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Hace un par de semanas vinieron mis hermanos y cuñados a casa e hicimos pizza y fainá.

Si vamos a hacer una cena informal y seremos varios comensales -como era el caso-, es una buena idea hacer este menú ya que, si no tenemos un comedor muy grande, evitamos la necesidad de que todos tengan lugar para apoyar sus platos y comer con cubiertos. Así, logramos un ambiente desestructurado ¡y zafamos de limpiar tanta vajilla!

La receta de esta pizza da como resultado una masa que, para mí, es la ideal, pero hay muchas opiniones sobre cómo debe ser la masa de la pizza. Hay quienes la prefieren bastante gordita, otros chata, chata y muy crocante. A mí me gusta que sea fina, pero que tenga el suficiente espesor como para sentirle el sabor a pan de aceite de oliva. ¿Se entiende?

Otro tema es la salsa de la pizza. Yo no me complico mucho en este tema. Si tengo tiempo, pico ajo, cebolla, morrón, los salteo en aceite de oliva, agrego la salsa de tomate con una cucharada de azúcar, orégano, sal y pimienta. Pero si no tengo tiempo, que fue justamente lo que me pasó ese viernes, caliento la salsa de tomate, le agrego un saborizador, orégano y rectifico sal y pimienta, ¡y listo!

En el caso del fainá, hice una receta básica pero como todos saben, existen tantos sabores para agregarle al fainá como ideas, es decir, muchísimas.

Les dejo las recetas del fainá y la masa y luego los sabores de pizza que hice.

Además, les cuento que el domingo siguiente a esta cena, volvimos a vernos pero con niños y abuelos. Llevé la masa de pizza ya lista y le pedí a mis sobrinos que me ayudaran a amasar y a armar las pizzas. Fue muy divertido y una linda manera de compartir tiempo con ellos. Así que si tienen hijos, hermanitos o sobrinos, les recomiendo que prueben cocinar con ellos. ¡A los niños les encanta amasar!

FAINÁ

500 g harina de garbanzos

1/2 T aceite de oliva

1  litro agua

2 cditas de sal

pimienta

Mezclar todos los ingredientes y precalentar una asadera aceitada. Verter la preparación en la misma y llevarla a horno precalentado a 200ºC. El fainá está listo cuando comienza a craquelarse la superficie.

Les recomiendo comerlo con pimienta blanca molida por encima.

Esta receta me dio para un fainá de medio centímetro de espesor y 40×30 cm.

PIZZA (5 pizzas medianas)

1 kg harina

40 g levadura fresca

1 cdita azúcar

1 cda aceite de oliva

1 cdita sal

agua tibia

Mezclar la levadura, el azúcar y dos cucharadas de harina con agua tibia.

Dejar reposar en un lugar cálido por diez minutos o hasta que espume.

En un recipiente grande poner la harina en forma de corona. Incorporar la sal en el borde y verter en el centro el aceite de oliva, el fermento y comenzar a mezclar agregando agua a medida que la masa lo vaya pidiendo. La masa debe ser suave y elástica.

Tapar con un paño y dejar leudar por una hora o hasta que duplique su volumen.

Llevar nuevamente a la mesada, quitar el aire y dividir la masa en cinco partes. Formar bollos con cada parte y dejar leudar nuevamente.

Si no los van a hacer en seguida, se pueden guardar en la heladera con papel film.

De lo contrario, aceitar la asadera que vayan a usar y colocar la masa estirada. Cada bollo da para una pizza grande.

SABORES:

– muzzarella, tomate fresco y albahaca fresca.

– muzzarella, rúcula y aceite de oliva.

– muzzarella y aceitunas verdes.

– muzzarella, provolone rallado y aceitunas negras.

– muzzarella y jamón.

– muzzarella y roquefort.

– sin salsa: rociar con oliva, colocar papas fileteadas, volver a rociar con oliva y llevar al horno. Servir con romero.

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Hace un par de semanas, un jueves gélido, hice un guiso de lentejas para esperar a los hermanos de mi marido y sus parejas a cenar. Confesé ese día, y vuelvo a hacerlo hoy, que fue el primer guiso de lentejas que hice en mi vida. He comido miles de guisos de lentejas deliciosos y caseros, pero nunca hechos por mi.

La verdad es que tomé los ingredientes que tenía en casa e hice un sofrito que seguramente no sea el típico de estos guisos, pero les aseguro que es muy sabroso. Les dejo los ingredientes y el procedimiento de mi guisito.

