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El jueves me tocó compartir una mesa durante la cena con gente muy divertida e interesante. Dos de los comensales no podían consumir lactosa y lo habían descubierto hacía muy poco, por lo cual uno de los temas que tocamos fueron los lácteos. La mitad de los presentes estábamos al tanto del cambio en la pirámide alimenticia según la facultad de Salud Pública de Harvard, y decidí retomar este post (que hacía un par de meses estaba en mi bandeja de “drafts”).

Mi intención no es escribir un post de nutrición, sino plantear algunas opciones para preparar en casa si tenemos que o decidimos dejar de consumir lácteos. Al ser estas preparaciones caseras no podemos agregarles el calcio suficiente como para que sean de verdad sustitutos. Según Harvard, no se sabe con certeza cuál es la dosis diaria recomendada de calcio y sostienen que si bien los lácteos son una buena fuente, no son la única ni la mejor, ya que pueden generar alergias o aumentar el riesgo de enfermedades como el cáncer de próstata y ovarios. Además, los lácteos pueden tener muchas grasas saturadas y retinol (vitamina A) que en cantidades altas puede -paradójicamente- debilitar los huesos.

Si quisiéramos consumir la misma cantidad de calcio en un vaso de leche vegetal que en uno de leche de vaca, deberíamos recurrir a las marcas industrializadas (AdeS Natural y The Bridge de arroz o avena con extra calcio), pero son muchísimo más caras. Sino, se puede consumir calcio de otros alimentos como los vegetales de hojas verdes, el bróccoli, los porotos y el tofu, pero para esto hay que consultar con un nutricionista por las cantidades que cada uno debería consumir. Si fuera necesario, también existen los suplementos. Además de estos alimentos, Harvard recomienda el ejercicio para crear y mantener huesos fuertes.

Les voy a dejar una receta para hacer leche de nueces. En general, se conoce la de almendras, pero se puede hacer con cualquier nuez. Yo la hice con las comunes y quedó muy rica.

INGREDIENTES (para 4 tazas)

1 T nueces

1 cdita vainilla

1 -2 cditas de miel

3 tazas agua

Remojar las nueces en agua durante 3 horas mínimo.

Colar las nueces y descartar el agua.

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Colocar en una licuadora las nueces remojadas, la vainilla, la miel y las 3 T de agua.

Licuar y pasar por colador fino o paño.

Tenemos que guardarla en la heladera y dura hasta 2 días.

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Ahora les voy a dejar dos opciones para sustituir quesos: el de untar y parmesano. Personalmente AMO los quesos, pero de vez en cuando hago alguna variante más que nada en su versión untable, que es la que paso a continuación. Esta receta es para hacer un queso de castañas de cajú. La receta es básica, pero le pueden agregar tomates secos hidratados, hongos hidratados, pasta de aceitunas, hierbas, ajo, limón, en fin, cualquier sabor extra.

INGREDIENTES:

2 T castañas de cajú

1 T agua

Sal marina a gusto

Dejar las castañas en remojo por 2 horas.

Colar y descartar el agua.

Licuar las castañas con la sal e ir agregando el agua hasta obtener la consistencia que deseen.

Por otro lado, existe el rawmesan (unión de las palabras en inglés raw -crudo- y parmesan -parmesano-) que es una variante en la cocina cruda del parmesano. Se puede hacer con varios ingredientes: semillas de girasol molidas, cúrcuma, sal marina y pimienta; o nueces molidas, levadura nutricional, hierbas molidas, especias y sal marina; o nueces y semillas de girasol molidas, levadura nutricional y sal marina; o la mezcla que más les guste. Sirve para condimentar pastas, sopas, ensaladas, etc.

Las sales saborizadas son una pavada y una buenísima opción para darle un toque diferente a las comidas. Se pueden hacer con todo: hierbas, semillas, frutas o verduras secas, hongos, algas, etc. Lo importante es que los ingredientes estén secos, porque así la sal dura más. Por ejemplo, si quieren hacer una sal con aceitunas negras, las cortan en juliana, las llevan a horno bajo de 100-110ºC por 45 a 60 minutos y cuando están crocantes las sacan. Lo mismo con los hongos, tomates secos, etc. En cada ingrediente chequeen el tiempo de horno porque no todos llevan el mismo tiempo.

Para moler todo, lo más práctico es usar un molinillo de café. Si no tienen, pueden usar un mortero, pero lleva bastante más tiempo y paciencia. Sino pueden usar una procesadora pero de mucha potencia.

En esta oportunidad hice una sal marina de romero y limón (pueden usar sal común también).

Ingredientes:

1/2 T de sal marina gruesa

ralladura de un limón

un puñado de romero seco

Rallamos el limón y llevamos la ralladura a horno suave hasta que se seque.

Luego colocamos todos los ingredientes en un mortero (o molinillo o procesadora) y molemos.

Luego la envasamos y la tenemos lista para usar cuando queramos.

Esta sal la podemos usar para condimentar un arroz blanco con aceite de oliva, un pescado o pollo, una ensalada, lo que sea. Yo la usé para condimentar unos papines hervidos a los que les puse aceite de oliva y la sal saborizada por encima.

Además hice un aderezo con yogur deli que les dejo a continuación y va bárbaro con los papines:

1 cda panzona de yogur natural (sin azúcar ni edulcorante)

1 cda de jugo de limón

1/2 cdita de tahine (no se pasen porque es amargo)

un chorrito de aceite de oliva

sal de romero y limón