El fin de semana pasado fui a Colonia con mis amigas. No tengo recuerdo de cuándo fue la última vez que había estado ahí. Es increíble cómo uno se olvida de los lugares maravillosos que tiene su país. Cuando nos vamos de viaje, desgastamos los zapatos recorriendo todos los rincones de un país ajeno. Escurrimos los planos de las ciudades hasta el punto en que ni siquiera los locales conocen los lugares a los que fuimos, y sin embargo, cuando tenemos lugares de ensueño a la vuelta de la esquina, nos olvidamos que existen.

La cuestión es que volví enamorada de Colonia del Sacramento. Nos quedamos en un hotel muy bien ubicado, a pasos del centro histórico. Tuvimos la dicha de que el clima fuera perfecto, y pudimos caminar por las calles de adoquín todo el sábado y domingo.

Descubrimos puntos de venta de alimentos artesanales, como “Buen Suspiro”, casas de té como “Amada Café” o “1717”que es un café con una onda mucho más contemporánea que el primero que parece de muñecas, y restaurantes como “La Bodeguita”.

Lo más aprovechable de las instalaciones de “La Bodeguita” es la terraza. Si tienen la suerte de ir a Colonia y que les toque un lindo día, les recomiendo que vayan y se sienten a disfrutar de la vista al río. La comida era riquísima. Altamente recomendables los raviolones de tinta de calamar con salmón y el chivito. Yo pedí unos raviolones de calabaza que estaban increíbles, pero nobleza obliga aclarar que no vienen con “salsa” de brócoli y espinaca, sino con un puré de estas verduras (delicioso, pero hubo desilusión porque nos esperábamos algo más cremoso).

Después de almorzar, cuando ya había refrescado un poquito, nos refugiamos en “Amada Café”. Este lugar es un deleite, está decorado de forma muy romántica y vintage, y cada detalle está muy bien cuidado. Tomé un té “Dilmah”, una marca originaria de Sri Lanka, sabor “Peppermint and English toffee” (menta y caramelo inglés) que era espectacular, realmente delicioso. Para comer, pedí unos alfajorcitos de maicena, muy ricos con un dejo alimonado en la masa que me encantó y un brownie que era más una tortita tipo “square” de chocolate que un brownie estrictamente, pero era rico. También era muy rica la pasta frola, pero la torta de manzana y el lemon pie no eran buenos. La torta de manzana tenía un crumble que no era crumble, y era demasiado dulce, mientras que la tarta de limón tenía leche condensada en la crema y se perdía el sabor ácido de la fruta que, en mi opinión, es lo más rico.

En nuestras caminatas pasamos por unas posadas que tenían una pinta increíble (creo que mi próximo viaje a Colonia, voy a intentar hospedarme en una de ellas), muchísimos restaurantes y bares divinos y tiendas de ropa lindísimas pero un poco caras. Había mucha gente, en su mayoría extranjeros, pero en su medida justa, no estaba desbordada ni mucho menos.

En conclusión, tuvimos un fin de semana único: el lugar es alucinante, el clima fue súper ameno, la comida muy rica, pero lo mejor fue la compañía. Gracias amigas!