El pasado 23 de diciembre, junto con mi marido y una pareja de amigos, emprendimos un viaje a Europa que duraría tres semanas.

El primer destino fue Madrid, donde pasamos la Nochebuena y Navidad con amigos. Debido al cansancio con que llegamos y el corto plazo hasta la hora de la cena, no hubo nada de cocina, sino preparación de un abundante copetín que no necesitó de un plato fuerte. Pasadas las 12 y con regalos de amigos invisibles de por medio, salimos por las calles de la capital española por unos tragos.

La verdad es que no había mucho festejo, ya que Madrid está llena de inmigrantes locales y extranjeros que habían partido a sus ciudades natales para estar en familia. Y  quienes sí estaban allí, habían optado por permanecer en sus casas.

Me fascinó la iluminación de las calles con motivos y colores invernales, que luego confirmé era un factor común en todas las ciudades europeas.

El 25, sin embargo, había bastante actividad en la calle. Locales abiertos, gente caminando por la calle y hasta ligamos un espectáculo al aire libre en la plaza de la parada de metro “Ópera”, donde una cantante estaba interpretando villancicos en compañía de un pianista.

A la noche, el barrio más divertido para ir de tapas es “La Latina” y allí fue donde tapeamos y bebimos “cañas” (le llaman así a lo que nosotros llamamos “liso” (de cerveza, claro)). Caminamos por la Cava Baja, que es una calle que reúne muchos bares de tapeo y donde nos sentamos a degustar algunas exquisiteces.

Algunos de los platos que probamos fueron:

1. Pimientos del Padrón: Son unos pimientos verdes de mediano tamaño que se doran en aceite de oliva con sal gruesa. El dicho dice que “unos pican y otros no”. La realidad es que dentro de una porción, seguramente sólo uno pique… pero mucha suerte a quién le toque, son muuuy picantes!

2. Gambas al ajillo: Servidas en olla de barro con el aceite hirviendo (hay que comerlas antes que dejen de chirrear).

3. Tortilla de papas: La mejor del mundo. Mi desafío es lograr el sabor de la tortilla española. Son más esponjosas, sabrosas y tiernas que las que estamos acostumbrados a comer acá.

4. Plato de Jamón Ibérico: En un local de jamones ubicado en esta misma calle, nos explicaron que el corte más rico es la paleta del ibérico de bellota (para tener en cuenta).

5. Croquetas de papa y jamón (crudo, claro)

6. Huevos estrellados: Es un plato que viene con papas fritas y huevo frito: una bomba, pero delicioso. En Madrid nos lo sirvieron con chorizo y pimientos del padrón y en Barcelona lo comimos con jamón crudo.

7. Papas bravas: Las que conocemos, a veces en gajos con piel, otras en cubos peladas, con salsa tipo mayonesa con picante.

Existen muchos tipos de tapas, de hecho en Barcelona probamos otras a las que llaman “tostas” y son panes tostados de un lado y rociados con aceite de oliva y ajo, del otro, con diferentes sabores encima: salmón y roquefort, camembert y jamón crudo o escalivada (entre muchísimos otros).

La escalivada es uno de mis sabores preferidos que se hace con morrón, cebolla, berenjena, tomate y ajo cortados, cocidos al horno con aceite de oliva y sal. La escalivada también se come como ensalada sobre verdes y con un queso cremoso. En el viaje comí una ensalada así con queso de cabra muy buena y las tostas de la imagen, también con queso de cabra. En Montevideo, “Mediterráneo” (Maldonado 1766 esq. Yaro) ofrece una ensalada escalivada espectacular.

En Barcelona, todo, todo, todo, se come con pan con tomate que es una rodaja de pan a la cual se le pasa un diente de ajo y tomate con bastante presión, como deshaciéndolo. En algunos lugares, nos lo trajeron listo y en otros los tres ingredientes por separado para que cada uno se lo prepare.

Todos estos platos son facilísimos de hacer y no requieren de mucha más información que las fotos, que son, de por sí, bastante explicativas, así que si quieren hacer unas tapas en casa, podemos empezar por éstas que son súper sencillas. Aquí no conseguimos pimientos del Padrón, pero podemos sustituirlos por otros, aunque no aplique el dicho…