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ÑOQUIS DE RICOTA Y ESPINACA

Ingredientes:
Nuez moscada: a gusto
Harina: 150 g
Huevos: 2 unidades
Sal y pimienta: a gusto
Ricota: 500 g
Espinaca blanqueada: 1 Taza
Queso rallado: 50 g

La espinaca blanqueada se logra poniendo la misma en agua hirviendo durante un minuto (el agua ya tiene que estar hirviendo) y luego llevándola a agua helada (con hielo). La intención es darle una rápida cocción y cortarla con el agua muy fría, para que mantenga sus propiedades y colores.

En un bowl colocar la ricota junto con los huevos, la espinaca, el queso rallado y la harina.

Condimentar con sal, pimienta y nuez moscada.


Luego formar bolitas (no muy grandes) y ponerlos en agua hirviendo. El agua tiene  que estar hirviendo, sino los ñoquis se nos van a deshacer. De todas maneras, no se asusten si al hecharlos en el agua se desprende un poquito de la masa, es absolutamente normal.

Cuando suban, estás listos.

Los ñoquis los pueden servir como quieran: con aceite de oliva y tomate fresco, con salsa de tomate, etc.

Como les prometí, les voy a pasar la receta del Spaghetti alla Carbonara que cenamos el sábado pasado y la creme brulee de Earl Grey, que fue el postre.

La receta de la pasta la saqué de Jamie Oliver de su libro “La Cocina Italiana de Jamie”, que fue un regalo de cumpleaños del divino de mi marido.

SPAGHETTI ALLA CARBONARA (para 6p)

Aceite de oliva

6 fetas de panceta

Sal marina y pimienta negra recién molida

700 g spaghetti

6 yemas de huevo

150 ml de crema de leche

150 g queso parmesano

Ralladura de un limón

Perejil

Aceite oliva extra virgen

Calentamos una sartén grande y echamos un chorro de aceite de oliva donde saltearemos la panceta hasta que esté dorada. Mientras tanto ponemos agua a calentar con sal y hacemos la pasta al dente.

Cuando cocino con aceite de oliva, ya sea salteando vegetales o en panes, uso aceite de oliva común, la que no dice nada, ni virgen ni extra virgen. Pero para comer crudo en pastas o ensaladas, compro extra virgen.

En un bowl, batir las yemas, la crema, la mitad del parmesano, la ralladura de limón (no saben qué rico queda el limón en esta preparación!) y el perejil.

Cuando la pasta esté pronta, antes de colarla, reservamos una taza, más o menos, del líquido de cocción y la colamos. Luego incorporamos la pasta a la mezcla de yemas y revolvemos bien. Pasamos todo a la olla donde hicimos la pasta o a donde vayamos a servirla e incoporamos la panceta. En caso que esté demasiado espesa la mezcla, le agregamos un poco del líquido de cocción que separamos (yo lo usé casi todo).

Para servir agregar queso parmesano, pimienta negra recién molida y un buen chorro de aceite de oliva extra virgen.

CREME BRULEE DE EARL GREY (para 6p)

1/2  T de azúcar

2 T crema de leche

3 cdas de té en hebras Earl Grey

5 yemas

Disponer la crema de leche en una cacerola y llevar a hervor.

Retirar del fuego, agregar el té y dejar reposar por 5 minutos.

En un bowl batir las yemas con el azúcar. Verter sobre esta mezcla la crema de leche colada (para sacar las hebras de té) y mezclar bien.

Rellenar los moldes individuales y cocinar a baño María en un horno precalentado de 160ºC por 40 minutos.

Podemos hacer las cremas con anticipación y guardarlas en la heladera hasta el momento de servirlas. Antes de llevarlas a la mesa, espolvorear la superficie con azúcar y quemar con un soplete o plancha de hierro hasta que caramelice.

El sábado pasado vinieron amigos a cenar a casa. El menú fue focaccia de calabaza con humus, spaghetti alla carbonara y de postre, creme brulee de “Earl grey”. La noche fue un éxito. No podía ser de otra manera con tan buena compañía.

Les quiero dejar todas las recetas pero, primero les paso la de la focaccia y el humus, porque sino me va a quedar un post demasiado extenso.

La receta de este pan es de Juliana López May, de su programa “La huerta en tu casa” de Elgourmet.com. La verdad es que en la página no aparece completo el procedimiento, así que les voy a contar cómo la hice yo.

Para que la levadura trabaje bien, es muy importante la temperatura del agua donde vamos a disolverla, que tiene que estar tibia, ni fría ni caliente, tibia y que le demos algo para que se “alimente”, que puede ser azúcar o miel. Tengan esto en cuenta, y denle tiempo a la levadura a que actúe (no sean ansiosos).

FOCACCIA DE CALABAZA

Aceite de oliva

Agua tibia

1 ajo asado

1/2 kg de harina

Harina integral

1 cda de té de sal fina

30 g de levadura fresca

1 cda de miel

400 g de puré de calabaza

Romero

Semillas de calabaza

Sal gruesa

Disponer la harina en forma de corona y espolvorear con sal fina.

