Después de un fin de semana tan lindo con mis amigas, mi marido y yo decidimos irnos también a Colonia. Con algunas semanas de anticipación hicimos la reserva para nuestra estadía en la Posada del Virrey y el viernes pasado, después de un día gris y lluvioso, que no nos daba muchas esperanzas de buen clima, salimos hacia nuestro destino.

Si están pensando en ir a Colonia, les recomiendo que reserven con anticipación porque por suerte, es un destino súper visitado, y si quieren ir a alguna posada en particular, es conveniente que sean precavidos y hagan sus reservas de antemano.

La Posada del Virrey es espectacular. Es sencilla pero está decorada con muy buen gusto, y la ubicación es excelente.

La noche que llegamos paseamos por el centro histórico y nos encontramos con la grata sorpresa de que en varios restaurantes había música en vivo. Elegimos quedarnos en “El Drugstore” un local muy pintoresco, decorado con mesas y sillas en colores primarios y telas a lunares y con las paredes llenas de afiches muy coloridos de cuadros y cine. Una pareja estaba tocando bossa nova divinamente así que no dudamos en sentarnos allí. 

Pedimos unas croquetas de queso con romero que estaban muy ricas, una tortilla de papas, que a mi gusto estaba un poco pasada de punto y no muy sabrosa, y mi esposo pidió unos ñoquis con salsa filetto, que estaban bien.

No quiero explayarme mucho en este lugar porque tenía muy buena onda, y como decía antes, es muy pintoresco, pero el servicio y la comida no me convencieron. Creo que debo ir nuevamente para definir si me gustó o no, a pesar de los músicos que, repito, eran geniales.

Al otro día amanecimos con un día espectacular, soleado, y con un desayuno riquísimo y muy completo, con jugo de naranja natural, yogur, chocolatada, café y leche, croissants, panes saborizados, cereales, frutas y tortas dulces además de quesos, jamón, manteca y variedad de dulces, servido en una sala comedor con aires de campo.

Luego preparamos un mate y salimos a recorrer Colonia.

Al mediodía teníamos antojo de parrilla – algo rarísimo en mí- y decidimos saciarlo en “Marlo” (Calle del Comercio entre Calle del Colegio y De la Playa) una parrillada muy linda puesta, que tenía unos pizarrones a la entrada que despertaban el instinto carnívoro de cualquiera. La carta se centraba en distintos tipos de carne (de vaca, cerdo, pollo y pescado), acompañamientos y empanadas caseras. El servicio fue muy bueno: nos atendieron enseguida, nos aconsejaron bien y los platos vinieron en tiempo justo.

 Los dos comimos carne vacuna que estaba muy buena. Los precios eran razonables y como plus, pudimos tomar cerveza artesanal “Mastra” embotellada y etiquetada especialmente para el local. Además contaban con varias marcas de cervezas importadas a buen precio.

 Hay un montón de parrilladas en Colonia que no conozco, pero si están con ganas de parrilla y no saben dónde ir, yo les recomiendo “Marlo”.