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El sábado pasado vinieron amigos a casa. Mi querida amiga Uke y su marido Juanma, se ofrecieron a traer algo para picar, mi hermana y su novio traían la pasta y yo hice el postre.

Este post se lo dedico a la genia de Uke quién, inspirada en Juliana López May, nos agasajó con todas estas delicias. Miren la mesa que armó!

Los dejo con imágenes de la picada y el postre, que es una variante de la tarta de frutillas y chocolate blanco.

COPETÍN DE UKE

Pinchos de cebolla morada, camarones y durazno con aliño de aceite de oliva, jengibre, eneldo, limón, ajo, sal y pimienta negra.

Pinchos de provolone, alcaparras y aceitunas con aceite de oliva y ají molido.

Focaccia de tomates secos con tomillo y queso camembert.

TARTA DE CHOCOLATE Y FRUTAS ROJAS

Para la masa

200 g harina de trigo

100 g azúcar impalpable

100 g manteca

1 huevo

Para el relleno

300 g chocolate amargo

1 lata de leche condensada

Para cubrir

Frambuesas, moras y arándanos

Poner todos los ingredientes en el bowl y mezclarlos hasta formar una masa suave.

Colocar la masa en una tartera enmantecada y enharinada y pinchar con un tenedor.

Llevar al horno precalentado a 180 ºC durante más o menos 20 minutos.

Colocar la leche condensada en una ollita a fuego bajo. Cuando esté bien caliente (y ojo que no se queme), retirar del fuego y verter el chocolate picado. Dejar un minuto y unir.

Cuando la masa ya esté fría, verter la mezcla de chocolate. Dejar que tome temperatura ambiente y llevar a la heladera. Esta crema de chocolate es más firme que la ganache de chocolate blanco de la otra tarta, así que pueden darle menos tiempo en la heladera para poder disponer las frutas encima.

En la foto muestro la última porción que quedaba y está un poco derretida (ooops!), pero fue un éxito.

Hace un par de semanas dos amigas me pasaron dos ideas muy buenas. María, que vive en Barcelona, me comentó que salió a comer y pidió una ensalada que le encantó, llamada “caprina” y me la describió para que la probara. Y la segunda, fue Gaby, quién pasa a diario para ir a trabajar, por una frutería y verdulería que le pareció fantástica y me recomendó sabiamente.

La cuestión es que el lunes fui hasta Avda. Brasil y José Félix Zubillaga a “chusmear” en el local recomendado.

La verdad es que está buenísimo. El local se llama “Miguel Gentile” y tiene todo tipo de frutas y verduras, frescas o congeladas (hay pulpa de maracuyá congelada, que no había visto en ningún lado y está bueno para cuando no encontramos maracuyá fresco), hierbas, brotes, hongos, flores… de todo.

Compré una escarola, dos lechugas romanas (mi favorita), 500 g de tomates perita mini, medio kilo de cebollines y medio de papines, tres zucchinis, 250 g de frutas del bosque congeladas, un pomelo, seis manzanas y cuatro naranjas de jugo. Gasté 346 pesos. No me pareció muy barato, pero hay que tener en cuenta que las frutas rojas congeladas y el maracuyá salen 120 pesos el paquete.

De noche, se me ocurrió prepararme la ensalada en cuestión. La receta original que me pasaron es diferente, pero la adapté a lo que tenía y quedó riquísima.

ENSALADA CAPRINA

Mezcla de verdes (en este caso, escarola y lechuga romana)

Zucchini grillado

Tomates perita

Queso feta

Aceitunas negras

Mermelada de tomate (yo tenía una orgánica de Campo Claro que me gustó mucho)

Cortar los zucchinis transversalmente. Calentar una sartén con un poquito de aceite de oliva y colocar los zucchinis de un lado y el otro, hasta que se “marquen” con las rayas de la sartén.

Disponer los verdes en el plato, rompiéndolos con la mano, encima colocar el tomate cortado en mitades, los zucchinis, el queso feta y las olivas. Rociar con aceite de oliva, sal y pimienta y por encima, poner unas cucharaditas de la mermelada.

