Me encanta invitar amigos a mi casa. Cualquiera sea la hora o el día, y a excepción de contadas ocasiones cuando el trabajo me absorbe, los espero con algo especialmente hecho para ellos. Sea a la hora del almuerzo, el té o la cena, me encanta agasajar a mis invitados.

Cuando no hay mucha cosa planificada, a la hora de la cena, en general organizo un copetín o picada, en lo posible bastante completo, para evitar el delivery. En mi familia los copetines son adorados y sagrados, ya que mi mamá es una especialista y nos inculcó a todos el placer de esperar a nuestros amigos y familiares con cosas ricas para “picar”. 

Hace una semana, luego de varios años que no coincidíamos, me reuní con mis compañeras y queridísimas amigas de facultad. Después de recibirnos, nuestras vidas tomaron cursos diferentes que llevaron a tres de seis, a vivir en el exterior y así nuestras reuniones pasaron a ser más esporádicas y nunca lográbamos estar las seis juntas.

Pero por suerte, nos pudimos ver todas en mi casa hace unos días y, a razón de tal evento, las esperé con un copetín inspirado en algunas ideas del libro de Juliana (López May).  Los dejo con los datos de lo que comimos, todo es súper sencillo y delicioso.

Primero preparé unas aceitunas marinadas. Coloqué un puñado de verdes y negras en un bowl, agregué cáscara de naranja, semillas de coriandro, pimienta en grano, un diente de ajo machacado, 1 cdita de orégano seco y 1 rama de canela. Mezclé todo con la mano, y lo cubrí con aceite de oliva. Lo tapé y guardé en heladera por 8 horas más o menos (pero hay que servirlas a temperatura ambiente, así que recuerden sacarlas un rato antes).

Luego, corté un poco de ciboulette y lo mezclé con queso crema (que siempre tengo en la heladera -es súper útil, para desayunar, para saborizar e incorporar en un copetín o para sustituir la crema doble en algunas salsas o cremas-), corté unas zanahorias en bastoncitos y lavé unos rabanitos para untar con este queso. También podemos cortar unos tallos de apio. 

Además hice unas tostaditas con aceite de oliva. Esto es algo muy simple, sólo tenemos que cortar un pan que no tiene por qué ser fresco, sino que puede ser de algunos días atrás, lo rociamos con aceite de oliva y lo llevamos al horno o lo tostamos en una sartén. Además hice un puré de ajo muy fácil para untarle a las tostadas. Tomamos una cabeza de ajo, la cortamos como en la foto que aparece debajo, la rociamos con aceite de oliva y la llevamos al horno apoyando la cara que cortamos. Cuando esté blando, está listo. Para sacar el puré del ajo, debemos presionar levemente desde la punta hacia la cara que cortamos, y el mismo irá saliendo naturalmente, sin mucho trabajo. 

Por último, tosté unas nueces pecan con curry y aceite de oliva, siguiendo la receta de las frutas secas con curry y sal de mar y corté un poco de queso – colonia en este caso, podría haber sido cualquieraque nunca falta en ningún copetín. Al tostar las nueces o cualquier otra fruta seca, tenemos que considerar que se tuestan rápidamente, o sea que hay que estar atentos a que no se quemen, porque sino quedan amargas.

 

Con este menú y un rico vino (tinto e infaltable!), pasamos una noche espectacular, poniéndonos al día de nuestras vidas y recordando momentos inolvidables y divertidísimos de cuando estudiábamos juntas. ¡Que se repita!