En el centro deshacer la levadura y poner la miel y el agua tibia.

Dejar el fermento leudar durante 15 minutos aproximadamente, hasta que forme una espuma (como en la foto).

Comenzar a mezclar con la mano desde adentro hacia afuera, agregando aceite de oliva y el puré de calabaza y ajo. El puré le va a dar mucha humedad a la masa, así que no vamos a tener que ponerle mucho aceite de oliva pero a medida que vayamos agregando la harina integral (yo usé dos tazas más o menos), vamos a ir equilibrando la masa con el aceite, controlando que no quede muy seca porque sino luego de cocida va a quedar apelmazada.

La receta original marca mezclar primero las harinas con la sal, realizar la corona, después unirla con el fermento, agregar el aceite de oliva y luego el puré. La cuestión es que al no saber cuánta harina integral llevaba el pan, preferí ir agregándola a ojo. Pero si quieren pueden arrancar de esta manera.

Luego de amasar y lograr una masa suave, dispongan el bollo en un bowl tapado con un repasador en un lugar cálido de la cocina, que no esté donde haya corriente. Cuando las masas tienen harina integral, no tenemos que amasar mucho.

Déjenla reposar por una hora aproximadamente, o hasta que duplique su volumen.

Cuando esté lista la masa, la colocamos en una asadera y la volvemos a dejar leudar por 15 minutos.

Luego la desgasificamos (presionándola levemente con los dedos), le rociamos aceite de oliva, el romero, las semillas de calabaza y la sal gruesa y la llevamos a un horno de 180º C por 25 minutos aproximadamente.

HUMUS

1 lata de garbanzos

1 diente de ajo

1 cdita de tahine (pasta de sésamo)

jugo de medio limón

aceite de oliva

pimentón

Procesar los garbanzos con el diente de ajo. Luego agregar el tahine y el jugo de limón.

Al momento de servir, rociar con aceite de oliva y pimentón.

Me encanta la granola. Y más que nada, me gusta hacerla yo misma. Lo que me pasa es que nunca encuentro una que tenga todo lo que yo quiero, entonces la mejor solución fue empezar a hacerla en casa.

Lo bueno de la granola es que podemos ponerle de todo. Básicamente, tiene que tener avena arrollada, frutas secas y semillas. Partiendo de esta base, podemos hacer un montón de variedades de granola.

También hay distintas maneras de hacerla. A mi me gusta que el caramelo no sea homógeneo, entonces la rocío con azúcar rubio y miel y la llevo al horno, pero también se puede hacer, primero, un caramelo con estos dos ingredientes, incorporar los cereales, frutas y semillas (ya tostados) y luego desparramarlos en una placa siliconada hasta que enfríe. De esta manera queda todo acaramelado.

La granola se puede comer al desayuno con yogur y frutas, como un snack, en forma de barritas o como un postre – por ejemplo, tipo triffle con helado o mousse de limón, plantillas o algún bizcochuelo o torta en pedacitos y frutillas.

Una cosa importante a tener en cuenta es que la granola es saludable, porque tiene frutas secas, semillas y cereales pero no es light. Así que no crean que por comer granola al desayuno o a media tarde van a adelgazar. Por lo contrario, es súper calórica.

Les dejo los pasos e ingredientes para hacer la granola que hago siempre en casa, es facilísima.

GRANOLA CASERA

Colocar en una placa copos de maíz (más o menos 200 g).

Agregar avena arrollada, coco rallado, semillas de sésamo integral (frasco a la izquierda) y semillas de lino (en este caso puse doradas, es el frasco a la derecha).

Luego, picar en mitades nada más (es sólo para que no estén enteras) un puñado de almendras.

Mezclar los ingredientes (con la mano) y rociar con dos cucharadas de miel y dos de azúcar rubio.

Llevar a un horno bajo de 130-140 ºC por 10 minutos nada más o hasta que sientan un aroma delicioso a semillas tostadas y caramelo.

Al quitar la fuente, agreguen pasas de uva y vuelvan a mover la granola para que se incorporen todos los ingredientes a la miel y azúcar e inmediatamente vuélquenla en una placa siliconada para que enfríe.

Cuando haya tomado temperatura ambiente, guarden la granola en un frasco hermético.

La pasta frola es un clásico de las meriendas rioplatenses desde siempre. Para los amantes del dulce de membrillo – como yo- es el paraíso. Es una de esas tortas que podemos encontrar en cualquier bar, cantina o casa de té de Uruguay.  Existe la versión con dulce de leche, pero para mi, la mejor, la verdadera, es la de membrillo.

Sus orígenes no son muy claros, algunos dicen que es italiana y otros que es una versión criolla de la Linzer torte suiza, sea cual sea, agradecemos a quién se le ocurrió.

