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Hoy les voy a dejar lo que creo será el último post de recetas del año, ya que el 23 me voy de viaje y seguramente todo lo que escriba sea acerca de lugares que visito y cosas que pruebo, y no tanto de platos que cocine.

Hace unos años experimenté por primera vez hacer panettone casero para las fiestas y les confieso que es un camino de ida. No les voy a mentir, porque no es algo rápido, pero no es para nada engorroso y el resultado vale la pena. Una vez que prueben y hagan un panettone casero, les juro que no van a volver a comprar jamás uno que no lo sea. Obviamente que podemos comprar panettones caseros deliciosos, pero quiero motivarlos a que aprovechen que este año el 24 y el 31 caen sábado, se levanten temprano y sorprendan a sus familiares y amigos con un rico pan dulce caserísimo.

Además, les dejo un budín navideño adaptado a nuestro clima.

Feliz Navidad para todos!

PANETTONE AL CHOCOLATE

Esta receta es de Donato de Santis y fue publicada en el primer número de la revista de ElGourmet.com en el 2004. Desde que la hice, no pude probar otras… es muuuy buena.

55 g levadura fresca

480 ml agua tibia

170 g azúcar impalpable

25 g miel

6 yemas

ralladura de 2 limones

10 ml de agua de azahar

15 g sal

1.200 g harina

225 g manteca suave

200 g pasas de uva rubias

230 g chocolate amargo

Manteca y yema para pincelar.

Disolver la levadura en el agua tibia.

En otro bowl mezclar el azúcar con las yemas y la miel. Agregar el agua de azahar, la ralladura de limón y la sal. Mezclar e incorporar a la mezcla de levadura y agua tibia.

Aparte cernir la harina e incorporarla a los líquidos junto con la manteca.

Formar un bollo suave y dejar leudar hasta que duplique su volumen.

Luego, estirar, disponer las pasas y el chocolate picado y amasar para que se incorporen los ingredientes.

Separar en bollos (en este caso lo separé en tres, pero pueden ser más dependiendo de los moldes de papel que tengan), amasar en forma de cilindros y poner en los moldes. (En esta oportunidad, pincelé los moldes de papel con manteca para que me fuera fácil removerlos porque no quería servir los panes con los moldes.)

Dejar leudar nuevamente.

Pincelar la superficie de los panettone con yema. Luego cortar en cruz y levantar en “picos” los cortes realizados. Disponer un cubo de manteca en el centro.

Llevar a horno precalentado a 170ºC por 80 minutos o hasta que estén dorados.

BUDÍN NAVIDEÑO DE FRAMBUESAS, MORAS Y CHOCOLATE BLANCO

200 g manteca

1 T azúcar

1 cda jugo de limón

1 cdita ralladura de limón

4 huevos

2 1/4 T harina

1/2 cda polvo de hornear

1/2 cdita sal

1 taza de frambuesas y moras

150 g chocolate blanco

Batir la manteca hasta que esté cremosa. Agregar de a 2 cdas el azúcar y seguir batiendo. Incorporar el jugo y ralladura de limón. Agregar los huevos de a uno y batir luego de cada adición.

Cernir la harina junto con el polvo de hornear y la sal e incorporar a la mezcla anterior. La masa debe quedar suave.

Mezclar media cucharada de harina a las frutas (para que no queden en el fondo del budín) e incorporar a la masa.

Verter en molde de budín enmantecado y enharinado en horno precalentado a 150ºC por 40 minutos aproximadamente (o hasta que esté dorado y un palito salga limpio al introducirlo en la masa).

Cuando el budín haya enfriado, cubrirlo con el chocolate blanco derretido.

INGREDIENTES:
4 o 6 duraznos
2 tazas de agua
1 taza de azúcar
1 puñado de pasas de uva
1 chaucha de vainilla
4 rodajas de jengibre

PROCEDIMIENTO
Dejar reducir a fuego bajo durante 15 minutos el agua, el azúcar, las pasas, la vainilla y el jengibre. Agregar los duraznos (con la piel) y dejar cocinar por 10 minutos más. Retirar la fruta y pelarla cuidadosamente. Reservar el jugo. Servir con poco almíbar.

Pruebenlos porque son un éxito!

Hace un par de días estuve conversando con una amiga que me contaba que sus ensaladas no salen del tomate y la lechuga, y pensé que es una lástima porque las ensaladas son divertidísimas de hacer y nunca nos vamos a aburrir de comerlas porque existen miles de posibilidades.

