro en las recetas de guacamole. No sé si era por ser un lugar turístico que le bajaban un poco el picor o que la forma de hacer el guacamole depende de la zona de Méjico. Un tip que me enseñó una conocida mejicana, es hacer la mezcla y servir el guacamole con el “hueso” o carozo, para evitar que la palta se oxide. Además, en Méjico, nunca jamás se “mixea” la mezcla. Los trozos de tomate y cebolla eran totalmente perceptibles a la vista y en boca, al igual que la palta que no estaba totalmente triturada. Es súper sencillo y rústico.

Otra de las delicias que probamos fueron los famosísimos tacos y quesadillas: rellenos de res, hongos y mariscos. Siempre con salsa de tomate picante y queso rallado por encima y acompañados con guacamole y frijoles refritos. En general, la bebida elegida para comer era cerveza o limonada, aunque también nos deleitamos con alguna que otra Margarita…

Cuando se trata de dulces, debo confesar que no fue lo que más disfruté. Me gustó mucho, mucho, el tamarindo abrillantado, pero el pastel de tres leches, que es típico en Méjico, no me pareció gran cosa. Tal vez no probé la receta más felíz, o tal vez estoy “mal acostumbrada” a las delicias criollas y por eso no me fascinó. Habré de cocinar mi versión para evaluar si era la receta, la mano o por definición, no será de mis postres favoritos.

En las mañanas supe desayunar con un jugo muy sabroso que se llama “jugo verde”. Luego de dos días seguidos tomándolo sin saber qué tenía, lo consulté, nuevamente, con una moza del lugar. Es un jugo bastante típico de la zona que se hace con espinaca, naranja, nopal (el fruto del cactus) y, a veces, apio. Realmente delicioso.

Otra bebida que conocí fue el agua de Jamaica. Es una infusión de flores de hibisco deshidratadas que se toma frío con azúcar. Estuve averiguando y no se consiguen flores de hibisco deshidratadas en Montevideo (al menos en la mayoría de los mercados de productos naturales y orgánicos). De todas maneras, les dejo un link de una receta de agua de Jamaica de Heidi Swanson, para quiénes vivan en otro lugar y puedan conseguir. Si alguien sabe dónde comprar estas flores deshidratadas acá, por favor no dejen de contarnos, ya que es una bebida sabrosísima que además tiene muchas propiedades buenas para nuestro cuerpo.

Hasta aquí una breve descripción gastronómica de nuestra estadía en este maravilloso país. Próximamente, les voy a pasar algunas recetas para armar una perfecta fiesta mejicana. Hasta la próxima!