Este sábado cociné esta receta para mis amigas, en especial para Manu y Mafa, dos grandes fanáticas de la pasta frola. La versión que hago siempre es la del viejo y querido “Manual de Cocina del Instituto Crandon”. Éste fue mi primer libro de cocina de “grandes”, ya que tenía un par de libros de pequeños cocineros pero en uno de mis cumpleaños mis padres decidieron regalármelo y, junto con mis hermanos, me lo dieron con dedicatoria y todo.

A continuación les dejo la receta y espero que la prueben y les quede deli. Hasta la próxima.

PASTA FROLA

Cernir juntos 2 T de harina, 1/2 T de azúcar, 2 cditas. de polvo de hornear y 1/2 cdita. de sal.

Agregar 1/2 T de manteca (son unos 100 g, que es mucho más fácil que estar poniendo la manteca en una taza).

Deshacer hasta que quede como harina de maíz.

Tomar la masa con 2 huevos ligeramente batidos, 1 cda. de agua, 1/2 cdita. de vainilla y 1 cdita. de ralladura de limón (en esta oportunidad, le puse ralladura de naranja y quedó bárbaro).

Extender 3/4 partes de la masa a mano en el fondo y los costados de un molde de pastel.

Rellenar con 400 g de dulce de membrillo (antes de poner el dulce sobre la masa, recuerden pisarlo con un tenedor,para “romperle” la forma).

Con el resto de la masa cortar tiras para hacer un enrejado sobre el relleno de dulce.

Hornear durante 30 minutos aproximadamente en horno de 190ºC.

 

 

Las sales saborizadas son una pavada y una buenísima opción para darle un toque diferente a las comidas. Se pueden hacer con todo: hierbas, semillas, frutas o verduras secas, hongos, algas, etc. Lo importante es que los ingredientes estén secos, porque así la sal dura más. Por ejemplo, si quieren hacer una sal con aceitunas negras, las cortan en juliana, las llevan a horno bajo de 100-110ºC por 45 a 60 minutos y cuando están crocantes las sacan. Lo mismo con los hongos, tomates secos, etc. En cada ingrediente chequeen el tiempo de horno porque no todos llevan el mismo tiempo.

Para moler todo, lo más práctico es usar un molinillo de café. Si no tienen, pueden usar un mortero, pero lleva bastante más tiempo y paciencia. Sino pueden usar una procesadora pero de mucha potencia.

En esta oportunidad hice una sal marina de romero y limón (pueden usar sal común también).

Ingredientes:

1/2 T de sal marina gruesa

ralladura de un limón

un puñado de romero seco

Rallamos el limón y llevamos la ralladura a horno suave hasta que se seque.

Luego colocamos todos los ingredientes en un mortero (o molinillo o procesadora) y molemos.

Luego la envasamos y la tenemos lista para usar cuando queramos.

Esta sal la podemos usar para condimentar un arroz blanco con aceite de oliva, un pescado o pollo, una ensalada, lo que sea. Yo la usé para condimentar unos papines hervidos a los que les puse aceite de oliva y la sal saborizada por encima.

Además hice un aderezo con yogur deli que les dejo a continuación y va bárbaro con los papines:

1 cda panzona de yogur natural (sin azúcar ni edulcorante)

1 cda de jugo de limón

1/2 cdita de tahine (no se pasen porque es amargo)

un chorrito de aceite de oliva

sal de romero y limón

Hace un par de semanas leyendo el newsletter de Bla me llamó la atención un artículo acerca de una bebida en base a té frío, leche, frutas y tapioca, de origen Taiwanés, que se llama Bubble Tea o “Té de Burbujas” – por las perlas de tapioca que se asemejan a burbujas. (Vean el artículo aquí). 

El mix de los ingredientes me pareció que podía ser una opción interesante para desayunar, así que experimenté y el resultado fue bueno. Tienen que intentarlo un día que no tengan que salir a las corridas porque hay que esperar que se haga la tapioca y que se enfríe el té. Para endulzarlo pueden usar cualquier cosa, yo usé azúcar rubio y miel.

Acá va una versión de Bubble Tea, las combinaciones son infinitas…

(para 2 porciones)

1/4 T de tapioca

1 3/4 T agua (la relación es 7 (agua): 1 (tapioca))

1 T de té de ceylán frío

1 T de leche de soja (puede ser animal o vegetal)

1 T de jugo de mandarinas

1 cdita azúcar rubio

1 cdita miel

Hervir la tapioca en el agua durante 15 minutos, apagar el fuego y dejar reposar por 15 minutos más. La consistencia que van a obtener es gelatinosa.

Mientras tanto hacer el té elegido (yo usé negro, pero puede ser verde también).

Exprimir 2 mandarinas.

Cuando el té esté tibio, verterlo junto con la leche elegida, el jugo de frutas y el azúcar rubio en la licuadora. Mezclar.

Servir la tapioca fría en el fondo de los vasos donde se va a servir la bebida y sobre ésta, verter la mezcla de té. Rectificar dulzor y si quieren le pueden agregar la cucharadita de miel.

Se puede tomar con sorbitos gruesos o bebido con ayuda de una cuchara.