Entonces se me ocurrió escribir este post, a modo de ayuda para aquellas personas que recién incursionan en el mundo de la cocina o de las ensaladas puntualmente.

Las ensaladas que comemos deberían responder a la estación del año en que estamos. Un buen ejemplo, para mi, es la ensalada de fruta. Estamos todos acostumbrados a que sea de manzana, banana y naranja, y que la frutilla, el kiwi y durazno, aparezcan en algunas versiones más osadas.

¿Por qué en una época como ésta, no hacer una ensalada de cerezas, ciruelas y duraznos? ¿O una de ananá, mango y kiwi? ¿Frutillas, frambuesas y peras? ¿Sandía, melón y uvas? Hay que aprovechar!

Existe una infinidad de combinaciones de frutas para armar ensaladas y me parece que lo mejor es ir probando y aprovechando según la estación, que es cuando más frescas están y más nutrientes tienen.

En el libro “Jamie’s Food Revolution”, Jamie Oliver plantea su filosofía de cómo hacer una gran ensalada.

Propone que, al ir de compras, lo hagamos sin ataduras, pensando en las verduras de estación y pensando en combinar algo suave, algo crocante, hierbas, verdura, queso y un agregado, que pueden ser semillas o nueces tostadas, croutons, etc, que no sólo agregan sabor, sino también textura y en el caso de las semillas y nueces, calcio, proteínas y vitaminas, de acuerdo a cuál se utilice.

Bajo el concepto de “pick and mix” (elige y mezcla), Jamie nos invita a hacer una ensalada deliciosa escogiendo de cada categoría mencionada, una opción.

A estas categorías, les haría una variante. En lugar de “quesos”, elegiría la categoría “cremosos” donde ubicaría las proteínas, porque podemos usar huevo, quesos, tofu o legumbres y por qué no carnes: atún, salmón, pollo, entre otros.

Entonces, resumiendo, podemos darle un giro a la clásica ensalada de tomate y lechuga de varias maneras:

– LO SUAVE: lechuga mantecosa.

– LO CROCANTE: lechuga romana o crespa.

– HIERBAS: tal vez albahaca o perejil (frescos, claro).

– VERDURA: tomate, puede ser el clásico tipo “americano”, perita o cherry.

– CREMOSO: cubos de queso danbo o colonia.

– AGREGADOS: maní tostado, castañas de cajú, semillas de sésamo… etc, etc.

No quiero ser reiterativa, pero las opciones son infinitas. Podría escribir miles de posts acerca de las ensaladas, pero prefiero darles las herramientas para incursionar en casa y luego, ejemplos concretos de ensaladas que pruebo y hago.

En el caso de las hierbas, es cuestión de probar cuáles nos gustan más y con qué nos gusta comerlas (albahaca, perejil, menta, cilantro, eneldo, romero, tomillo, orégano, etc, etc, etc).

Además, podemos incorporar arroz, pasta, quinoa o cous cous y experimentar con “agregados” como aceitunas, pasas de uva, orejones o tomates secos.

También podemos incorporar frutas frescas y combinarlas con vegetales, o hacer ensaladas tibias, pero piano, piano. Empecemos “tuneando” la clásica ensalada que hacemos diariamente y eligiendo frutas y verduras de estación. Van a ver que enloquecen con las posibilidades!

Como ya les he contado, me encanta desayunar. Hoy me levanté a media mañana y me preparé estos panqueques. Tengo entendido que en otras ciudades se consigue harina integral para pastelería, pero aquí no, así que estos panqueques no tienen la misma suavidad que tienen los clásicos con harina blanca refinada pero son riquísimos. Si consiguen harina integral para pastelería no duden en usar esa.

Ingredientes:

3/4 T harina integral

3 cdas azúcar rubio o miel

1 1/4 cditas de polvo de hornear

1/4 cdita de sal

1 T ricota

3 huevos

3/4 T yogur natural

ralladura de 1 limón

1/2 cdita vainilla

Mezclar los secos por un lado y los líquidos por otro e incorporarlos. Yo elegí licuarlos y la masa quedó más suave.

Luego calentar una sartén con un poco de manteca y verter de a cucharadas la masa para formar panqueques pequeños.

Es importante que los panqueques no sean muy grandes porque se deshacen fácilmente, entonces mientras sean manipulables con una espátula, será suficiente. Yo los hice de 10 cm más o menos de diámetro.

La masa da como para 12 panqueques, pero si hacen menos, pueden guardarla en la heladera.

En este desayuno, comí mis panqueques con miel por encima (bastante, me encanta!), moras y un jugo de naranja.