La pasta frola es un clásico de las meriendas rioplatenses desde siempre. Para los amantes del dulce de membrillo – como yo- es el paraíso. Es una de esas tortas que podemos encontrar en cualquier bar, cantina o casa de té de Uruguay.  Existe la versión con dulce de leche, pero para mi, la mejor, la verdadera, es la de membrillo.

Sus orígenes no son muy claros, algunos dicen que es italiana y otros que es una versión criolla de la Linzer torte suiza, sea cual sea, agradecemos a quién se le ocurrió.

Este sábado cociné esta receta para mis amigas, en especial para Manu y Mafa, dos grandes fanáticas de la pasta frola. La versión que hago siempre es la del viejo y querido “Manual de Cocina del Instituto Crandon”. Éste fue mi primer libro de cocina de “grandes”, ya que tenía un par de libros de pequeños cocineros pero en uno de mis cumpleaños mis padres decidieron regalármelo y, junto con mis hermanos, me lo dieron con dedicatoria y todo.

A continuación les dejo la receta y espero que la prueben y les quede deli. Hasta la próxima.

PASTA FROLA

Cernir juntos 2 T de harina, 1/2 T de azúcar, 2 cditas. de polvo de hornear y 1/2 cdita. de sal.

Agregar 1/2 T de manteca (son unos 100 g, que es mucho más fácil que estar poniendo la manteca en una taza).

Deshacer hasta que quede como harina de maíz.

Tomar la masa con 2 huevos ligeramente batidos, 1 cda. de agua, 1/2 cdita. de vainilla y 1 cdita. de ralladura de limón (en esta oportunidad, le puse ralladura de naranja y quedó bárbaro).

Extender 3/4 partes de la masa a mano en el fondo y los costados de un molde de pastel.

Rellenar con 400 g de dulce de membrillo (antes de poner el dulce sobre la masa, recuerden pisarlo con un tenedor,para “romperle” la forma).

Con el resto de la masa cortar tiras para hacer un enrejado sobre el relleno de dulce.

Hornear durante 30 minutos aproximadamente en horno de 190ºC.