Para quienes gustan de lo agridulce, esta ensalada será un éxito.  A mi me encantó.

Este fin de semana estuvo muy quieto en cuanto a mi actividad culinaria ya que mi marido y yo nos fuimos con amigos al campo y, como es costumbre, el menú fue planificado y ejecutado por los hombres y no fue otro que “asado”. Por ende, las mujeres nos dedicamos a conversar y disfrutar del clima espectacular que tuvimos estos últimos dos días.

Por eso, les voy a dejar un plato súper sencillo que preparé para un almuerzo de la semana pasada que fue lenguado con limón y cebolla acompañado de cous cous.

No soy una gran cocinera de pescado, básicamente porque no siempre me gustó. Cuando era una niña, me obligaban a comerlo, lo cual generó en mí un cierto rechazo hasta que fui adulta. Ahí recién, descubrí los mariscos y eventualmente el pescado y ahora, me encanta. No sólo por su sabor, sino porque es muy sano y fácil de cocinar.

Últimamente estoy comprando un lenguado fresquísimo que me traen a casa, prácticamente directo del barco pesquero. Es una delicia absoluta y sale $220 el kilo. Lo recibo fileteado y envasado al vacío.  Los chicos que lo venden, aún no se establecieron físicamente en un local, por lo cual no les puedo dejar un contacto, pero ni bien lo tenga, se los voy a pasar.

Hoy los dejo con imágenes y paso a paso de esta receta. Es muy simple, ideal para un almuerzo rápido ya que no requiere de mucha preparación y el pescado se cuece rápido.

LENGUADO CON LIMÓN Y CEBOLLA

Disponer los filetes de lenguado en una fuente previamente rociada con aceite de oliva.

Cortar medio limón y una cebolla en rodajas y poner encima del pescado.  Rociar con el jugo del medio limón que queda, salpimentar y agregarle perejil picado.

Llevar a horno moderado por 20 minutos aproximadamente o hasta que la carne esté blanca y se separe fácilmente.

Para el cous cous:

Poner a hervir una taza de agua. Disponer una taza de cous cous en un bowl y cuando hierva el agua, echarla sobre éste.

Condimentar a gusto y servir.

* Las maneras de condimentar cous cous son infinitas. Esta vez no quise agregarle sabores muy invasivos porque el pescado estaba hecho de una manera muy sencilla. Pero podemos agregarle cualquier sabor que nos guste y también hidratarlo con, por ejemplo, caldo en lugar de agua.

El pasado domingo vino mi familia a tomar el té a mi casa. Como me encanta recibir gente, chequeé mi despensa y planifiqué el menú.

Tenía una mermelada deliciosa que me había comprado en Colonia (Se acuerdan? Una artesanal de frutillas, cerezas y frambuesas que compré en “Los Fundadores”), un pan de semillas que había hecho el viernes y unas zanahorias. Entonces hice una Victoria Sponge (la traducción sería “Bizcochuelo Victoria”) usé el pan para hacer unos sandwiches e hice unos pancitos de zanahoria y parmesano.

La “Victoria Sponge” es una torta clásica inglesa nombrada así por la reina Victoria, quien parece comía este bizcochuelo con su 5 o’clock tea. Se hace con dos torteras y se rellena, como si fuera un sandwich, con mermelada y crema doble batida.  En esta oportunidad, no le puse crema.

La receta es del libro “How to eat: The pleasures and principles of good food” (“Cómo comer: Los placeres y principios de la buena comida”) de Nigella Lawson. Ésta es una periodista inglesa que comenzó a escribir de comida para una revista y luego continuó con este libro para después tener exitosos programas de cocina y muchos otros libros publicados. Nigella Lawson además de ser una periodista amante de la comida, es madre, y por lo tanto muy práctica, y esta receta es un ejemplo de ello.