Ingredientes (para 6 personas):

2 T de lentejas o lentejones

Agua

2 hojas de laurel

150 g panceta en fetas

Aceite de oliva

1 cebolla

2 dientes de ajo

1 chile

2 cebollas de verdeo

2 tallos de apio

2 tomates sin piel ni semillas

1 cdita de sal

1 cdita de pimentón

3 chorizos

1/2 vaso de vino tinto

500 ml de salsa de tomate

2 zanahorias ralladas

Procedimiento:

Primero, dejé en remojo las lentejas durante 8 horas mínimo en el doble de volumen de agua que de lentejas.

Después me deshice del agua de remojo y las puse en una olla con bastante agua y las hojitas de laurel.

Las dejé cocinando a fuego lento hasta que estuvieran tiernas pero no del todo cocidas. Mientras que se cocinaban, fui quitando con una cuchara la espuma que comenzaba a salir en la superficie del agua.

En otra olla coloqué la panceta cortada en cubos con un chorro de aceite de oliva. Cuando la grasa de la panceta comenzó a derretirse y apenas se empezó a dorar, coloqué la cebolla, el ajo, el chile, la cebolla de verdeo, el apio y los tomates, todo cortado en cubitos.

Después, puse sal, pimentón, el chorizo y el vino, y dejé que el alcohol se evaporara y el sofrito cobrara consistencia.

Luego, agregué la salsa de tomate, la zanahoria y las lentejas. Tapé la olla y dejé que se cociera todo.

Aparte, hice 2 tazas de arroz aromatizado Urumati (o basmati) para acompañar.

Si pueden hacerlo el día antes, mejor aún, porque, como es sabido, los guisos son más ricos al otro día.

El sábado pasado mi marido y yo paseamos por Ciudad Vieja.

Hoy les voy a recomendar dos lugares. Primero una chocolatería y luego un restaurant.

La primera parada que hicimos fue en la chocolatería “Volverás a mí” en Pérez Castellano 1461 casi 25 de mayo. Creo que es la única chocolatería de este tipo en Montevideo. Vale la pena la visita y la compra de algún que otro manjar.

En el local nos invitaron con chocolate con jengibre fresco rallado, chocolate amargo al 70% de Papúa Nueva Guinea y, además, nos regalaron un chocolate caliente delicioso.

La oferta es muy interesante y cuidada. Se basa en chocolate amargo elaborado en base a 70% de cacao orgánico traído de distintos lugares del mundo, lascas de chocolate con sabores -jengibre, chile, sal marina-, bombones con rellenos frutales, discos de chocolate con frutas secas y alfajores. Uno de los rellenos que más me llamó la atención fue el de queso azul.

En esta oportunidad, compré una lata de chocolate amargo de Papúa Nueva Guinea ($300) y alfajores de nuez y de pasas al ron ($35 c/u).

Tal como lo dice el nombre, no pasará mucho tiempo hasta que vuelva por los bombones de queso azul, las lascas de sal marina y los demás productos. Una vez que entramos a “Volverás a mí”, el hechizo comienza.

Después fuimos a almorzar a “Doméstico”*, el restaurant ubicado en La Pasionaria -Reconquista 587.

La carta es muy interesante. Tiene algunas entradas, platos fuertes (uno con carne vacuna, otro con pollo, pescado y una pasta), postres, bebidas y algunos detalles para el desayuno o té.

En esta oportunidad mi marido pidió unos “desnuditos” (ñoquis) de ricota y rúcula con tomates cherry, aceite de oliva, parmesano y zest de limón que estaban muy ricos. Yo pedí un curry de pollo que estaba increíble. Tenía yogur, jengibre, hierbas y almendras y venía con un arroz aromatizado con lapsang souchong y un puré de hinojos trufados que era una delicia.

Para tomar, mi esposo pidió un refresco y yo un té helado de jengibre, menta y limón que estaba muy bueno. De postre pedimos una trufa de chocolate blanco con maracuyá y frutillas picantes. También, riquísimo.

Comimos muy bien, el servicio fue muy bueno y además nos pareció muy bien de precio. Pagamos $675. Me arrepiento de no haber llevado mi cámara para registrar las delicias de “Doméstico”. Espero que vayan ustedes y las vean “en vivo y en directo”.

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