Esta infusión es una pavada total. Y para los amantes del jengibre -como yo-, una delicia.

Para hacerla solo pongan a hervir agua con unas rodajas de jengibre y luego de romper el hervor, déjenlo en el fuego tapado durante unos minutos más hasta que cambie el color a un tono amarillento y esté más concentrado. Yo hice aproximadamente 300 ml y usé 5 rodajas de jengibre. Queda bastante gustoso. Si lo prefieren más suave, pueden ponerle menos jengibre.

Para tomarlo puede ser con miel o agregarle hojitas de menta, zest de limón y/o jugo de limón. ¡Es ideal para estos primeros fríos!

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