VICTORIA SPONGE

1 1/2 T harina

1/4 T almidón de maíz

1 T más 2 cdas de azúcar

200 g manteca

2 cdas de té de polvo de hornear

1 1/2 cdita vainilla

4 huevos

2 cdas de leche

Precalentar el horno a 180ºC. Enharinar y enmantecar dos torteras redondas de 20 cm de diámetro.

Poner todos los ingredientes, menos la leche, en una procesadora y mezclar.

Chequear que todos los ingredientes estén bien mezclados e ir incorporando la leche a medida que se continúa procesando. La masa tiene que ser suave y de consistencia bastante líquida. Si les parece necesario, agreguen un poco más de leche.

Verter en las torteras y llevar al horno durante 25 minutos. Para enfriarlas, colocar sobre rejilla. Luego untar una de las partes con la mermelada y poner la otra encima. No podemos hacer esto si las tortas no enfriaron por completo.

Para terminar, espolvorear con azúcar impalpable y servir. Esta torta es realmente deliciosa, pero siempre que usen una mermelada de buena calidad, de esas que se pueden comer a cucharadas de lo ricas… es fundamental.

Por otro lado, tenemos los pancitos que son una delicia. La receta es una versión de unos pancitos de zucchini y zanahoria de Pedro Lambertini para la edición de setiembre de la revista de ElGourmet.com (que sigo sin entender por qué dejaron de venderla en Uruguay).

PANCITOS DE ZANAHORIA Y PARMESANO (salen 12 aproximadamente)

2 T harina

1 cda polvo de hornear

2 cdas azúcar

1 T zanahorias ralladas

1/2 T parmesano rallado

3/4 T leche

1/2 T aceite de oliva

2 huevos batidos

Sal gruesa

Colocar en un bowl la harina, el azúcar, la zanahoria y el queso.

Agregar la leche, el aceite y los huevos y mezclar bien.

Llenar hasta 2/3 de los moldes de muffins y espolvorear sal gruesa por encima. Algunos de los comensales, no estuvieron muy afín de masticar los granos de sal gruesa, así que si quieren, pueden poner una cucharadita de sal fina junto con la harina y listo.

Llevar a un horno de 180ºC hasta que estén dorados o que al pincharlos con un palito, salga limpio.

Hasta la próxima!

Es fascinante hacer pan casero: ver cómo el fermento y la masa crecen, es único. Hay tantas variedades de pan que uno nunca puede aburrirse. Podemos probar varios tipos y luego repetir nuestros preferidos.

En esta oportunidad, probé un pan blanco de semillas que sirvió de cena de un viernes de noche, desayuno con mermelada y queso crema al día siguiente y de merienda, para hacer sandwiches, el domingo.

Este pan de semillas es una receta de Juliana López May, pero cambié las semillas que propone la chef, por las que tenía en mi casa. Esta receta da para dos panes. Como les decía, el primero lo comí con aceite de oliva, tomate y sal y unas hojitas de albahaca en la noche del viernes, y el segundo, el domingo siguiente que vino mi familia a casa y lo corté en rodajas para hacer sandwiches con jamón y queso.  Para mantenerlo fresco, esperé a que enfriara y lo envolví en papel film. Se mantuvo perfecto.

PAN DE SEMILLAS (2 panes)

Para la esponja:

1 T de agua tibia

25 g de levadura fresca

1/2 T de harina

Para la masa:

800 g harina

275 g semillas (sésamo integral, lino dorado y chía)

10 g sal fina

Aceite de oliva

Agua

Hacer la esponja poniendo en un bowl la harina, la levadura y el agua tibia más una cucharada de azúcar blanco.

Dejarlo aproximadamente 15 minutos hasta que veamos que la levadura empezó a actuar.

Colocar en un bowl la harina, las semillas y la sal. Hacer un hueco en el centro y poner la esponja junto con el aceite de oliva e ir incorporando agua tibia hasta formar una masa suave y lisa.

Terminar de amasar en la mesada. Dejar descansar por 30 minutos, volver a amasar y darle forma a los panes. Cocinar en horno fuerte por 30 minutos.